8 jun. 2018

Vienen mejor producidos, más oscuros y más inteligentes al manejo de la estructura de las canciones.



  • Genre(s):
  • Blackened Death Metal
  • Release Date:
  • 15 / Jun / 2018
  • For Fans Of:
  • Gehtika, Svart Crown,
    Arkhon Infaustus, Sulphur Aeon
  • Links:
Pocas cosas como el sabor de un blackened death metal intrincado, ultra veloz, atascado de riffs pero totalmente identificable en el carácter hibrido entre dos géneros violentos; posee un atractivo muy específico en la rama extrema y los exponentes que llegan a este rango por lo general entregan trabajos que son fáciles de defender, en el mejor de los casos logran un sello distintivo sobre el resto conservando los guiños característicos de todo el estilo. El pasado lanzamiento de Veld - DAEMONIC: The Art Of Dantalian, es un ejemplo de la sobriedad que consigue este sonido sobre una aproximación personal y en línea recta sobre las fronteras del black y el death, que a grandes rasgos significa escapar de la gran sombra que es el reinado de Behemoth.

Ese lanzamiento que vino a dignificar la larga existencia del grupo bielorruso se convirtió en el pase de entrada a una larga expectativa por su nuevo material S.I.N. desde que fue anunciado. La espera casi termina y como dicta la naturaleza intensa de bandas en este túnel de ideas, la única alternativa es continuar adelante, escarbando nuevas figuras creativas sobre ese molde de rasgueo a las cuerdas, hacia un sonido más potente en el record individual.


La opción es buscar nuevo fondo y encontrar el modo de profundizar en el concepto. Evidentemente Veld pretende hacer la hazaña con el nuevo disco y lo que vemos del tracklist son nueve dardos envenenados queriendo acertar el objetivo. Apenas acaba el intro de anunciar «el inicio de la locura», cuando la siguiente canción “Grand Day of Demise” aparece a violentar el área con ritmos aserrados y el implacable galope del blast. No existe queja, se apoyan de una sustancia más siniestra en la afinación de las guitarras y la voz reafirma el demonio que carga dentro su vocalista. El nivel de ejecución queda certificado en el primer tiro. El siguiente corte “Everlasting Hate“ aumenta las flamas de misantropía e inmediatamente estimula el apetito por esos sabores despreciables, es una canción fulminante la primera vez que la escuchas.

En los trabajos que son de una sola dirección el tercer tema es crucial manteniendo el interés por el resto de la obra, para el caso le toca a “Divine Singularity” encargarse y atinadamente la banda te pone una introducción épica apoyada de la batería, que gradualmente hace la transición a un tema estándar. Continúa “We Will Forever Be”, contundente y simultáneamente la subida ya es bajada en el vigor el disco. Cuando esa parte le llega a este tipo de ejercicios que persiguen la meta del anterior, entra el juego de comparaciones con las cosas que se pierden en ambos esfuerzos y el estado en que se repite lo que ya existía en su música. A este punto empiezo a notar que el hecho de ser determinados sacrificaron cosas en la dinámica que les habían hecho bien en el disco pasado, como dedicarle espacio y cuidado a los lapsos de melodía y a que la canción interactúe diferente luego de un quiebre o un descanso. La segunda mitad se abre paso desde el otro interludio “Awakening” y entonces llega “Sacred War of Lawlessness” a reiniciar la dinámica, aunque este por su parte articula la aparición de un solo de guitarra que el disco ya pedía a gritos.

Bueno iniciando, flojo en el desarrollo central y entrado el último tercio logran reavivar el calor. Especialmente con “Hatred Forever Dispersed” (mi favorito) y “Throne of SIN” tenemos piezas un poco más explícitas en los intereses atmosféricos de la bestia Veld, cuando decide abrir los poros para transpirar maldad. No hay que negar lo obvio, y es que por fortuna desde la portada esto queda estipulado: vienen mejor producidos, más oscuros y más inteligentes al manejo de la estructura de las canciones. En general hay un entendimiento interesante con la trayectoria de cada track y durante su recorrido los vemos cometer actos de grandeza, pero desafortunadamente no consiguen dominar el potencial que demuestran. Voy a que, a pesar del buen desempeño, los temas repiten la jugada y además de sacrificar elementos sorpresa, se pierde la oportunidad de verlos equivocarse o cometer una casualidad de genialidad.

8 / 10



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