10 ago. 2018

"Este nuevo material se sumerge en un viaje galáctico entre la ilustración cósmica, la demonología y la misantropía humana".



  • Genre(s):
  • Progressive Black Metal
  • Release Date:
  • 7 / Sep / 2018
  • For Fans Of:
  • Stone Healer, In Human Form, Enslaved
  • Links:
Infera Bruo lanza su tercera placa con el título de Cerement a través del sello discográfico Prosthetic Records. Es una banda de black metal progresivo originaria de Nueva Inglaterra. Formada en 2009 por miembros de la escena de metal de Massachusetts que buscaban crear música original y épicamente ennegrecida con una amplia variedad de influencias extraídas de los diversos orígenes de cada miembro.

Sin titubear podemos calificar a la agrupación como un exponente férreo del black metal estadounidense de corte atmosférico. Gran parte de las canciones hechas por sus integrantes dan fe de ello. No obstante, Infera Bruo nos ofrecen algo más. Este nuevo material se sumerge en un viaje galáctico entre la ilustración cósmica, la demonología y la misantropía humana. Su idea central es crear un matiz místico que nace de lo visceral y desarrollan con coherencia y cohesión, aspecto que hace más digna la labor de este conjunto de músicos, quienes han participado en un gran número de bandas con un giro similar. Aun así, Infera Bruo siempre sería su gran dominio, su fuerte de agudeza compositiva.

Cerement arranca con una guitarra acústica con un tono melancólico acompañado del ruido de una corriente de aire entre un paraje desolador. Esa sutil bienvenida demuestra que los americanos intentan crear ambientes míticos con los estruendos de sus instrumentos, dándole más énfasis a la composición de color sombrío, en vez de recurrir a la vieja receta de solo crear riffs y progresiones de acordes mientras se abriga la melodía con gritos despavoridos. Ahí yace su faceta progresista, en saber cómo manipular los tiempos y sus recursos para producir un buen black dentro de ecos ambientales anormales.


Evidentemente ellos no renuncian a la crudeza del género. La implementación de voces cavernosas cuyas reverberaciones parecen extenderse hasta el infinito son una constante desde el segundo tema, el cual lleva por nombre “Shroud Enigma”. Uno de los ingredientes distintivos de su estilo, y que encontraremos prácticamente en todos sus álbumes, es la segmentación de las guitarras. Los ataques de cuerdas rápidos a la yugular del silencio son una técnica que expone una bipolaridad al desplegar toques espirituales en ciertos segmentos y en otros nos proporcionan rasgues chirriantes con un aspecto más clásico. Frecuentemente el recital de las guitarras toma el protagonismo que parece representar ese retumbo que recorre nuestros pensamientos cuando “rebobinamos” en la mente escenas y palabras del pasado que nos atormentan. Además los recursos vocales donde destaca la voz extra procesada, que parece representar a un ser torturado. Al mismo tiempo los tambores acompañan marcando un ritmo cardiaco, que en momentos se apaga y de la nada acelera.

Continuando con el trabajo, me gustaría destacar canciones como “Endnotes”, “The Lunar Pass” y “Draped In Sky”, piezas que se esfuerzan en generar cierto aire melancólico, pero sin dejar de lado la dinámica y la crudeza del black. Sus respectivos inicios siempre son con un elegante arpegio de guitarra distorsionada, pero en el desarrollo se destapan un repertorio inmenso de riffs que revelan la versatilidad de la banda, una que goza de machacar la escala musical y proyectar una feroz imagen de sonido firme como el cemento. Al adentrarse en las canciones, el oyente puede contemplar la calidad de los cortes que mantienen el factor sorpresa continuamente, no sabes si van a oscurecer mientras avanzan -como si el ritmo estuviera merodeando distintos terrenos de metal más apegado al doom- o mostrarán una ráfaga de notas haciendo gala de la destreza de sus miembros. Esos detalles hacen llamativo a Cerement. El álbum no solo se enfoca en crear ruido mientras maldice su existir, el trabajo muestra texturas que fluyen con armonía, hay fragmentos de música que no corresponden con la parte lírica, pero eso no importa ya que ambos elementos son igual de bellos y al mezclarlos podemos entender la cabalidad de la carta más poderosa de la banda: “Un sonido empírico naciente de la paranoia y el tenebroso metal maligno”.

Sin embargo, el clímax llega con “Scorne” que expone una tormenta vocal y una sección rítmica violenta a tal grado de perder elegancia para ganar ira, la cual expulsa con locura en los punteos de la guitarra, además de marcar compases crecidamente vertiginosos. Por último, el disco cierra de la misma manera que comienza: cacofonías análogas y una guitarra acústica. Un arreglo simple pero si el oyente inició tranquilo, pues déjalo irse tranquilo. En conclusión, el esfuerzo de Infera Bruo es recompensado por medio de una entrega redonda, con un sonido orgánico, que consigue desprender un aura áspera que crea su propio estilo al dar un espectáculo escabroso, pero extrañamente, elegante. Esperemos que la maquinaria americana siga en el mismo camino.

8.5 / 10




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