3 nov. 2018

"Experimento digerible: de sonido orgánico, ecléctico y cada vez más creíble".



  • Genre(s):
  • Progressive Rock, New Wave, Experimental
  • Release Date:
  • 9 / Nov / 2018
  • For Fans Of:
  • Tears For Fears, Vola, Port Noir
  • Links:
Complicado darle introducción a Four Stroke Baron sin spoilear toda la película. Oportuno darle play a las opciones de video y dejar que las primeras impresiones se asienten.
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Es una banda estadounidense relativamente nueva, su álbum debut en 2015, King Radio, sobresaliente como es, no hizo mucho por darles renombre. Ahora firmados por Prosthetic Records viene con una cantidad importante de atención sobre las expectativas de los adelantos en youtube. Si ya los escuchaste o acabas de hacerlo sabes de lo que hablo, vamos al asunto.

En dos minutos “Cut” abre haciendo justicia por las veces que fuiste engañado con «Never Gonna Give You Up» creyendo que escucharías una canción de rock o metal, aplicando un Rick Asley a la inversa. Simulando que será el tranquilo inicio de un synth-pop rregular, a la mitad interrumpe la pesadez sonora de un agitado groove industrial de tipo Devin Townsend. Si fueras a escucharlos por primera vez, sin antecedentes de qué proponen, ellos abren con la oferta de un pesado crossover retrofuturista; el hacer “corte a”, atacar con fuerza y descaradamente ponerte unas voces vintage súper 80s como elemento distintivo, de pronto sacude las ideas, atrayéndote a un sonido llamativo antes de saber qué está pasando. Viéndolo a fondo surge la interrogante de que sea bueno-malo o innecesario en cualquiera de los casos.


El usar ese efecto en la voz automáticamente lo distingue de cualquier otra banda existiendo en los últimos años... bueno, existiendo desde siempre, no hay que desmeritarlo. Aunque la idea de integrar un metal de esta clase no es estrictamente necesaria (menos si ese fuera el único rasgo con el que se la jueguen), lo que en verdad justifica ofrecer un disco así, es que musicalmente está al borde de la vanguardia, permitiendo que la premisa viva en sorpresa durante 9 canciones, a base de tocar con una agudeza hibrida el prog-rock-metal e influencias new wave que verás crecer en importancia para el desempeño del vocalista. Entonces respondiendo a la pregunta, sí, esto es bueno y además necesario, en un año que también tuvo el segundo lanzamiento de Vola es bueno que estos impulsos por innovar al género no se perciban como casos aislados.

No tardas en saber que Four Stroke Baron es versátil y meticuloso con los estilos que toca, más importante es que uno a uno los temas cuidan la cercanía intima del tracklist. Circulando por “Planet Silver Screen”, “Neon Person” y “Machine and Joy” dejan la impresión para querer estar pegado el resto del álbum; son canciones fabricadas con matices distintivos y ganchos comerciales, su componente rítmico es bastante sólido y se alimenta de un prog/math/djent que de hecho trabaja para que la voz se presente con un intenso sentimiento ochentero totalmente ajeno y no se escuche forzado entre sí. Por primera vez puedo mostrarle a mi papá una banda progresiva que coincida con su gusto por Duran Duran, Tears For Fears, The Cure o similares − pero descuida que son todo menos dad-prog.

Verás las influencias de synth y del new wave derramadas indiscriminadamente por el espacio de la mezcla, no es algo que domine en ruido como tampoco a lo que terminas acostumbrandote. En este caso es bueno ya que es la prueba de que trabajan en dos niveles (a veces simultáneos): en el primero está el grupo convenciéndote del experimento como un todo digerible, de sonido orgánico, ecléctico y cada vez más creíble, del otro tienes una instrumentación hábil demostrando autenticidad e interés a la propuesta, como en "Duplex" que introducen la mélodia ácida de Pink Floyd con el chill de Shpongle.

¿Mencioné que "Video Maniacs" incluye a Jørgen Munkeby de invitado? Aunque el sax sea simplemente el moño del regalo, es totalmente bienvenido en la pista final.

La buena noticia con Planet Silver Screen es que quita la comezón que provocaron en King Radio; permanecen en la postura y apuestan por dinámicas de mayor ofensiva que las de hace 3 años, ideas que a mi parecer fueron buenas para un álbum debut, pero solo hasta cierto margen, sin reflejar su potencial en la producción y tener composiciones donde la idea de experimentar new wave con rock progresivo perdía fuerza en rodeos o canciones sin punto de enfoque. Aquí ganan con un trabajo que gradualmente aumenta en disfrute y no deja de sumarle características al complejo tejido instrumental. En sus propias dimensiones es tan significativo como Stranger Fruit lo es para Zeal & Ardor.

Quedo inseguro de que la producción sea la ideal para presentar este tipo de ejercicio, la cual mejoró y no es problema. No me sorprendería que en el siguiente encontraran una mejor manera de ofrecerlo y entonces suene perfecto. El contenido es llevadero, en ratos pesado como no lo esperas, en otros ahonda en su extravagancia, sea lo que sea, el resultado se empareja a las exigencias de un servidor para álbum imprescindible del año. Su visión y valor comercial son altamente recomendados, en especial para quienes crean que el djent o las ondas del metal moderno ya no están arriesgando.

9 / 10





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