19 oct. 2018

"Una poderosa construcción de inquietud que no llevá a ningún lado pero es satisfactoria".




  • Genre(s):
  • NeoFolk | Neoclassical Doom Metal
  • Release Date:
  • 5 / Oct / 2018
  • For Fans Of:
  • My Silent Wake, Silent Enigma, Worm Ouroboros
  • Links:
No suelo ser tan sentimental al momento de escuchar nuevos lanzamientos, cuando se trata de encaminarse a ese lado personal, la música tiene que provenir de discos de mi infancia, y naturalmente explica porque apela a mí, pero incluso algo nuevo puede escucharse como un trabajo ya realizado, siendo así, tiendo a descartarlo pues busco algo innovador y relevante. Me refiero al sentido humano en cuanto a la reacción de las melodías, háganse esta pregunta: ¿Cuál es la parte más sensible de nuestro pensar? Personalmente creo es el miedo, y este es una fibra sensible que al ser tocada puede causar una cadena que despierte una reacción consecuente a sentimientos internos del círculo de temor. Bien fabricado, el doom fácilmente puede manipularnos por ese lado, sobre todo cuando la atmósfera despierta esa intranquilidad, a la vez el morbo de seguir adelante para saber que tiene para exponer, y si bien el género ha sido hecho de distintas maneras hoy es tratado como una base para combinarlo con varios elementos. En cuanto al proyecto de SOL, podemos decir muchas cosas, pero la principal es como juega con el sonido de la perdición ejecutado en diversos instrumentos, para llegar a nosotros de distintas maneras, ese sonido neoclásico disonante, con pasajes folclóricos en una base obscura de inseguridad es todo lo necesario para pasar un muy tétrico momento.

Sí son de esos pocos cuyos conocen a este proyecto oriundo de Dinamarca, dense una palmada en la espalda, pues han presenciado una de las mejores maneras de preparar y entregar un buen sonido. La mayoría de sus trabajos están hechos por el mismísimo genio multi instrumental, Emil Sol, pero incluso para sus obras ambiciosos ha necesitado la ayuda de más manos para poder entregar algo único, y con Before We Disppear ha logrado alcanzar de nuevo a esos profundos temores y musicalizarlos con múltiples cuerdas, vientos y, sobre todo, terror.

¿Han tenido esa sensación de cómo el tiempo avanza de una manera muy pesada? Claro, como cuando algo nos es intranquilo o incomodo, y con el tema introductorio. “Spheres” llama a este sentimiento y lo explota para ponernos a prueba, de modo que sepa sí somos dignos del camino delante nuestro, con una voz cuyos profundos guturales pronuncian agonía y tristezas, dentro de una base macabra, orquestada por sonidos de letárgica frecuencia, en cuya entonación solo podemos distinguir algunas percusiones y bajos estruendosos. Pasando a un lado estético, “Waves” repite modus operandi en cuanto a la ejecución de la atmósfera, pero implementa una nueva faceta, la cual es perturbarnos con pasajes neoclásicos de naturaleza oscura y lenta, trayendo a la mesa nuevos sonidos, tales como esporádicos teclados y vientos folclóricos, ya saben, de modo que podamos estar intranquilos desde muchos ángulos sonoros.

Al adentrarnos profundamente en las pocas canciones restantes, notaremos como la personalidad cambia en pequeños aspectos. Pintando diferentes clases de tonalidades en el resto de los temas, optando por matices opacos y a veces vivos, pero, sobre todo, disonantes. Los claros ejemplos del contraste lo podemos ver en “Carried By Old Storms” con casi seis minutos de opera tétrica, inducida por somníferos étnicos y pasajes clásicos, muestra una prominente calidez, sobresaliente en los estándares del álbum, y ciertamente me recuerdan a las sesiones orquestales del compositor Motoi Sakuraba. Y por otro lado está el previo “Trees Shall Rise From Our Hands” al principio compartiendo el tempo en la ambientación, pero da un giro cuando la voz masculina lidera los demás instrumentos al son de su lúgubre pesar, lentos y profundos, que a pesar de sonar relativamente parecido a los dos primeros temas, puedes disfrutas de la textura y el sabor. Para terminar de hablar de las canciones, me gustaría hacer mención al último; “Ages” construyendo casi diez minutos una expresión abstracta/minimalista del campo, que a diferencia del drone o el funeral doom, genera curiosidad por ver que sorpresas te puede deparar pues parece de esos momentos en los que piensas que algo podrá venir, pero cuando volteas y ves que está a punto de terminar, te das cuenta que no hay nada que esperar y solo viviste una poderosa construcción de inquietud que no llevá a ningún lado pero es satisfactoria.


Before We Disppear posee una narrativa muy versátil y extrañamente sutil que mantiene deseoso de más contenido, al mismo tiempo que es un clifhhanger entre las emociones negativas y la curiosidad. En sí, puedo deducir que va dirigido a los letrados en el terreno de esta clase de melodías, tanto lentas como refinadas, pero, sobre todo de esas personas diestras que perciben la compostura abstracta de un ámbito vanguardista. Solo por recurrir a nuestro sentir a base de tenues sonidos folk, las cuerdas y el modelo tan amplio y a la vez tan angosto en la que este lanzamiento se desempeña, hace que sea uno de los mejores discos doom del año.

8 / 10



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