13 oct. 2018

La protesta contra Marduk que destapó la fetidez de un país conservador.



La reciente noticia acerca de que los legisladores de Guatemala y Colombia atentaron en contra de la libertad de expresión al denegar la entrada de la banda sueca Marduk a sus países por motivos descaradamente religiosos, fue algo que incomodó a toda la comunidad, no solo metalera, sino a aquella que está en desacuerdo con la escabrosa violación al Estado Laico que se supone que rige a sus gobiernos. Los hechos me indignan y no puedo decir mucho porque desconozco la ley de esos países. Pero en el caso de México, no puedo quedarme callado por la injusticia que, al igual que en esos dos países, cometió el gobierno por la presión de grupos de fanáticos religiosos y conservadores que sorpresivamente, recabaron más de 65 mil firmas con el objeto de que no permitieran la realización del concierto en Monterrey, objetivo que consiguieron.

Mi principal problema con lo que acaba de suceder, es que se esté violando la ley que claramente mantiene una separación entre la Iglesia y el Estado, lo que el gobierno hizo al retirar de último minuto el permiso al Café Iguana para realizar específicamente el evento de Marduk, no solo atenta contra el Estado Laico que prevé la constitución, también viola derechos como la libertad de culto, porque quieran o no los cristianos/católicos, aun cuando los seguidores de la banda fueran satánicos confesos (cosa que evidentemente no es así), ese credo lo defiende la propia constitución, por más que les desagrade no atenta contra la integridad de nadie; y por más marchas, firmas recabadas, o cualquier evento repudiable que hicieran, no pueden coartar un derecho que es el que justamente les permite a ellos profesar credo.

Y claro está que no es sólo la libertad de culto la que se violenta con la irresponsable decisión del gobierno, también echan al bote de la basura la libertad de expresión; cantar letras en contra de ídolos judeo-cristianos y de sus costumbres forma parte de una crítica que todos tenemos la posibilidad de hacer si así lo queremos, porque ello no atenta ni afecta verdaderamente a quien profesa una religión, de hecho, pone en equilibrio la balanza, así como ellos creen que las letras de Marduk "son blasfemas y corrompen a la juventud", así también muchos creemos que la religión corrompe la moral de cientos, moldeándolos para atacar lo que a ellos no les gusta como si sólo ellos tuvieran el derecho de hablar, y principalmente, creyendo que al ser parte de una religión que forma una mayoría, las cosas deben ser necesariamente como su iglesia se los dicta, importándoles tres kilos de chorizo las demás religiones que también se practican en el país; pero claro que nosotros no andamos recabando firmas para impedir las peregrinaciones que hacen cada año, ni las misas, ni todo evento religioso que quieren hacer y es más, ni siquiera tratamos de impedir las ridículas marchas que hacen para "impedir" (según ellos) el otorgamiento de un derecho civil como el matrimonio igualitario, porque no somos unos intolerantes como ellos lo son en su mayoría.

Otra cosa que me preocupa, además de esos derechos que principalmente se saben violentados, es que existen otros tantos que también son echados al fuego como si no estuvieran previstos por la ley. El derecho al libre desarrollo de la personalidad es uno de ellos, porque el hecho de impedir un evento así, también impide que la gente sea libre de desarrollar su criterio de la manera en que más les apetezca, inhibe una sana diversión y convivencia (porque contrario a lo que el religioso cree, en un concierto no se va a sacrificar cabras y gallinas negras) y lo peor del caso es que todo esto se estropea por un adoctrinamiento al que a la fuerza nos quieren someter. A mi, como a muchos, nos importa un carajo si consideran que hablar mal de la iglesia y de sus atrocidades que aún siguen cometiendo es un pecado. Para mi no está mal quejarse del sometimiento intelectual y hasta financiero con el que mantienen a sus seguidores, y aunque crean que por esto nos vamos a ir al infierno, no pueden creer ni pretender que la ley no nos protege y nos permite ser libres de ir a un concierto de una maldita banda de black metal cuando queramos.

