15 jul. 2018

Distorted Harmony permanece como una insignia del metal israelí, cuya nueva entrega apuesta por algo menos complejo que su antecesor, resultando fructífera para su discografía.




  • Genre(s):
  • Modern Metal | Progressive | Djent
  • Release Date:
  • 19 / Jul / 2018
  • For Fans Of:
  • Caligula's Horse, Haken,
    Disperse, Stargazer, Periphery
  • Links:
Inmiscuida en un proceso de colonización bajo el marco de la globalización, la escena de metal israelí, en específico aquella concerniente al metal progresivo, se ha disparado a escenarios internacionales desde inicios de los años dos mil y gracias al internet hemos podido presenciar los pequeños pero significativos cambios que esta ha sufrido. La excursión al mundo occidental en la que se embarcaron muchos DJ israelíes en la década de los noventa, tuvo como consecuencia una apertura en la difusión de la música de muchos otros artistas, cuya penetración en los mercados europeos es más que evidente.

La manera en que el metal de medio oriente se ha incrustado en nuestros reproductores es muy interesante. Es común ver en internet a personas que asumen la nacionalidad de X o Y agrupación basándose únicamente en las semejanzas que su sonido tiene con aquellos grupos que la han hecho de embajadores musicales de sus países en el extranjero; sí, Orphaned Land, Winterhorde y Arafel han hecho bien su chamba, dejando el sello nacional en cada uno de sus trabajos, pero cuando el folk como agente catalizador es dejado de lado, pareciese que a la gente se le dificulta demasiado identificar esas pequeñas estelas que dan pista del lugar de origen.


En el caso de Distorted Harmony creo que es comprensible la incertidumbre sobre su nacionalidad, especialmente con A Way Out, su más reciente producción. Las fuentes elementales de las que toman inspiración están inmersas en una vorágine; por el lado más apegado al djent tenemos el palm muting de base, así como una arritmia bien elaborada que, sin embargo, no trasciende secciones muy específicas a lo largo del álbum. Luego, por el lado del metal progresivo, y volviendo a lo que mencionaba al principio, existe un arraigamiento a un estilo estadounidense ya de por sí influenciado por una comunidad internacional. ¿Es entonces que no se puede sonar moderno si la música que se hace está muy inscrita en las divisas culturales de cierta región? ¿Hasta qué punto es necesario neutralizar el sonido para que más personas lo escuchen sin prejuicios?

Iré directo al punto, A Way Out suena grandioso, sorprendiendo de la misma forma que lo hicieron en Utopia, pero tratando de mantener la solidez que caracterizó a Chain Reaction. Es el primer material en tener dos guitarras (con Guy Landau sustituido por Yoel Genin y Amit Plaschkes), que en conjunción con los teclados y la programación de Yoav Efron da como resultado un aparato con múltiples capas que de inmediato le añaden valor y motivos de sobra para volver a escucharlo. Temas como “Awaken”, “Puppet On Strings”, “Anima” y “We Are Free” me parecen de lo mejor que han compuesto, y muestras prolíficas de un prog que no se estanca en clichés. No obstante, también peca de iluso y termina sintiéndose como un producto un tanto genérico en algunas ocasiones. En su intento por dotarse de un aire de rejuvenecimiento, sacrificaron cierta libertad compositiva para hacer su música más accesible. ¿El resultado? Temas redundantes que comparten motivos que de manera individual no consiguen desarrollarse con propiedad.


Un reacomodo en el orden resultaría sumamente benéfico para la salud del álbum en general, pero no arreglaría los problemas fundamentales. A partir de “Severed” se vuelve evidente que hay una falta de cohesión que atrofia el hilo conector, y cuando estamos llegando a los momentos finales caemos en cuenta de que el reciclaje de elementos se vuelve problemático; en lugar de disponer de una idea luego de haberla desarrollado, su desarrollo se pausa para volverla a usar después. Between The Buried And Me, Devin Townsend y Dream Theater son conocidos por apelar a este tipo de fórmulas, e incluso me atrevo a decir que el éxito de sus producciones más aplaudidas se debe a esto, por tal, la cuestión aquí no es el sistema económico y cíclico, sino su mala implementación.

Es aquí donde regresamos a las complicaciones que se presentan en la búsqueda de un sonido moderno. Con Chain Reaction alcanzaron un balance envidiable en la aarmonía general, y aunque era más difícil de digerir, resultaba libre de defectos mayores. A Way Out tiene un enfoque menos agresivo que se ve reflejado en la gran cantidad de momentos ambientales y en las secciones más melódicas, en donde el señor Michael Rose hace de las suyas para robarse la atención del oyente por completo. Lamentablemente, hay en “Downfall” y “Awaken” ciertos pasajes vocales, como trances de experimentación, que realmente no encajan con lo que se está escuchando detrás; quizá se entienda mejor si lo piensan como lo que Daniel Tompkins hizo en Polaris. Dejando de lado estos raros ensayos, su voz sigue tan prominente como siempre, su versatilidad no ha desaparecido y en realidad sorprende que la nitidez de su timbre y tono se hayan preservado tanto en estos últimos cuatro años.

Distorted Harmony permanece como una insignia del metal israelí, que destaca entre un montón de bandas del mismo estilo. Si bien esta nueva entrega apuesta por algo menos complejo que su antecesor, y a pesar de los desaciertos compositivos, sigue resultando fructífera para su discografía. La producción y mezcla resulta impecable, muy superior a la de sus otros dos álbumes, lo que resulta motivante para escuchar en más de una ocasión este material. Poniendo la mano bajita y haciendo oídos sordos a unos cuantos temas que realmente no se extrañarían, todo lo restante merece ser escuchado con atención. Si ya están familiarizados con ellos, o si recién se vienen enterando de su existencia, este no es un lanzamiento que deban perderse.

8 / 10



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