2 oct. 2018

"Tiene mejor control de lo que hace, se permite explorar en melodías y nuevas sensaciones de agresión sin desapegarse de las dinámicas cíclicas que profesa".



  • Genre(s):
  • Noise, Industrial Doom, Drone
  • Release Date:
  • 5 / Oct / 2018
  • For Fans Of:
  • Godflesh, Pharmakon, Nine Inch Nails
  • Links:
De ingeniero mecánico a escultor para luego ser solista en un proyecto muy particular. Tristan Shone, alias Author & Punisher dedicó su conocimiento y relación profesional con el diseño para dar vida a una inquietud artística con el metal —esto refiriendo al mineral sólido y también al género musical— creando mecanismos y aparatos de precisión como instrumentos sonoros que le facilitaron perseguir un camino de compositor alejado de lo tradicional, convirtiéndolo a él en una maquina cíborg cuyas extremidades se coordinan creando una pared de oscilaciones y ritmos electrónicos. La premisa atractiva de un resultado que en términos convencionales tiene cero intenciones de serlo.

Lo suyo es modular el ruido industrial en su forma más realista, dentro de una burbuja de distorsión ominosa allegada a las ondas del drone y el doom que le otorgan un carácter único. Conocí este proyecto en 2015 con el lanzamiento de ese año, y si bien lo que produce no está salido del umbral de música extrema poco ortodoxa, la manipulación de recursos que utiliza para producirlo en vivo puede ser todo un espectáculo a recordar. Este año regresa con el material Beastland a debutar en Relapse Records, un hecho que sin duda asegura un aumento considerable de atención a un artista muy conocido que ha sabido mantenerse incluido en el margen de lo underground.


Para alguien como Author & Punisher ¿cuál podría ser la meta final o el objetivo del siguiente paso? Lo que fabrica no es precisamente de adoración en masa, es el opio de quien busca manifestaciones auténticas inclinadas a lo demente, si aceptó integrarse a las filas de un sello mundial seguramente lo hizo con el propósito de crecer su reconocimiento. Es por ello que de entrada, Beastland te ofrece una vía más accesible al sonido que le conoces sin comprometer la propuesta, esa sustancia dura carente de buen juicio ahora revestida de sentido.

A diferencia del misterioso Melk En Honing en que se podía asumir una progresión en la estructura de las canciones y el entramado de sus capas, este opta por un sonido directo que no tarda en descubrir las intenciones del track individual, es decir que lo que inicia siendo parte del tema se mantiene como el elemento distintivo por el tiempo que dure. Si se compara lo que tardaba en entregar el veredicto real de las canciones, Beastland es cínico, simple y sin rodeos.

Su concepto sonoro es evidente y nunca ha escapado de la estática malhumorada, pero en este caso hay un sentido de orden orgánico detrás de la partitura, una disciplina que parece prohibir la propagación de ideas abstractas en pro de un mensaje más claro. Podría decir que experimenta menos y en cambio presenta un disco seguro en las decisiones creativas, aunque seguro no significa quedarse en su zona de confort, quiere decir que tiene mejor control de lo que hace, se permite explorar en melodías y nuevas sensaciones de agresión sin desapegarse de las dinámicas cíclicas del industrial que profesa.

Beastland es un reclamo a todo lo que está mal de una era que tiene lo necesario para corregirlo, la gran falla de un periodo histórico de la humanidad que se contradice. Musicalmente se arma de un arsenal pesado difícil de penetrar, que canaliza la intensidad de su mensaje y no decepciona en lo que esperas de él, sin embargo existe poca sorpresa si conoces lo que hay detrás de su catálogo, fuera de los artefactos que creo para este disco no creo que esté de estreno. Aquí obtendrás la reafirmación del Author & Punisher como un expendedor honesto de formas dedicadas a la subcultura, cuyo mérito recae en su aceptación y las ganas de traerlo en rotación.

8 / 10





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