10 jun. 2018

Habiendo experimentado en varias ocasiones, Our Raw Heart representa uno de los puntos más altos de su carrera y con seguridad el más alto que han tenido en esta década.



  • Genre(s):
  • Progressive Doom | Sludge | Post-Metal
  • Release Date:
  • 8 / Jun / 2018
  • For Fans Of:
  • Bell Witch, SubRosa, Inter Arma,
    Amenra, Cathedral
  • Links:
La historia del rock y el metal está plagada de agrupaciones que han muerto y renacido una y otra vez, algunas permaneciendo íntegras en su composición y otras que no conservan rastro alguno de su alineación o estilo original. Este es un juego en el que hay que mantenerse en constante movimiento, por más mínimo que este sea, de lo contrario, bueno, ustedes saben cómo terminan las cosas. La reinvención de uno mismo, sin embargo, es un proceso que puede o no ser premeditado, entonces, ¿hay diferencia entre la elección consciente y la nebulosa cognitiva a la que se está sometido sin saberlo, si ambas conducen a una permuta irascible? Seguro que la respuesta se puede elaborar con base en ambos preceptos, y YOB es un constante ejemplo de ello.

Tras la disolución de la banda en 2006 para dar a luz a Middian, quien un par de años después desaparecería debido a una disputa legal por el nombre, Mike Scheidt le devolvería el fuego a su hija pródiga en 2008, comenzando así una etapa que abarcaría un periodo de 6 años y tres álbumes: The Great Cessation, Atma y Clearing the Path to Ascend. Esta segunda fase estaría marcada por un sonido que indagaría en los distintos niveles de profundidad de una oscuridad imperante, diversificando el punto focal en cada nueva (re)presentación e inquiriendo en los aspectos inconclusos de su discografía, puliendo o deteriorándolos a consideración, tratando de alcanzar la disarmonía ideal. Esta época le dio un aire de frescura a la agrupación al atraer una gran cantidad de escuchas fascinados por su pesadez junto a su gran fidelidad compositiva. Personalmente considero que el ápice en la técnica y la calidad de la producción se encuentran aquí, sin embargo, la cada vez más desgastada salud de Mike lo puso en una condición crítica donde su vida estuvo a punto de terminar; su acercamiento a la muerte supondría el pilar del material que hoy nos atañe, la inauguración del tercer acto del trío estadounidense.


Luego de padecer de dolores intestinales intensos fue diagnosticado con diverticulitis de alto riesgo, pero gracias al apoyo de los fans y una campaña de crowdfunding, que los gastos de la cirugía fueron solventados. No obstante, el daño causado y el proceso de recuperación fue duro, impidiéndole que pudiera volver a cantar como de costumbre, forzándolo a buscar un enfoque distinto para el uso de su voz; en lugar de forzar el diafragma, comenzó a mandar aire a distintas partes de su cuerpo, resultando en lo que a partir de ahora es su nueva firma vocal. La agresividad permanece aquí, al igual que esos tonos corrosivos a los que nos tiene tan acostumbrados, y si bien los growls tiene sus momentos estelares en la primera mitad, lo que reina aquí es una técnica bastante más compleja que, siendo honestos, le será difícil emular a aquellos aventurados que busquen incursionar en el ámbito musical bajo su influencia directa.


La duración de Our Raw Heart sobrepasa los setenta minutos, repartiéndose en siete grandes temas, cada uno incursionando de forma particular en determinadas estructuras. “Ablaze” presume las ascuas remanentes de Clearing the Path to Ascend, que conforme va dibujando el escenario, se ven reemplazadas por un encuadre insólito de un sludge progresivo sumamente arrastrado que deja bien en claro la renovada cosmovisión de la banda. La proyección sonora más sucia y oxidada la encontraremos en “Screen” e “In reverie”, cuyos riffs tienen una fuerza de gravedad de tal magnitud que no permite escapar del caudal en el que se ha entrado, azotándonos con una batería tan mordaz que provocará un desgarre interno, dirigiéndonos hacia la destrucción inminente de la materialidad. “Lungs Reach” funge como un interludio que deliberadamente pone a prueba nuestro oído en una interpretación de las figuras de los sonidos; un ejercicio de reflexión sobre la condición de aquella música en la que se conoce todo sin necesidad de factores exteriores. En YOB este trabajo simbólico se ha realizado desde sus primeros años, aunque nunca de esta manera, quizá se deba a que la cercanía al umbral de la muerte les permitió desarrollar un distinto grado de sensibilidad, que, sumado a los más de veinte años de experiencia, desencadenó un proceso creativo sin igual.

A estas alturas de la reproducción, uno no esperaba toparse con que la segunda mitad del disco estuviera llena de contenido tan conmovedor. El tema más largo, “Beauty in Falling Leaves”, es además el que más destaca de todo lo que han compuesto con anterioridad, pues se trata de una sublime balada que habla sobre la transición hacia un plano mayor después del deceso, cuyo camino está alumbrado por aquellas personas que se han quedado atrás. Llena de honestidad y carente de miedos, esta mitad representa la verdadera esencia de este tercer acto. “Original Face” y “Our Raw Heart” no son sino dos muestras más de que el trío plasmó su corazón en carne viva para dejarlo en este álbum. Destaca esta parte por un post-metal muy parecido al que Neurosis comenzó a labrar a finales de los años noventa, que se ve reflejado en las progresiones armónicas y el énfasis que ponen en la melodía, que en conjunción con todo el proceso de distorsión del doom, revitaliza la fertilidad que se encontraba adormecida.

El doom ha pasado a convertirse en un género de nicho que pocas personas se aventuran por conocer y que una cantidad menor busca interpretar. Por estar plagado de bandas genéricas, ha pasado a convertirse al lado más oscuro del metal, al que incluso los que tienen los oídos más labrados les puede llegar a fastidiar en cuestión de minutos. YOB es una de las pocas agrupaciones que han mantenido un estatus de excepción prácticamente desde su debut. Habiendo experimentado en varias ocasiones, ha consumado ya dos etapas, sacándoles tanto provecho como han podido. Our Raw Heart representa uno de los puntos más altos de su carrera y con seguridad el más alto que han tenido en esta década; se han alejado ya de la experimentación en el proceso de producción puesto que están más conscientes que nunca de lo que desean tocar y cómo desean que suene. La gracia con la que su tercer acto hace debut podría significar un gran revival para este género que siempre ha convivido con la podredumbre y la inmundicia, tan poco atractivo para el público casual, al generar una nueva ola global.

9 / 10



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