7 oct. 2018

"...nada escapa de su control, lo que sí repiten es la hazaña de librar el estancamiento al indagar a profundidad en todos los aspectos que hacen del death metal enorme entre sus seguidores..."



  • Genre(s):
  • Technical Death Metal
  • Release Date:
  • 28 / Sep / 2018
  • For Fans Of:
  • Psycroptic, First Fragment
  • Links:
Cuando desayunas y cenas metal a diario te das la oportunidad de informarte en gran porcentaje de lo que pasa casi al momento en que ocurre, una de las mejores satisfacciones si tienes hambre de mantenerte actualizado consumiendo lo más posible. Una noche del 2013 en las revisiones de rutina apareció un playthrough de Exterminatus que llamaba la atención por usar humor en sus videos cubriéndose mientras tocaban o usando máscaras, si sumas que acababa de recetarme un porro mientras los conocía, en ese momento me pareció que las habilidades de los músicos y la creatividad que mostraban los llevarían a un buen lugar de reconocimiento.

Con la salida del álbum debut Veni Vidi Vici ese mismo año confirmaron que tienen suficiente jugo en la sustancia para sobresalir entre los numerosos grupos que surgen de Canadá siendo apenas su primer lanzamiento, un sonido veloz, con personalidad comandada por death metal progresivo que en varias ocasiones rompía la línea en favor de entregarse a la pesadez del groove en sus tonos y dejar que el látigo de las guitarras contagiara a cualquiera. Lamentablemente el reconocimiento no está garantizado porque lo merezcas —menos si la audiencia a la que aspiras sigue aferrada a Necrophagist— y al día de hoy continúan siendo una gema poco conocida entre las masas que devoran el death metal técnico.

Según lo anunciaron, dos años después se esperaba que lanzaran el seguimiento bautizado Laniakea, título que no tardó en levantar apuestas entre los entusiasmados que esperaban con ganas el debut de The Ritual Aura llamado igual. Sin embargo el lanzamiento de los canadienses no ocurrió y tocó esperar hasta que se hicieron cinco años sin nuevo material. A finales de septiembre por fin se estrenó Laniakea, situación que, con el entusiasmo hacia la banda empolvado y todo lo bueno que hemos recibido en el 2018 respecto al prog death y tech death, personalmente me hicieron perder el interés y escucharlo sin expectativas de que fuera un trabajo realmente sobresaliente.


No imaginaba que al término de la primera escucha me dejara marcada una patada en la cara. El groove del álbum anterior queda en el pasado, entre solos, carnicería de riffs y la embestida de remates en la batería aluden a la curiosidad de cualquiera, nada les falta para dejarte pasmado a los alcances musicales que llegan, un nivel medio entre el manejo de melodía artesanal de Psycroptic y los dotes estratosféricos de First Fragment. Sin hablarte de alguna canción en particular son principalmente sus transiciones inmediatas, la limpieza con que cada nota se articula y el amplio repertorio de decisiones espásticas que sustituyen la percepción de una composición común y te absorben hasta el final. Avanzan a paso seguro sin darle exclusividad al blast beat como elemento de fuerza, mejor optan por enfilar un largo tren de secuencias rítmicas y cada que el momentum da la oportunidad, revientan en una ola intermitente de gravity blast para aumentar la dosis de frenesí, aniquilando las barreras del oyente que se considera exigente. Es importante que todo lo que interviene se mantenga a un nivel comestible sin volverse drástico y ellos lo toman mucho en cuenta.

Como para gustos hay sabores para el death metal se toman diferentes perspectivas, encontrarás centenares de bandas dedicadas a resaltar aspectos concretos del género, desde lo más complicado, lo original de la propuesta, la misantropía brutal, lo rebuscado, la imitación de grandes figuras y un etcétera desmedido, en ese camino una cantidad de bandas se vuelve vulnerable al descuidar otras partes de su música que la alejan de ser ideal. En este rollo es inusual contar con una banda que dedique un disco a entregarte tanta veracidad, con espacios de respiro ubicados para dar realce a la reproducción de su música y continuar sorprendiendo con justo lo que esperas como público y no lo que el mercado espera que produzcas, tal es el caso de Exterminatus que siendo canadiense no juega a lo ultra-técnico, que sonando a lo que debería sonar una banda el 2018 no tiene tintes de parecérsele a alguien más, que fabricando un estilo admisible no diluye su ejercicio en mecanismos comerciales y otras tretas de producción que aunque encantan a la mayoría (y me incluyo), restan la esencia de un grupo autentico.

Fuera de lo que resulte escuchar a detalle el contenido de Laniakea lo que personalmente aplaudo de ellos es lo anterior. Sobra decir que la capacidad de cada integrante está al nivel de exigencia requerida, solo me permito agregar que es el equilibrio de sus partes la que crea una sensación de satisfacción a plenitud; ni el protagonismo de un bajo encima de la mezcla, ni segmentos de esparcimiento que pierden la concentración del recorrido o tracks segregados en la búsqueda de un cambio de parámetros para el álbum, nada desproporcionado o fuera de lugar, reina un carácter consistente que es muy dinámico y en la medida que un nuevo tema aparece respetando los lineamientos que han establecido se aplaude.

El resultado es homogéneo, soporta las tres P de un trabajo memorable (preciso, pulcro, provocativo) y lleva las tres C de calidad garantizada: confiado, creativo y contundente, contrario a lo que esperas de un material que traza su circunferencia sobre los mismos elementos. Evitan durar más de lo necesario en un patrón de ritmos pero tampoco ambiciona demás, así nada escapa de su control, lo que sí repiten es la hazaña de librar el estancamiento al indagar a profundidad en todos los aspectos que hacen del death metal enorme entre sus legiones de seguidores. La verdad es que para mí este álbum es perfecto en lo que pretende y pocas veces el veredicto es simple de atinar.

10 / 10





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