16 nov. 2018

Fotos y video por Edith García.

Para fortuna de muchos, incluyéndome, The Black Dahlia Murder retornó al país a tan sólo un año de su última visita con el objetivo de ofrecer un show cálido y enérgico como sólo ellos lo saben dar. Fue gracias a la intervención de ShowNoMercy que el Foro Independencia volvió a sentir retumbar sus paredes con la música de una de las bandas de mayor renombre dentro de la escena del metal moderno, quienes por cierto estuvieron acompañados en la perla tapatía por tres bandas con el sello de Hecho en México que acudieron a preparar el terreno encendiendo los ánimos en sus connacionales de una manera magistral.

La cita para la apertura de puertas fueron las ocho en punto, la gente poco a poco comenzó a ingresar y una vez dentro se sentía como si existiera un reloj universal propulsado por cada alma ahí presente que esperaba con ansias que marcaran las once de la noche para que el grupo estelar saliera a desgarrar la oscuridad del foro. Betray Me fue la banda encargada de encender la mecha a las nueve en punto. Acompañados de una veladora iluminando su presentación en honor a Salomón, su antiguo baterista y estudiante de cine que hace poco fue asesinado por el crimen organizado y a quien le dedicaron unas breves palabras, iniciaron con su acto de una manera imponente adueñándose de la atención de todos. Su death metal fue ejecutado de una manera pulcra y emotiva con un sonido envolvente lleno de un bajo retumbante, guitarras pesadas y voces salidas del propio infierno. Una excelente manera de iniciar la noche en definitiva, y aunque su participación fue breve, duró lo suficiente para saber que estarán sonando más de lo que imaginamos dentro de la escena mexicana en un futuro no muy lejano.

Posteriormente apareció Lack of Remorse para seguir ensalsando la noche. Con el poderío y buena vibra que los ha caracterizado desde 2011, comenzaron a deleitar nuestro paladar con su agresivo metalcore donde su única guitarra low tune nos hacía mover la cabeza sí o sí al ritmo de sus riffs pegajosos. "Fuck You" y "Misfists", sus singles más recientes, fueron algunos de los temas que tocaron y que empezaron a calentar la sangre de los asistentes que poco a poco se veía que reunían fuerzas para iniciar un clásico slam. Esa energía generada por los primeros dos actos fue aprovechada en toda su magnitud por The Arcane Hate, el conjunto oriundo de Querétaro que fue el acompañante especial de The Black Dahlia Murder a lo largo de todo su tour.

Con su death metal de corte groovy, lograron encender a los asistentes al grado de iniciar un pequeño pero sincero circle pit en el que los empujones y saltos daban pie a lo que seguiría después. Sus líricas rabiosas cantadas en español exacerbaron a todos hasta que la pasión logró desbordar en cada rincón del foro minutos antes de que siguiera el acto estelar de la noche.

Tras dos horas de espera que realmente ni se sintieron gracias al exquisito trabajo de los exponentes mexicanos, se llegó el esperado momento. Minutos antes de las 11 de la noche se despejó la tarima y se empezó a preparar el campo de trabajo de los colosos estadounidenses. Puntualmente y sin rodeos empezaron con su acto de manera icónica. Los primeros tres temas con los que nos deleitaron fueron de su último álbum Nightbringers a los que con gusto acompañamos todos los asistentes con un coordinado y eufórico headbang digno de enorgullecer a George Fisher. Todo transcurría con normal alegría hasta que anunciaron que el cuarto tema que ejecutarían provenía ni más ni menos de su primer álbum titulado Unhallowed, cuando "Contagion" comenzó a ejecutarse un aura de incredulidad vagaba por el aire, muchos no se esperaban poder escuchar en vivo un tema con quince años de antigüedad. La sensación de flashback fue todo un privilegio que se repitió con "Funeral Thirst" y que prácticamente se perpetuó a lo largo de la noche, pues tocaron en total 18 canciones provenientes de cinco de sus álbumes, incluyendo Miasma, Nocturnal y Ritual, que seguramente como a mí, nos trajeron recuerdos de diversas épocas.


La participación activa de los integrantes con el público fue algo que hizo muy amena la noche, el liderazgo de Trevor, que por cierto tenía una facilidad increíble para expulsar una voz demoniaca sin que pareciera representar un esfuerzo para él, fue lo nos hizo levantar los puños al son de los riffs más catchy y rítmicos que las guitarras ejecutaban. Brandon Ellis bajo por un momento de la tarima para acercarse a nosotros, que eufóricos observábamos la maestría con la que ejecutaba los solos de guitarra, y mientras Brian Eschbach nos alentaba a hacer un desmadre que terminó en un circle pit, no quedó más que disfrutar el resto de una noche que nos dejó tremendamente satisfechos y que terminó pasada la media noche. Por mi parte salí con el cuello deshecho, pero muy feliz y con una playera que me compré de The Arcane Hate (con un diseño bien refinado y mamalon), agradeciendo poder haber sido testigo de un show electrizante.




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