Ah, pero claro que no solamente se violentan los derechos de quienes escuchamos esta clase de música y que gustosamente asistimos a los conciertos que nos traen, también violentaron la libertad de trabajo que permite a todo mexicano, ejercer la actividad económica que más le plazca mientras sea legal. Y esta para mi es una de la de las peores violaciones cometidas en pro de la presión que los religiosos ejercieron este año en Monterrey. Y lo digo porque Chamuco, que fue la promotora que quiso traer a la banda, según una nota de El Universal, tuvo una pérdida monetaria de 100 mil pesos (5,302 dólares aproximadamente). Es decir, al parecer en México si deseas hacer una inversión para traer a una banda de black metal que a la gente le gusta, y así de paso sacar dinero para vivir, pues cuidado, porque donde un extremista religioso se entere de tu pecadora pretensión, fácil te tumba el changarro con la presión que le va a generar al gobierno alegando que para ellos, tu banda corrompe a las masas, así que independientemente de que cancelar un evento que hasta genera empleos por motivos religiosos es de lo más ilegal, debes tener cuidado en lo que vas a invertir, porque al parecer en este mágico país como siempre, la ley es letra muerta.

Lo peor del caso para la promotora, es que la "autoridad", según la nota que mencionaba anteriormente, siquiera fue notificada por escrito de la negativa al permiso para realizar específicamente el concierto de Marduk, sino que se les informó de manera verbal, pasándose por el arco del triunfo el derecho a la seguridad jurídica que la constitución nos otorga, y que, pa' los que no son abogados como su servidor y no lo saben, consiste en que todo acto de autoridad debe constar por escrito de manera fundada y motivada, porque sin ello no se puede molestar al particular. Quiero suponer que, si no lo hicieron de esa forma, es porque no son tan idiotas como parece, porque saben que por escrito no podrían presentar argumentos válidos para cancelar el concierto, y de aceptar que el motivo fue la presión ejercida por los fanáticos y la supuesta afectación a la moral (moral religiosa deberían llamarle en su caso) se meterían en un problema por evidenciarse a sí mismos. Honestamente, creo que sería un error garrafal si la promotora, de tener los elementos para hacer valer sus derechos, no acudiera a defenderse ante un tribunal, y sirve que nos harían el favor de que mandar un mensaje a los extremistas religiosos de que no pueden hacer de su voluntad lo que quieran en nombre de un credo, al menos no en este país.

Algo que quiero dejar claro finalmente, es que no pretendo hacer ver este artículo de opinión, como un lienzo en el que exploté en contra de la religión que domina a México, porque eso es un tema demasiado extenso que además no tengo el interés de abarcar. Si quise dar mi opinión y compartirla, es porque para mí el problema no es que los religiosos manifiesten su "descontento" y se expresen como lo deseen. Para mí la problemática radica más allá de si practican una doble moral, porque el principal inconveniente es que sus argumentos radicales sin fundamento han logrado presionar y violentar un cúmulo de derechos que todos como ciudadanos tenemos, por cuestiones que no deberían pasar, porque este país al menos en la teoría, vuelvo a insistir, es Laico. Además, maldita sea, ¿cuantas veces no se han presentado ya decenas de bandas "blasfemas" sin que se haga el revuelo que hoy hicieron? Gorgoroth y Dark Funeral ya han dado conciertos anteriormente, ¡Hasta Marduk lo había hecho en 2015! Y entonces ¿a qué jugamos pues? ¿a que el concierto se cancele cada vez que haya un capricho que nos demuestre que el gobierno nos censura y que sólo es una ilusión el Estado laico?
Afirmo deliberadamente que la religión cristiana, de la forma en que esta organizada en sus iglesias, ha sido y aún es, el principal enemigo del progreso moral en el mundo. Bertrand Russell (Por qué no soy cristiano, 1957)
Pueden leer el comunicado oficial formalizado por Chamuco haciendo click aquí.




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