14 nov. 2018

"Heavy Yoke es un álbum musicalmente fresco, con muchos ángulos
para apreciarse y disfrutarse que lo hacen un debut vigorizante".



  • Genre(s):
  • Experimental Metal
  • Release Date:
  • 16 / Nov / 2018
  • For Fans Of:
  • Extol, The Hirsch Effekt, Oathbreaker
  • Links:
Nunca sabes lo que te falta hasta que lo tienes. ¿Así se dice? Me gustaría comenzar enfatizando la falta que hacía Azusa al 2018, un nuevo (super-)grupo llegado con un sonido excepcional a complementar el año en noviembre, la fecha en que regularmente piensas escuchar lo que se te pasó meses atrás, cuando trabajos como este se reciben con el doble de gusto. Es que parte del truco es el timing del lanzamiento; es lo que proponen, sí, pero el “cuándo” influye también en la apertura mental para escuchar la propuesta, circunstancia que los miembros de Azusa conocen y han aprovechado al presentar Heavy Yoke en el punto del año que su audiencia estará más receptiva y al tanto de cuales sonidos encabezaron el paso del 2018.

Heavy Yoke es musicalmente fresco, con muchos ángulos para apreciarse y disfrutarse que lo hacen un debut vigorizante, la razón es que cada integrante tiene independencia en su actuar al construir las canciones, es decir, aunque una guía los obliga a respetar una estructura corta e ir al punto en cada tema, la experiencia y practica individual son las que en verdad dictan el parámetro de musicalidad que hay en el disco.


Varias veces es como si eligen un estilo sobre el cual basarse (al menos parcialmente) y lo des-componen a su antojo llenándolo de la habilidad propia, sea thrash, punk, groove, progressive metal y demás cociéndose en el tracklist (y no estoy seguro que lo sean, pero si lo fueran), así es como siguen una rítmica totalmente impredecible entre sus partes que, irónicamente conforme se desarrolla suena más a ellos. La primera canción “Interstellar Islands” es el menú rítmico de esta banda antes de descubrir un material que no encuentras con facilidad.


El bajista Liam Wilson, que sabe los pormenores alrededor de su instrumento, acá tiene una excelente participación, el bajo es un rebote nutriente y discordante marcado contra el resto de sonidos pero muy conveniente con la función de la guitarra, hilando un set de texturas bastante interesante. “Lost In The Ether” y “Heart Of Stone” son ejemplo de la intimidante figura atonal detrás de los riffs que puede crear este músico y al mismo tiempo estar atento de las necesidades básicas del tema, sea para reforzar armonías, aumentar la densidad o resaltar los tonos bajos. Sin duda es parte del estudio en disonancias que deja recientemente en John Frum, además de una labor que se puede saborear como nunca se permitió en The Dillinger Escape Plan.

Sobre la batería hay cosas importantes que quiero mencionar, y es que he quedado fascinado por trabajos donde ni siquiera tuvo un papel sobresaliente, acá David Husvik se lleva un record personal, pues pese a sobretocar no deja de ser asertivo y aplicar unos fills muy finos cada que puede para reforzar su actividad. De hecho lo creo el fuel necesario a la hora de darle batalla al refuego del guitarrista, Christer Espevoll, quien bajo ningún motivo se queda atrás. Las canciones “Heavy Yoke” y “Eternal Echo” son la prueba de lo bien que se entienden y se apoyan estos dos. Juntos son un punto de interés imposible de ignorar, esa duplicidad dinámica trae a relucir sus buenos tiempos como banda en Extol, aquí brilla por los incontables riffs sustanciosos donde la batería supo entenderla y estar presente para matizar los detalles.


La pieza clave de autenticidad en este grupo es la cantante Eleni Zafiriado, quien en una amplia proyección vocal siempre está como elemento indispensable en la firma del sonido. Ya sea desde la histeria o la pasividad, la forma en que moldea y yuxtapone su canto a la situación no hace más que multiplicar las posibilidades de Azusa. “Fine Lines” y “Programmed To Distress” son un par de bellezas hipnóticas gracias a esa dualidad que ofrece para la música. Pero en serio, la cantante de un dueto de indie pop alemán se alinea con músicos de talla y sacan un álbum con una de las voces más sobresalientes y seguramente identificables del 2018; puedes asumir que tenga un rango impecable, pero en la calidad de sus voces ásperas es donde se termina luciendo. Y no es que sea malo, pero roba atención al grado que ciertos momentos de pesadez más descarada pasan desapercibidos (u opacados) a causa de ella, ignorando el hecho de que son piezas muy densas más complejas de lo que aparentan.

Canción tras canción no sabes si irrumpen intencionalmente lo que deja el anterior o es un seguimiento natural del flow que iba sugiriendo el disco, ese grado de libertad lo hace sonar tan despreocupado de sí que suena al borde de una sesión de improvisación materializada, por eso no cansa y se digiere fácil. En corto, Heavy Yoke es una digna adición a las listas de álbumes destacados que ya estabas pensando hacer.

9 / 10





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