15 sep. 2018

Fotos y video por Edith García.

El día menos pensado, Ne Obliviscaris decidió visitar nuestro país y no con fecha única en la ciudad de México. A modo de compensación por los años de insistencia, los australianos y Show No Mercy agendaron cinco fechas (y la sexta de último momento), recorriendo el país en diferentes ciudades estratégicas que de un modo u otro aseguraron un punto de cercanía a la experiencia de su música en vivo.

Desde luego, el entusiasmo entre los miembros de la página se manifestó apenas dada la noticia y varios decidimos acudir a la fecha de Guadalajara para otra más de las reuniones de staff que ya comienzan a ser tradición.

Habían pasado 6 años desde que invadiera la primera idea de ver a esta banda en concierto. Finalmente la oportunidad se presentó con alegría, esa que sabe mejor compartida, y qué mejor que la buena presencia melómana del equipo de RTMB y la compañía de una amiga que decidió hacer de Ne Obliviscaris su primer show de metal. Después de una tarde de convivencia y cervezas, llegó la hora y nos largamos al Foro Independencia con la promesa de lo que sería un show inolvidable. Alerta de spoiler: Lo fue.

Amenizando las bandas invitadas que, pese a desentonar (siendo justos cualquiera lo habría hecho) para la otra mitad que prefirió ir a la terraza, sin duda dieron el warm-up de la noche, la parte divertida y espontanea la aportó Lvcille. Del sofoque brutal y el show de preámbulo se encargó la banda invitada del tour Craven, sin perder oportunidad de anunciar que lo mejor estaba por venir.

Después de una no-tan-breve espera con Slipknot de fondo, Ne Obliviscaris marca su entrada al terminar la melodía inicial de “Of Petrichor Weaves Black Noise” y con ello el entusiasmo detonó en el lleno total del lugar, al poco rato de iniciado toda la audiencia estaba en sincronía con el despliegue de la banda, atentos a uno de los mejores temas de Portal of I y el solo de cuerdas de Tim. Unas fallas en su micrófono provocaron un rato chusco entre él y Xen compartiendo micrófono, algunas veces no quieres saber lo mucho que una banda práctica, quieres verlos equivocarse, cometer un error y ver la reacción, no los hubo, pero en su lugar ese detalle provocó una interacción natural y personal para el público que se olvidó de

cualquier tensión inconsciente y procedió a inundarse de buena vibra.

Enseguida "Intra Venus", inmediatamente recargando de energía el show con su oferta más reciente inclinada al death metal, la potencia estaba justo en su lugar pero se notaba que la inyección de fuerza al público apenas comenzaba. El setlist incluía todos los temas del nuevo disco pero antes de continuar en ese orden estuvo “Pyrrhic”, representando el Citadel con el tema más directo, el correcto para conectarle el voltaje necesario a la audiencia antes de la llegada de “Urn”, y entonces sí, reventar el foro en euforia.


A veces brincando, otras coreando y de repente atrás de la pared de músicos lo que no resistías observar, el contagio de humor con frases gritadas como “destrózala Dan fueron acertadas para la máquina de precisión que es él en su instrumento, podías observarlo y darte cuenta de por qué no solo es el musculo que articula y soporta las cargas de adrenalina en la banda, sino que le suma sentido de atención a todo el recorrido. Era el indicado para enfocar la vista en especial cuando la descarga en las canciones desbordaba y no era momento de cerrar los ojos.


Las pocas palabras de agradecimiento que pudo pronunciar Tim eran lo único que necesitábamos para un show que no pedía pausas. Él como principal activo de Ne Obliviscaris no olvidaba brindar entusiasmo en los descansos que le llegaban. El entusiasmo de la banda no faltaba de parte de Matt que con una sonrisa permanente no disimulaba la alegría de la buena recepción que estaba teniendo la presentación, junto al bajista Martino que como nueva adición en la alineación les otorga un elemento en vivo más relajado y espontaneo, dieron un show por separado compartiendo buena química en el escenario.

De frente y en posición, Xen, con la voz manchando de negro el camino y toda la musicalidad como si el colosal ensamble detrás se tratara de nada, el carácter de un personaje que no hace más de lo necesario pero lo entrega todo. El evento era un festín de apreciar a músicos hábiles ejecutando canciones complejas, sin embargo la personalidad de Xen invertía las emociones y hacía que la atmosfera épica del lugar se tornara mortal, la anomalía que daba el aroma gris a una noche cuya asistencia fue a rendir culto al metal extremo.


Pasaba de la hora y el entusiasmo seguía en aumento. Al entrar sin previo aviso el violín de “And Plague Flowers The Kaleidoscope” al unísono se perdió la calma, se sabía al voltear a ver las expresiones de los demás que era una de las canciones más esperadas y clásicas en el repertorio de los aussies, la canción que hizo que la espera por escucharlos lo valiera totalmente. Terminando se dieron un pequeño descanso y a gritos la ovación solicitaba “Forget Not”, a los pocos segundos regresa el violinista a decir unas cortas palabras de despedida y anunciar que ese tema en particular se lo reservaban para su próxima visita, una propuesta que a nadie le molestó, y en su lugar se despidieron con “Devour Me, Colossus”.

Con el rosto de agradecimiento y una pronta salida, daban por terminada una noche que seguramente ha sido de las más memorables que han albergado las paredes del Foro Independencia. Buena iluminación, excelente ambiente y la respuesta constante de una concurrencia que iba bajo el pacto silencioso de ver a una banda favorita que, supo mantener las expectativas a flote y sobrellevar una presentación extraordinaria.


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