3 jul. 2018

Una obra trepidante, compositivamente dinámica, con una paleta de acordes demoledores enfrentados a una descarga de furia, violencia y misantropía dignas de los más grandes de este estilo.



  • Genre(s):
  • Black Metal
  • Release Date:
  • 15 / Jun / 2018
  • For Fans Of:
  • Deathspell Omega, Krallice
  • Links:
El estar ligado a un proyecto con cierto recorrido e importancia para un músico, en muchas ocasiones suele ser un arma de doble filo. Esto trae ciertas ventajas a la hora de publicidad, difusión y distribución, ya que al pertenecer al circulo de administrativos de la música puedes tocar muchas puertas que para otros están muy lejanas, pero a su vez, tienes una exposición importante, y un circulo de seguidores van a exigirte ciertas convenciones, e incluso rechazarán por completo el material por el simple hecho de tener otro nombre. Y si le sumas a eso una escena toxica como la del black metal más tradicionalista, tienes un cóctel molotov, que puede explotar a favor o en contra. Este es el caso que vive el señor Daniel Rostén, mejor conocido como Mortuus o Arioch, actual frontman de la banda Marduk y único miembro de Funeral Mist. Hekatomb, el cuarto disco de estudio de está ultima, llego al ruedo sin mucho bombo y platillo, quizá se haya visto un tanto opacado por la presencia del Viktoria, reciente lanzamiento de los oriundos de Suecia, pero eso no ha impedido que su calidad musical no sea evidente para muchos.

Sería fácil valorar el trabajo de este señor haciendo una comparativa con su banda más conocida, pero no creo que sea muy interesante, al igual que tratar de medirlo con las intenciones que tenia en el pasado, por que desde el minuto uno es evidente que no busca ni ser un spin-off de su conjunto principal, ni tampoco seguir con sus raíces tradicionales. En ese sentido es valiente y valioso lo que consiguió este artista, debido a la expectativa que generaba en el publico. Centrándonos plenamente en el disco, nos encontramos ante un material con un hambre muy particular, con el que pocas veces me he topado este año en el género. A pesar de que el arranque no es formidable con "In Nome Domini" o "Naught But Death", ambas canciones guardan ciertos destellos de calidad, como ese riff del puente del primer tema, para dar paso a un breakdown final, o ese juego de voces magistral de la segunda pieza, donde Rostén nos muestra su capacidad de jugar con los fraseos y complementarse con los riffs, pero no es hasta que llega "Shedding Skin" que el álbum comienza a tomar su forma más poderosa, creativa e intensa.


Una faceta que llega a su cenit en el cuarto track, "Cockatrice" el cual es posiblemente uno de los ejercicios de black metal más delirantes, exquisitos, potentes y desquiciantes del 2018, y me atrevería a decir que de lo que va de década, creo que desde el Paracletus o lo hecho por Krallice en sus primeros discos no escuchaba algo así. Arranca con un juego disonante y poco armónico de la guitarra, con una rapidez y contundencia digna de esos intervalos de los magníficos Gigan, pero esto sin perder su raíz de blats beats y producción oscura, sin lastrar esa esencia mística, la cual sabe irnos presentando por medio de un sencillo arreglo de piano, hasta que llega a una especie de outro, donde nos pone un velo de notas tenues acompañadas de un aura funesta, hasta llegar al crescendo donde vuelve a la carga con un punteo incesante y un desgarrador growl, merecedor de los halagos de las profundidades del averno, para finalizar con un manejo moribundo de la voz, la cual es tímidamente acompañada al compás de un sencillo cuatro por cuatro de la batería.

El ritmo y la convicción no decaen hasta el final del material, e incluso se propulsa de nuevo con temas como "Within The Whitout", pero este sujeto sabe mantener sus convicciones y sólo en el tema final es donde vemos un poco de sus raíces, con un estribillo más lento y mesurado, donde hace gala una vez más de su escala vocal, e incluso le aporta a la atmósfera del tema ciertos arreglos con su voz, con esto consiguiendo un cierre dinámico, pero no tan fresco como el resto de la placa.

Las virtudes expuestas a lo largo de este recorrido hacen ver que las costuras del mismo no son tan graves, y que a pesar de lo que pueda jugar en su contra, no le teme al cambio, ha intentar dar un paso más allá, y durante muchos pasajes consiguió hacerlo. Fue capaz de entregarnos una obra trepidante, compositivamente dinámica y variada, con una paleta de acordes demoledores enfrentados a una descarga de furia, violencia y misantropía dignas de los más grandes de este estilo.

8.5 / 10



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