7 jul. 2018

Un disco conmovedor que encapsula de la forma más pura y honesta los sentimientos que hacen del ser humano lo que es, un animal vulnerable...



  • Genre(s):
  • Darkwave | Shoegaze | Dream pop
  • Release Date:
  • 28 / Jun / 2018
  • For Fans Of:
  • Cocteau Twins, Beach House, This Mortal Coil, Slowdive, Starwalker
  • Links:
Profundizar en el campo de la psique humana desde el papel de músico no es algo tan fácil como pudiera creerse, se tiene que tener una verdadera convicción de querer abrir el corazón para llegar a conmover a una cantidad impensada de escuchas anónimos y eso es algo por lo que se debe un respeto enorme a quien se lanza a la acción. Porque además, ahondar en todas esas cuestiones dolorosas e introspectivas inherentes a nuestra más arraigada naturaleza siempre va a implicar para el compositor el tener que dejar de lado su intimidad para revelarnos así sus más profundos pensamientos, los cuales muchas veces nos enciende el interruptor de la empatía, porque claro está que todos hemos sufrido, sentido la soledad, traumas o fobias, pero también hemos experimentado el amor, y es por eso que logramos conectar con la mayoría de los trabajos que tienen como tema central al individuo y el infinito universo de emociones que es capaz de experimentar.

Entre esa clase de proyectos tan penetrantes que te generan una conexión con gran facilidad, se encuentra el álbum debut One Self de la banda holandesa-chilena Habitans, el cual refleja a través de una intensa y acertada fórmula que tiene principalmente como elementos al shoegaze, dream pop y dark wave, la realidad emocional y sentimental que el ser humano se ve obligado a transitar día con día. De la mano de una atmósfera punzante y siempre envolvente, se es capaz de sentir con esta entrega que te encuentras en un viaje en donde converge tanto la luz como la oscuridad.


Algo que llama la atención desde un inicio de esta entrega es que su lanzamiento fue posible gracias al apoyo de una campaña realizada en la plataforma indieGOGO, en donde la agrupación creada por René Rutten (The Gathering) y la talentosa Gema Perez, logró recaudar en tan sólo días la cantidad de €20,000.00 para financiar su proyecto, recibiendo el increíble apoyo tras haber publicado uno de sus temas más etéreos temas titulado "Meraki", apoyo que por sí mismo revela que el proyecto pretendía cocinar algo que en verdad valía la pena. Finalmente quienes coadyuvaron a que el sueño fuera posible, tuvieron como resultado un sofisticado y sobretodo un honesto trabajo que declara con firmeza la intención de hacer que te involucres en uno de los más grandes dilemas de la existencia, el de aferrarte a la vida a pesar de la idea de que el universo te la pueda arrancar de tajo en cualquier instante, como lamentablemente ocurrió con Vince, el bebé recién nacido de esta pareja de músicos cuya pérdida repentina terminó por inyectarle más individualidad a su entrega que termina figurando como un tributo a la vida y a las vivencias que nos hacen ser lo que somos.

Resulta aventurado intentar encasillar en una generalidad el sonido que uno se encuentra en One Self, porque la realidad es que la mezcolanza de sus componentes principales y la ejecución de diversos aspectos cambia conforme el álbum empieza a reproducirse. En temas como "One Self" y "Magnolia" te topas por una parte con una estructura sonora muy a la dream pop que invariablemente te trae a la mente el sonido de aclamados proyectos como Cocteau Twins o Beach House por un uso prácticamente minimalista de la instrumentación. El papel principal en estos temas se pretende sea la dulce voz de Anne van den Hoogen, que busca conectar contigo mediante la palabra, aderezada con un fondo atmosférico digno de fungir como un interludio en un disco de post-rock puro gracias a la ambientación creada por el bajo, las percusiones casi nulas pero importantes y los arreglos sonoros que un par de toqueteos a las cuerdas generan con su resonancia. A la par de la tranquilidad de estos temas también se encuentra "Vince", sin duda el más emotivo y conmocionante tema por la inocencia que se desprende de él. Si pusiste atención a lo que dije antes, ya te habrás dado cuenta de que este tema fue escrito para una persona en especial, y si escuchas atentamente su lírica, podrás además ser testigo como yo de que en él se logró encapsular a la perfección el sentimiento de amor puro que un par de padres siguen manteniendo por su hijo a pesar del sentimienro de una irremediable pérdida. Este track probablemente es el que más difiere del resto hablando de su estilo musical gracias a su sencillez, ya que la quietud no se basa en un conjunto de instrumentos, sino únicamente en un piano y una voz amorosa que enaltece esa belleza e inefable calma catártica derivada de abrir el corazón a plenitud.


Por otra parte, más allá del sonido dream pop noventero, encontramos también una composición que representa muy bien lo mejor del shoegaze de finales de milenio, con pasajes que a cualquier amante de los clásicos como Slowdive o My Bloody Valentine los puede dejar pasmados, así como a los fans del género en su etapa moderna en la que destacan exponentes como los españoles Blacanova. Esa vibra emana principalmente de las cuerdas y la imperante rítmica impuesta por el bajo y la percusión que crean un orden sistemático de sonidos cuyo impacto tanto sonoro y emocional va creciendo conforme avanzan los segundos, "Júpiter" y "The Wake" son para mí el ejemplo perfecto de ello, ya que en ellos se siente una vibra fresca y positiva creada con esa leve pero potente distorsión que emana de los amplificadores y que es aún más potenciada con el intercale de pasajes un poco más limpios. Podríamos considerar que ocurre algo similar en temas como "Winter", "Soul Traveller", "Meraki" y "Runners", salvo por el hecho de que estos temas tienen una temática de corte más oscuro, ellos son la contraportada de esa calma y luz que los demás temas emanaban, porque en estos los detalles de la influencia darkwave son imposibles de no percibir. Dominan en ellos las cuerdas reproduciendo notas menores y melancólicas que se apoyan en la atmósfera envolvente creada por el synth. La voz vuelve a imperar con su peculiar belleza, pero con un toque digamos más apático, muy acorde al sonido con el que tiene que mezclarse. Por momentos acuden al uso de una abrumadora distorsión, y por otra se apoyan en la fuerza nostálgica que produce un sonido limpio en donde los acordes juegan un papel elemental, pudiendo finalmente arrastrarte de un extremo a otro sin la necesidad de un giro brusco en los estilos en que se desenvuelven, haciendo del viaje toda una odisea.

Definir este debut en pocas palabras es sencillo, porque One Self es un disco conmovedor que encapsula de la forma más pura y honesta los sentimientos que hacen del ser humano lo que es, un animal vulnerable que ve en el amor una manera osada de superar las adversidades, y en la soledad una manera de refugiarse de la inminente crueldad del cosmos.

8.5 / 10



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