9 jul. 2018

A diferencia de Currents, Effloresce realmente se siente como un disco de una banda y no como el de un proyecto solista con músicos invitados.



  • Genre(s):
  • Progressive | Instrumental | Math Rock
  • Release Date:
  • 13 / Jul / 2018
  • For Fans Of:
  • Via Luna, Strawberry Girls, CHON
  • Links:
De la experimentación del post-hardcore y el prog de escenas alternativas específicas de Japón y Estados Unidos en los años noventa, a una manifestación inverosímil de competencia musical en el estudio y en vivo, existe una brecha temporal enorme, una que quizá no se explica tan fácil como la de otros géneros, sin embargo, las pruebas del afianzamiento del math rock como sinónimo de aptitud y propuesta están dispersas por todos lados y hoy toca analizar una de las más importantes para el 2018.

Covet nace de la imperiosa necesidad de Yvette Young por formar un ensamble que complementara sus piezas originales para guitarra, no completamente opuestas al folk acústico al que nos tenía acostumbrados (y que la lanzaron a la fama gracias a YouTube), pero tampoco siguiendo la misma línea. La primera gran diferencia es que todo estaba pensado para ser tocado en guitarra eléctrica, dejando de lado (de cierta forma) esa estética sonora típica del hípster americano, para dar carácter a algo más técnico, pero no por ello menos sensible. Después de algún tiempo de búsqueda, con la inclusión de Keith Grimshaw (batería) y David Adamiak (bajo), el esqueleto de la banda pronto se vería cubierto por una musculatura bien formada que, tras una exitosa campaña de crowdfunding, lograría dar a luz a su debut a finales de 2015.


El EP fue bien recibido, logrando mantener el corazón de la gran mayoría de los fans de antaño de Yvette, cautivando al mismo tiempo el interés de personas ajenas a su trabajo. Seis piezas bastaron para colocar a Currents como uno de los trabajos más interesantes de 2015 y 2016, a pesar de no estar entre los tops más destacados. El tapping de Young, los grooves reverberados de Adamiak y las repentinas pero sutiles explosiones en las percusiones de Grimshaw dieron mucho de que hablar y claro, como era de esperarse, se vieron sujetos a comparaciones con un montón de grupos (CHON, Polyphia, Plini), que si bien podían llegar a ser injustas y hasta exageradas, la mayoría de ellas resultaban bastante atinadas en su mensaje: hacía falta un trabajo original desde cero.

El gran problema de su antecesor, el protagonismo, se ve resuelto en Effloresce, a pesar de la dificultad que supone quitar la atención del público en un solo instrumento sin que la integridad musical se vea comprometida. Tomemos a "Shibuya" como primer ejemplo, que juguetea con las cuerdas al más puro estilo japonés, construyendo lentamente un crescendo de repiqueteo y redobles que colisionan con las atmósferas creadas por San Holo a la mitad. Aunque esta estructura sigue resultando familiar a la antigua fórmula, sus esfuerzos por plasmar una vibra adyacente a su nueva visión son exitosos. La técnica de tapping de Yvette, resultante de su experiencia con el piano desde corta edad, adquiere un nuevo rol aquí. Ya no se trata solo del zapateo en el mástil; los riffs y las secciones meramente armónicas adquieren fuerza y propician un ambiente para el despliegue del bajo y la batería, por lo que el resto de los temas se desarrollan con gran libertad.

El segundo track abre con una guitarra bastante melancólica, y con un juego en la batería que se asemeja más al jazz que al rock progresivo, con una circulación rítmica que nos somete a un estado apaciguado, más dulce y veraz. Aunque de distinta naturaleza, los filtros coloridos y la distorsión demuestran que "Glimmer" está acarreado por los mismos motivos oníricos del dream pop.


Una de las cosas que me parecieron más interesantes es la inclusión de "Sea Dragon" en esta placa, esta vez con una colaboración de Mario Camarena, quien le sienta muy bien al aspecto general, dotándolo de múltiples capas que en ningún momento comprometen la estructura original. "Falkor", el tema de más duración del álbum, regresa al protagonismo grupal en un acto de poesía libre manifestada en un estilo muy propio del jazz fusion, donde eventualmente la cordura de los tres integrantes se desvanecerá en una narrativa que va de lo templado a lo intemperante, finalizando con un fraseo bien logrado. "Howl" parte del mismo objeto melódico que "Gleam", pero lo somete a un juego de arritmia en el que los distintos efectos en las cuerdas y los sintetizadores de fondo (que también corren a cargo de Yvette) consiguen amortiguar los distintos choques.

Me siento afortunado al decir que esta es una de las secuelas más sólidas del género que he visto recientemente. A diferencia de Currents, Effloresce realmente se siente el disco de una banda y no como el de un proyecto solista con músicos invitados. La duración sigue dejando que desear y la inclusión de un tema que ya habíamos escuchado con anterioridad me deja dubitativo, pero no puedo restarle mérito al trío californiano cuando la composición, la producción y la técnica mejoraron con creces. A pesar de su corta trayectoria, su sonido es tan sólido como el de aquellos con quienes se les comparó años atrás (aunque quizá no a la par), y definitivamente representa un hito en la música instrumental del 2018.

8.5 / 10



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