10 ago. 2018

"Una gran producción de brutalidad que se percibe cruda y artificial por igual. Lo mejor para su disquera desde Planetary Duality".



  • Genre(s):
  • Technical Death Metal
  • Release Date:
  • 3 / Aug / 2018
  • For Fans Of:
  • Decrepit Birth, The Zenith Passage, The Faceless
  • Links:
Suecia tiene historia de fuertes raíces con el metal y tratándose del death metal es un semillero importante que contribuyó a lo que conocemos todos. En cuanto al death técnico de ese país, solo por sentar un precedente, los inicios de incursión en la técnica con astucia primitiva pueden irse hasta al debut de Crystal Age, Far Beyond Divine Horizons (1995), de ahí en fuera, los nombres nos llevan a una brecha de años con impulsos esporádicos: Anata, Insision, Visceral Bleeding; los ejemplos destacados se harían menos y bastan para saber que no es predominante en los suecos, pero entre esos pocos acumulan pedigrí suficiente para influir: Spawn of Possession, Syn:Drom, recientemente Termninal Fuction y este año la cuenta Soreption, único guardián y portador de la bandera del technical death metal de su país en el nuevo Monument of the End - probablemente el que tocó ser lanzado en el mejor momento de su carrera, al firmar acuerdo mundial con Sumerian Records y estar en la mirada pública de muchos más.


Siete canciones de tech death en el sentido tradicional, no necesariamente lo que llamaríamos de vieja escuela pero si el estilo directo y vertiginoso que se definió en los 2000, adornados en lo espacial y mecánico ya como una rama de inspiración más exclusiva de esta vertiente, puestos a disposición con los recursos estéticos del presente. Una gran producción de brutalidad que se percibe cruda y artificial por igual, para énfasis del concepto sci-fi que rodea a la banda y para mayor disfrute de nosotros con la cantidad de carnitas que vamos a masticar, una decisión atinada a lo largo del álbum. La primera canción, “The Anti-Present”, puede revelarte así de bastante sobre Monument of the End e irse de tema en tema con esa adrenalina a tope, nivelando toda la acción en los instrumentos hasta que te acostumbres a ese vértigo y sea como caminar sobre aguas tranquilas, con manos atadas y el agua hasta el cuello.

Conforme avanza se resuelve un trabajo competente acorde a las exigencias actuales. Excepto por algunos momentos en que la situación se pone tan buena que te sacude de la silla, el recorrido es de transito ultraveloz controlado, lo común para estas situaciones. La octava canción "The Entity", rompe con este ciclo para lucir la sorpresa y al invitado final, la voz de Travis Ryan justificando que la dinámica cambie y proponga un tema de cierre muy interesante, principalmente es una canción inesperada y luego enormemente buena de descubrir, o lo suficiente para que la percepción del trabajo también gire con buenos ojos.

Hay mano del metal progresivo interviniendo en la composición, pero no para extenderla ni cortar la velocidad o volverse evidente, sólo para mejorar la dicción con la que el montículo de guitarrazos se articulan y ordenan, además una manera dominante y bastante orgánica de presentar la progresión rítmica de los instrunentos, como lo haría Psycroptic. Incluye una gran cantidad de elementos contrastantes pero no esconde alguna sensación de eclecticismo, lo que llega al primer vistazo es lo que será y sirve para contagiar el entusiasmo de varias reproducciones más.


No me deja dudas que para su disquera es lo más fino desde Planetary Duality, y en el ámbito general sea uno de los pocos esfuerzos que digiere lo primitivo-sustancioso del subgénero antes de caer en el rango ultrasónico de ofertas como la de Archspire. Personalmente iría la nota sobre 8.5, porque me da la impresión que hubo ratos en los que estuvieron demasiado cómodos en su zona de confort y no arriesgaron donde debían, pero basándome en que es un trabajo tremendamente relevante y tomando en cuenta su origen, sí cumple para ser imprescindible del 2018.

8.5 / 10




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