19 jul. 2018

"Si no te incomoda que la actividad se gestione en un ciclo interminable de breakdowns, tienes once dardos con el más puro y efectivo veneno".



  • Genre(s):
  • Deathcore
  • Release Date:
  • 13 / Jul / 2018
  • For Fans Of:
  • Emmure, Lorna Shore
  • Links:
Los jefes me encargan hablar de Eternal Nightmare el nuevo esfuerzo (ja) de Chelsea Grin materializado, no es que sea el más entusiasmado entre nosotros por hacerlo pero tampoco habría estado de acuerdo en que llegaras a leer una verdad suavizada. ¿Alguna vez has estado de frente a un accidente fatal y te acercas a observar a sabiendas de que no te gustará lo que vas a ver? Me ha pasado y soy testigo del arrepentimiento, así siento con el nuevo trabajo de estos cuates, a los que más que interés es el morbo lo que me motiva a escuchar lo que siguen trabajando. Si entraste aquí posiblemente te sucede algo similar.

Se trata de una banda que fue pieza clave en la transición de la primera ola del deathcore americano a la segunda, cuyo nombre se mantiene a flote en el tercero y actual oleaje, a pesar de lo negativo que se ha dicho, de que sus contemporáneos ya no tengan la presencia de antes, de la fuerte competencia que existe y de que sus aptitudes no reflejen una evolución consistente en la práctica, eso es en sí mismo algo bastante bueno, un logro si así quieres verlo. A lo largo de su actividad han ocurrido varios remplazos en la alineación que significaron varias etapas detrás de bambalinas y finalmente en ninguno acabaron reflejando un cambio relevante (o perdurable) en la propuesta de Chelsea Grin todos estos años, excepto en aquel Ashes to Ashes que aun siendo un disco agotador tiene el sonido más distintivo y extinto del grupo. El último de sus altercados es también el más importante pues sustituye al vocalista Alex Koheler, único miembro original que quedaba en la banda y la personalidad al frente de batalla pasara lo que pasara, siendo sustituido por Tom Barber (ex Lorna Shore), un peso pesado de estos días y con una habilidad vocal que hay que tener en cuenta, fuera de esos hechos no hubo mayor expectativa y es que después de escuchar el primer corte promocional “Dead Rose” se abrió una pequeña ventana de esperanza para lo que Chelsea Grin presentaría, aunque considerando los tiempos en que se materializó Eternal Nightmare todo esto parece montado apresuradamente, ahora sí en un esfuerzo por capitalizar la noticia, cuanto antes mejor.


La gran sorpresa que me llevo de este material es que en sus 11 temas tuvieron la oportunidad para callar bocas y no la aprovecharon, si con entusiasmo inicie dándole play, para la cuarta canción el gesto de aprobación y las ganas que tenia de que me convencieran se iban acabando. No encuentro que sean malas canciones en su estructura, el error es que los mayores aciertos están en la mano de su productor y no en la composición individual del tracklist, el cual se mantiene pesado apenas a un nivel comercial y la imaginación les alcanza para concebir extractos demasiado genéricos en sus partes, además de coros repetitivos opacando los buenos arreglos que insertan y manchando todo el lienzo de una monotonía que se vuelve evidente.

Siendo generosos en el porcentaje, diría que el álbum se apoya en un 70% de lo que su nuevo miembro sabe hacer y el resto se lo dejan a cargo de los instrumentos, los cuales no demuestran actitud por sobresalir, por el contrario hay una pereza reinando y lo comprobé al re-escuchar el disco anterior Self Inflicted, dándome cuenta de que varios temas de ahí podrían haberse insertado aquí sin contrastar en la dinámica. El problema de eso es que desaprovechan la tremenda voz que acaban de conseguirse y se ahoga en un vaso de mediocridad que los ve repetirse. Cierto es que no deja de ser cuestión de gustos y percepciones, pero si esperabas encontrar un renacimiento o un sentimiento de revitalidad en el nombre de Chelsea Grin solo puedo decir que esto no ocurre más allá de su imagen. Tres o cuatro partes rescatables de su contenido no hacen un buen resultado y personalmente es lo contrario, menos temas no habrían perjudicado o quizá cuando el modo de venta más exitoso sea en formato de singles le venga perfecto a bandas así.

Lo bueno que encuentras en la eterna pesadilla es que no es eterna, media hora se pasa rápido y el recorrido no es para el enojo sino para la indiferencia. Viéndolo por su mejor lado, si no te incomoda que la actividad se gestione en un ciclo interminable de breakdowns, tienes once dardos con el más puro y efectivo veneno.

6.5 / 10




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