14 jul. 2018

Una novela sonora llena de drama e intensidad, con mucha espontaneidad y momentos incluso impredecibles.



  • Genre(s):
  • Blackgaze | Post-Black Metal
  • Release Date:
  • 13 / Jul / 2018
  • For Fans Of:
  • Dreamshift, Apocynthion, Underling,
    Ultar, Møl, A Light in the Dark
  • Links:
Amados u odiados por unos, sobrestimados o infravalorados por otros, lo cierto es que resulta innegable que Deafheaven es a la fecha una banda honesta que ha sabido manipular y manejar de manera exquisita los recursos que cada uno de los músicos que la integran son capaces de aportar. En pleno 2018, ya resulta ridículo identificarlos con la etiqueta de "metal para hipsters" que imperó en la lengua de muchos puristas que comenzaron a criticarles después del gran auge que tuvo en el campo de lo mainstream su segunda placa titulada Sunbather (2013), considerado por muchos como su ópera prima. Esas épocas en que imperaba mucho detractor hacia su trabajo bajo meros prejuicios, para fortuna fueron superadas a mi gusto desde que salió a la luz New Bermuda (2015) a callar bocas con esa tan extraordinaria metamorfosis que sufrió su sonido, pasando de un manejo refinado de lo mejor del post-rock, shoegaze y el black metal, a un sonido más crudo y pesado que continuaba con esa gran mezcolanza musical que ellos supieron moldear admirablemente incluyendo elementos con los que no habían tenido aún el valor de jugar.

Posterior a esos dos lanzamientos que pusieron sobre ellos los reflectores, crecía la incógnita sobre lo que habría por venir, prácticamente nadie podía decir con certeza y fundamento, qué es lo que podíamos esperar del conjunto californiano. Como sea, el trayecto de tres años esperando a disipar esas dudas acaba de concluir el día de ayer con el lanzamiento de su cuarto álbum titulado Ordinary Corrupt Human Love, un homenaje creado en memoria de uno de los sentimientos más puros que el ser humano experimenta, el amor en su estado más natural, lleno de defectos dentro de esa belleza inherente a su figura.


De entrada podemos estar de acuerdo en que desde el campo de lo lírico siempre nos hemos topado con versos exquisitos, inclusive con guiños a la literatura con extractos de obras como La insoportable levedad del ser, ello ha sido parte trascendental en su esencia y en este nuevo lanzamiento no existe una excepción; no es un secreto que George Clarke es un individuo letrado con la habilidad de crear pequeños poemas que finalmente utiliza como lírica en las composiciones de la agrupación, brindándonos con ello un contenido grato de leer y de escuchar. Así, entre una pequeña referencia a Julio Cortázar y demás versos oníricos, es imposible no sentirse cautivado y curioso de escuchar de inicio a fin lo que viene a ser uno de los materiales en que mejor se ha sabido desenvolver el conjunto.

Ordinary Corrupt Human Love en definitiva tenía la consigna de vencer las grandes expectativas que había sobre ellos, y a mi parecer lograron cumplir en gran parte con lo que se podía esperar de su parte. A diferencia de lo que ya has escuchado de ellos, en este material se siente una autenticidad más palpable en especial porque, como bien me lo dijo Alfonso cuando comentábamos el segundo single "Canary Yellow", puedes contrastar con toda confianza su sonido americanizado, con ese post-black/blackgaze europeo sobre el cual bandas como Alcest lidera por aquellos rumbos. Los ensambles son atrevidos y nada trivializados, crean de manera tajante un sonido más propio sobre el cual es imposible decir que no vale la pena. No solamente se trata de que revivieron de una manera peculiar los mejores sonidos del shoegaze noventero con su instrumentación, sino que lo hicieron con una legitimidad que parte de su hambre de experimentar con diversas bases que desechan lo excedente y aprovechan lo remanente.


"Canary Yellow", uno de los temas mejor estructurados de todo el disco refleja a la perfección lo que digo, en particular porque el exquisito control de las percusiones impresiona bastante, Daniel Tracy se roba la atención con el rimbombante cambio de tempos y redobles dominados con maestría. Aquí, como en "Honeycomb" y "Glint", existe una extraña independencia entre las guitarras que ejecutan sonidos que intercalan punteos hermosos que se comportan de una manera ajena tanto a la voz como a la batería, tanto así que pareciera que al momento de sentarse en la silla a componer, sacaron muchas de sus partes de una improvisación muy profesional, sin embargo lo interesante es que a pesar de esa emancipación sonora con la que se comportan, al converger al mismo ritmo terminan por tener un sonido ruidoso que uno jamás hubiera esperado de ellos. Inclusive la voz de Clarke torna su ejecución blacker de una manera muy aparte, inyectando una intensidad teatral que sólo él ha sabido incluir de manera tan acorde al sonido. Por momentos también se saborean extractos con un ensamble diverso y más lineal, las texturas se tornan pesadas y nostálgicas conforme a las necesidades del sonido y se hace por momentos más alusión a esa parte oscura de su sonido que explotaron en su álbum anterior, a veces metiendo más intensidad cambiante e inyectando más velocidad a la estructura, con una voz que se ensombrece a niveles más bajos que hacen imposible no recordar que sus integrantes además de ser amantes de Slowdive, también lo son de Darkthrone.

Destaca bastante que a diferencia de su último antecesor, hay mucho más uso de shoegaze acá, y aunque no se le hace mucha justicia al género, se logra enfatizar correctamente un sentimiento profundo con un ruido excéntrico generado con guitarras que al terminar de ejecutar los pedazos limpios, entran al campo de batalla con rasgueos muy veloces como en "Worthless Animal" en donde se demuestra un dominio deleitable sobre la ejecución de una instrumentación limpia que es capaz de tornarse en un sonido muy crudo a partir de la inclusión de la parte vocal que exacerba los sentimientos, de una manera muy similar a como lo hizo en temas como "Gifts From The Earth" (2015). Además de estos detalles interesantes no es posible pasar por alto la inclusión de "Night People (en colaboración con Chelsea Wolfe) y "Near", que se salen completamente de la tangente al ser temas en los que el black metal tiene una participación nula, invitando por el contrario al dream pop y al post-rock/shoegaze a la escena e incluyendo por primera vez voces limpias que son ejecutadas de manera exquisita. Debo admitir que ambos no tienen nada de sobresaliente salvo la diferencia de estilo que se acostumbra del conjunto, pero lo cierto es que no puede pasarse por alto el papel que ambos tienen como una clase de interludios que hacen al álbum tener un toque sonoro etéreo. En conjunto todos los temas logran formar equipo de manera muy firme, convirtiéndose en uno de esos álbumes que sólo reproduces cuando se debe, es decir, en el momento indicado en que tu estado de ánimo te dice que serás capaz de disfrutarlo enteramente, y no solo de escucharlo de manera superflua en tu día a día.

Es claro que Ordinary Corrupt Human Love a pesar de no sobresalir sobre el resto de su discografía, logra mantenerlos con el estatus de una banda auténtica que busca seguir destacando dentro de una escena que ellos quizá sin buscarlo y sin quererlo, han logrado hacer crecer de manera increíble durante la última década. Es obvio también que este lanzamiento no va a borrar del mapa a todos sus detractores que siguen alegando pestes sobre su trabajo, pero a decir verdad ¿a quién carajo le importan esas opiniones?, porque lo cierto es que este álbum es toda una novela sonora llena de drama e intensidad, con mucha espontaneidad y momentos incluso impredecibles.

8 / 10



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