26 oct. 2018

"Esta placa es un trabajo evolutivo y fuera de serie en la historia de la banda. Una nueva oportunidad para explorar nuevos caminos".



  • Genre(s):
  • Post-Metal | Sludge Metal
  • Release Date:
  • 9 / Nov / 2018
  • For Fans Of:
  • Neurosis, Unsane, Kylesa
  • Links:
Unhold es un grupo proveniente de Suiza con un sonido experimental lleno de pesadez que posee un desarrollo dinámico con alternancia de emociones y variedad instrumental. Estos cinco músicos que piensan y trabajan mucho para hacer creaciones emocionalmente complejas, que no se pueden comprender completamente con tan solo una escuchada. Indagando en la esperanza, la concepción, la ira y la agonía generan un espacio y una arquitectura sonora que expone una expresión artística lúgubre con una fuerza vigorosa. Ya con más de veinticinco años de experiencia en la escena del metal y sus derivados, el próximo mes, la agrupación estrenará su nueva placa con el título de Here Is the Blood. Una nueva oportunidad para explorar nuevos caminos.

Este quinteto es demasiado volátil, sombrío y tiene un hambre por trascender. Condiciones que inducen un trabajo con atmósfera densa que no tiene miedo de mezclar más de dos géneros a la vez. Ahora bien, su quinto álbum en su existir presenta una fragmentación de ocho pistas, en donde la apertura se encuentra con “Attaining The Light”, en un principio, todo se presenta como algo meramente ambiental, lo único que percibimos son unos siniestros e ininteligibles rasgueos con los cuales nos percatamos que la situación será espesa, incluso las primeras palabras revelan un temple fatídico, mientras que los arquetipos del post-metal y el sludge disputan una estrepitosa batalla para ver quien tomara el liderazgo de la melodía. Unas de las características más sobresalientes son las voces del guitarrista Thomas Tschuor que atraviesan diversos grados de abrasión en todo el álbum, dictando la intensidad de cada pista, que existe en una neblina constante e impresionista. En particular "Convoy", la melodía es áspera y deshilachada, pero las palabras se filtran con buena vocalización. Ahora bien, "Deeper In", es una réplica sangrienta que rinde culto a los torturados himnos de Neurosis. El minimalismo de la disposición y la instrumentación hacen que cada intromisión vocal y variación sonora revele repercusiones profundas y desconocidas al oyente atento. A su vez, los ritmos del bajo de Reto Wittwer son icónicos, sus intervenciones son la razón por la cual su sonar es súper pesado en diversos fragmentos, conjuntamente de ser la guía en la armonización de la mayoría de los temas.


El momento más sorprendente del disco es donde su estilo expone más versatilidad. “Curse Of The Dime” y "Hunter" son una masa sonora de más de 10 minutos del ambiente opresivo del disco. Mientras que el primer track ya mencionado avanza hacia un camino de muerte lenta con voces limpias, guitarras retorcidas y melodías de noise rock que están muy dispersas y concentradas en el outro con la finalidad de parir esos ecos con el intro de la melodía siguiente. En el quinto tema, el intercambio de tonalidad vocal es notorio desde un principio, la señorita Miriam Wolf toma la batuta en las liricas, al mismo tiempo los instrumentos hacen su trabajo al tejer pequeños pasajes ambientales tan desoladores como una nave industrial abandonada, dicho corte posee unas influencias bastante marcadas por el sludge metal de este siglo, principalmente en su riff base. Un desarrollo machacante e hipnótico nos acompaña a lo largo de estas crudas composiciones.

En la recta final del espectáculo, “Pale” hace presencia por medio de unos reflexivos y fríos punteos en los primeros minutos de vida, los cuales se escuchan bonitos y tranquilos por cierta aura de emotividad, pero luego de un largo período de tiempo vuelven a meter la distorsión a tope, donde la muralla de múltiples ondas saturadas llega con la misma intensidad de cortes pasados, los gritos son más recurrentes y es posible percibir ciertas influencias del viejo Unsane en la mitad de la tonadilla, principalmente en las guitarras. Por otro lado, “Altar” proporciona un mensaje tétrico en su inicio dado por una voz masculina y acompañada de sonidos deformados con estática, pero al momento de desatar la melodía, el guion sigue el mismo camino, aunque en la parte armónica ya no se centra en generar esas estampidas de sonido, ahora la estrategia es realizar una canción más tradicional, en el cual sobresalen ajustes en las cuerdas, hay un solo de guitarra electrizante y sobretodo introducen una arreglo de una campana con un modo funesto de forma aleatoria en el desarrollo de la pista. Además de ser esta la canción más accesible en el repertorio de Unhold, señala un crecimiento en la banda y una maduración en la creación de canciones, lo que demuestra que la pesadez y el volumen puro no se excluyen mutuamente. Para finalizar, “The Chronic Return” cierra el telón creando un aire dulce a base de una armonización terminante. De nuevo, los sonidos graves son el argumento principal, estos junto con los teclados se unen de forma compacta para formar el ultimo estruendo que parece no prestar tregua alguna hasta su difuminado final.

Este nuevo lanzamiento de Unhold los empuja a nuevas direcciones demostrando que tras tantos años aún siguen teniendo ideas, no se les nota atascados. Por esta ocasión, Here Is the Blood es un trabajo evolutivo y fuera de serie en la historia de la banda, se puede resumir en una amplia amalgama de géneros grabados en un solo disco dirigido para aquellos públicos de aguante y/o oídos entrenados con el fin de recibir grandes olas de ruido al mismo tiempo.

8 / 10





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