14 oct. 2018


Sean bienvenidos a un nuevo episodio de este pequeño espacio. Esta vez la selección es un tanto menos mainstream que las anteriores, pero todas comparten rasgos muy interesantes que vale la pena explorar. En esta ocasión la colección es de lujo y podemos encontrarnos con discos íntimos, tributos a tradiciones, joyas sensibles y lo mejor, música de diversas latitudes, todas con el encanto particular que genera la pasión por la música. Sin más dilación, disfruten.

Sknail – Mutation
Comenzamos este recorrido con la joya desconocida. Sknail es uno de los proyectos musicales más interesantes con los que me he topado en últimas fechas. Hablar de su estilo es toda una odisea, las influencias de las que se rodean viajan desde diversos lugares, en incluso llegan a ser muy dispares. Mutation es un nombre bastante apropiado para las intenciones del conjunto, debido al trabajo milimétrico de los arreglos de glitch, juntados a magníficas interpretaciones, las cuales presentan una sobriedad casi palpable, además de los maravillosos arreglos de bandoneón que se van presentando en muchos cortes de la placa, brindándole ese toque extra de melancolía y sentimiento, que también se llega a complementar con esa estática y murmullo que no deja de estar presente durante todo el disco. Una paleta infinita de sensaciones que se convierte en uno de los grandes descubrimientos de este año




Hampshire & Foat – Nightshade
El dúo dorado ataca de nuevo. 2018 ha sido un año bastante provechoso para el dueto londinense, con un álbum previo que no tuvo el atractivo de Galaxies Like Grains of Sand, era de esperar una reivindicación. Efectivamente está llegó y continúa esa senda minimalista, atmosférica y radiante que nos mostraron en su debut. Nightshade es el resultado de la delicadeza hecha expresión sonora, lo sublime de lo sutil y el magnetismo de lo sensible. Una combinación del cool jazz más tibio de los sesenta, juntado a esas melodías propias de la región norte de Europa, con una diversa instrumentación que consolida aún más ese velo aterciopelado y acogedor que constituye esta obra musical. Posiblemente uno de los actos de jazz contemporáneos más radiantes del mundo.




Noname - Room 25
Se ha vuelto una constante en esta sección traer al menos un disco que contenga géneros del Hip-Hop mezclados con el Jazz. Es un placer para mí ver lo aclamado que está siendo Room 25, un disco independiente con colaboraciones poco mediáticas, con influencias del R&B, funk, soul y principalmente de Jazz, con samples orgánicos, casi analógicos, letras intimistas y protagonizado por una mujer. Esto no es precisamente el producto de consumo preferido por la escena a la que apunta, pero ese es el mérito de Noname, extrapoló su mensaje y logró llevarlo más allá de lo que se pensaba. Respira brillo y sabor por todos sus loops y beats, siendo acompañado perfectamente por el sensacional flow de nuestra MC. Sus miedos, amores, desencantos y pensamientos están sumidos en una placa introspectiva, sentimental, pero con un encanto muy especial. Imprescindible




John Zorn – Insurrection
Zorn es quizá uno de los músicos que más me hace entrar en contradicción con mis convicciones acerca de la música, es un tipo que es capaz de hacer cosas sublimes con un nivel de creatividad magnifico y también de hacer colaboraciones bastante pretenciosas que no vienen al caso comentar. Insurrection se encuentra muy cerca de lo primero, siendo casi una continuación de su proyecto más prometedor de la actualidad, The Dreamers. Un cast de lujo compone este desatado y muy carismático disco. Grohowski, baterista de Imperial Triumphant, Julian lage, maravilloso guitarrista que fue comentado anteriormente en esta sección, Trevor Dunn, prodigioso bajista de Fantomas y Mr.Bungle y por último Matt Hollenberg líder de Cleric. Si les suenan todos esos nombres no sé qué esperan para escuchar esto, sino les suenan, pues deberían googlearlos, encontraran gratas sorpresas.




Lonnie Holly – Mith
El swing y las raíces culturas afroamericanas durante muchos años fueron desdeñadas por la sociedad norteamericana que desprestigiaba estas expresiones debido al racismo que predominaba en aquel entonces, pero los productores en su afán de sorprender a la industria musical naciente, tomaron prestado los recursos de aquellos exponentes, en muchos casos resultaron siendo obras que perdían el carácter y vitalidad de los ejecutantes originales, pero funcionaron muy bien en la época. Lonnie Holly es un artista que ha incursionado en varios medios tratando de rescatar esas virtudes que quedaron relegadas por las problemáticas sociales a las que se vieron enfrentados sus predecesores. Mith es un viaje por reconocer esas herramienta, revisitar esa mística perdida y la espiritualidad de un pueblo que ha pasado por situaciones complejas, pero también es un homenaje a la musicalidad del afro.




Jizue - Room
El cuarteto japonés sigue demostrando la capacidad creativa infinita que tienen. Room no será la pieza más brillante que han compuesto los nipones, y a la hora de la verdad no sé cuál es, pero toda su discografía es mágica y placentera. En esta nueva entrega no estamos presentes ante su faceta más electrónica, deciden prescindir un poco de ella y trabajar mucho más en la armonía y la melodía, conservando esos timbres joviales tan característicos de su sonido. Los arreglos en esta ocasión son mucho más orgánicos, con pianos creando melodías apacibles, guitarras acústicas y voces confortantes. Durante muchos pasajes de la obra vino a mi mente el trabajo audiovisual de Mamoru Hosoda o Makoto Shinkai. Jizue comparte esa idea de la belleza tenue sin excesos que los realizadores de animación también nos han regalado en muchas de sus obras. Un material detallado que no presume de sus valores y que logra crear un ambiente cordial para sus oyentes.




Miguel Zenón - Yo soy la tradición
Las grandes interpretaciones siempre serán uno de los puntos claves, para mí, dentro de las consideraciones que tenga para hablar acerca de un disco. Posiblemente este, junto con el de Zorn, sean los más destacados de este rublo en la lista. Este álbum es mucho más que solo grandes desgloses de técnica, es todo un halago al folclor caribeño, pero con un enfoque mucho más formal y menos cotidiano, esto no le resta valor, debido a que la música mantiene una intensidad muy bien planificada, manifestada por el cuarteto de cuerdas, para que el saxofón tenor de Zenón ataque sin concesión con melodías dispares y notas entretejidas. Su virtud más grande es su eclecticismo, ese que aboga por la música del común, para que esta no se pierda en el camino de la pretensión y la industria.




Andrew Bernstein - An Exploded View of Time
Este es quizá el álbum más particular de toda la lista. Esto se debe a la intención siniestra e intrépida que presenta el autor. El referente más cercano que encontré para este trabajo de Bernstein es lo hecho por Colin Stetson. Comparten ese mismo interés por los sonidos saturados ecualizados con timbres metálicos y resonantes que engrandecen todo ese musculo de notas incesantes, logrando crear ese ambiente opresivo e hipnótico, que consigue adquirir esas sensaciones espeluznantes y sórdidas. Esto puede resultar como algo petulante para algunos, para otros, como yo, resulta un plácido ejercicio de crescendos interminables, armonías transgresoras y notas apasionadas. Una prueba de lo eficiente y caótica que puede llegar a ser un gran performance de saxofón.




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