22 jul. 2018

“Un esfuerzo que se valora y disfruta en su totalidad, pero no logra elevarse en momentos donde podría hacerlo”.



  • Genre(s):
  • Brutal Death Metal, Deathcore
  • Release Date:
  • 3 / Ago / 2018
  • For Fans Of:
  • Within Destruction, Logic of Denial
  • Links:
Una verdad difícil de digerir, vivimos en una época donde existe una saturación musical en todos los niveles y en todos los géneros, la publicación de un nuevo material de un nuevo proyecto ya no es novedad, estamos viviendo un momento donde muchas bandas solamente publican su primer trabajo, están activos unos años (o menos) y desparecen. Algo que le agrega plusvalía a un proyecto hoy en día es la segunda larga duración, esto es lo que atrae la atención, se requiere de disciplina para poder consumar un disco, se necesita un mayor esfuerzo para mantenerse a flote y generar una larga duración. Abhorrent Deformity lo ha logrado después de 3 años.

Estamos ante un trabajo maduro a comparación de su primer larga duración, tanto en temática como en sonido y desde este momento aviso, la finalidad aquí no es otra más que crear el más caótico, frenético y salvaje moshpit posible en la faz de la tierra.


Las guitarras ahora son más rápidas, más elaboradas pero no juegan con progresiones exageradas o inhumanas, tienen el tiempo idóneo para hacerte mover el cuerpo, el cráneo y las neuronas. Escasos son los momentos calmos y se agradece, donde Slaughter Monolith es perfecto es en sus breakdowns, son el reflejo perfecto de toda esa nueva oleada de deathcore que es más intensa, más obscura y poderosa que lo que vimos hace una década, lleno de adornos que tal vez requieran un poco de atención profunda para poder contemplarlos, en momentos pasan desapercibidos o están en segundo plano, opacados por los parones que acompañan todo el trabajo. Algo que no me permitió disfrutar las cuerdas, fue esa casi ausencia de solos, hay muy pocos o son casi inexistentes, además de que la mayoría de los cortes no llegan a un climax. Muchos tracks te dejan con ganas de más y el trabajo no termina de ensamblarse en su totalidad, en este apartado es muy predecible.

El bajo es casi invisible, existe sin pena ni gloria exceptuando en los breakdowns, porque deja caer todo su poderío y toda la fuerza que en otros momentos del disco no tiene. Es protagonista por momentos pequeños que hubiera deseado poder disfrutar y escucharlo con mayor fuerza. La voz es continua, el gutural no cambia, no permite darle intensidad a momentos que lo pueden obtener, pero esa rabia con la que nos narran el concepto mórbido del disco, hacen que esto no afecte tanto, esa misma continuidad nos demuestra que la voz es incansable, hay muy pocos momentos de silencio por parte de los guturales, y justamente es lo que permite que no sea un trabajo vacuo. La voz es el verdadero contenido atractivo de este segundo larga duración.

Un gran salvador de este trabajo es la batería, si bien tiene ese sonido muy "amarrado" que está de moda, podemos encontrar intensidades, adornos pequeños, momentos frenéticos y esos cambios de tiempo, al menos en la batería si tienen cambios que se agradecen y se disfrutan, este instrumento sabe acompañar a la perfección a la guitarra, maldición o excelente decisión, solo el oyente podrá decidirlo. Estamos frente al producto de un esfuerzo de 3 años, el cual se valora y disfruta en su totalidad, pero nos deja con un sinsabor muy marcado al término de escucharlo, no logra elevarse en momentos donde podría hacerlo y eso puede convertirlo para algunos, en un disco plano.

7.5 / 10




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