8 jun. 2018

Un disco único en su clase, con toda la agenda en orden.



  • Genre(s):
  • Blues Rock, Experimental Black Metal
  • Release Date:
  • 8 / Jun / 2018
  • For Fans Of:
  • Algiers, Oathbreaker, Shining (nor)
  • Links:
Por dónde comenzar a hablar de Zeal (and ardor), se me ocurren dos principales motivos de interés a la discusión. De un lado un país pierde la cabeza por la crítica social de un actor, “siendo una figura de color con mensaje transgresivo”, mientras ahí cercas ya estaba lista la “fruta del extraño”, con esa apropiación cultural diversa y más. No me interesa sonar político, pero, en ese sentido habría que reconocer a la banda de Manuel Gagneux y Stranger Fruit, que no ser un hit mainstream no significa que no esté utilizando un combo de ideas racialmente muy bien planteadas y con aires de protesta en tono formal.

El otro motivo es saber que no intentaba ser serio, solo una ironía que se llevó a las últimas consecuencias y tuvo la aceptación que tal vez no esperaba. Un profesor solía decir que ninguna idea hace un concepto malo si se trabajaba en serio, y esa fue esencialmente la premisa de este proyecto, “seamos un grupo de metal negro, racial y musicalmente”. No había que darle esa acotación ni llevarlo tan lejos, pero en esta ocasión superaron lo que inicialmente habían planteado, hasta una zona donde la crítica negativa quedaría sobrando. Y es que, de nuevo, una parte de la música bien podría sonar en vivo con el show de Fallon o incluso Colbert, y la otra parte (más bien el disco entero) podría hacer un gran festival de bandas en el perímetro de ese black metal que suena hecho en Brooklyn o NY – quizá también encajen haciendo puente en el line-up entre Oathbreaker e Ihsahn o incluso un tour junto con el Shining noruego. Ya en serio, principalmente redondearon esas dos referencias musicales tan dispares y quizás las hicieron sonar más “utópicas” al oído... ¿Podría haber algo mejor?


Manuel explora el background de vocalista con Birdmask y aplica una labor muy colorida durante todo el disco, arriesgado e impredecible siempre, una confrontación del canto comercial a lo tradicional del blues o del góspel, y de pronto girando a lo desquiciado del post-black. Tiene la voz para hacerlo y el disco gana mucha personalidad gracias a eso. Los tres singles que lo promocionan solo anuncian que vienen más radio friendly en la producción y en el suspenso catchy, pero no le hacen justicia a lo que de verdad es: Un disco único en su clase, con toda la agenda en orden. Son 16 temas cortos, excepto el final ninguno rebasa los tres minutos, quizá aludiendo a la mercadotecnia comercial o el carácter kvlt del black metal, quién sabe pero van combinados. Cada uno manifiesta un fragmento importante de lo que este grupo es capaz de hacer, a un nivel en que Devil is Fine se queda muy corto, y en el aspecto visceral este suena más maldito y sofisticado todavía. Puede dividirse en tres secciones: Del “Intro” a “Fire of Motion” es para convencerte sin mostrar las mejores armas, pasando por “Don’t You Dare” que suena bastante mejor de lo pensado. Enseguida “The Hermit”, uno de los tres tracks encargados de amortiguar las pesadas transiciones de humor en la obra. Los otros son “The Fool” y “Solve”.

El segundo acto es inaugurado por el ritmo dark americana de “Row Row”, tema donde los vemos estirar el concepto, ser más comprometidos con lo pesado y su irreverencia, así durante varios tracks hasta “Stranger Fruit” con la advertencia de que todo puede cambiar pero te va a gustar; desde ser tan directos en la receta black como con “Waste”, o ser súper opuestos con la balada moderna de pop soul “You Ain't Coming Back”, pero funcionando de cualquier manera. Tambien se define por varios momentos de asombro que te sacuden del asiento, los que sellan el trato con este disco: “Ship On Fire” es el primero en reventar con esos coros que aparecieron en “Children’s Summon” (el disco anterior), pero a diferencia, este termina siendo un monstruo que no esperabas después de lo fuerte que estuvo el track pasado, crece hasta un breakdown que pone todo de cabeza y personalmente es mi instante favorito del álbum. Casualmente la siguiente gran canción “We Can't Be Found” también incluye una especie de breakdown como parte importante de la trama, la estructura cambia a la progresión rítmica y le meten énfasis al suspenso instrumental. El tercer momento que define lo excelente de esta labor se complementa de “Coagula” y “Built On Ashes”, uno plantándole cara al resto del tracklist a base de crescendos y coros que aumentan el oscurantismo y las corrientes espirituales de las voces, mientras el otro otorga una conclusión que dignifica el final.

¿Stranger Fruit es el black metal de costumbre experimentando con otros sonidos, o es el pop, el soul y el blues intersectándose en el umbral de su estilo? ¿Dónde está la línea que los divide? Zeal & Ardor deja más preguntas al aire, pero lo que sea que te deje a ti, no cambiará que sea un genial disco para estimular la conversación y satisfacer la curiosidad.

9.5 / 10



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