16 jun. 2018

Un debut que demuestra un potencial crudo, áspero y que mantiene el toque latinoamericano en su sabor



  • Genre(s):
  • Death Metal
  • Release Date:
  • 10 / Aug / 2018
  • For Fans Of:
  • Hatefulmurder, Nervochaos, KroW
  • Links:
Hace una semana hice una reseña al más reciente trabajo de Nervosa, en donde detalle que la escena de Brasil ha sido de gran importancia dentro del metal latinoamericano. Muchas bandas de gusto general se criaron ahí y como dije, con las facilidades del mundo moderno les ha sido más fácil surgir a flote a un montón de proyectos prometedores que buscan a toda costa llegar a los oídos no solo de sus connacionales, sino del tímpano extranjero, buscan ser metal digno de exportar.

Sinaya, otro conjunto femenino brasileño, se encuentra dentro de esos prospectos que dejan un buen sabor de boca, durante un lapso muy considerable han ido poco a poco formando su identidad, y con su próximo álbum debut titulado Maze of Madness, es seguro que van a satisfacer a una gran cantidad de oídos amantes de un death metal de corte crudo y clásico. Dentro de una fórmula que ya se considera como básica a la par del desarrollo musical actual, han sabido destacar por sí mismas en comparación de muchos proyectos que siguen madurando, y sin duda vale la pena dedicarle unas palabras a esta futura entrega.


A pesar de tener ya casi una década de existir, estas chicas tienen solo un EP a sus espaldas con el que dejaron entrever un poco del potencial con el que cuentan como agrupación latina. Pero eso realmente no importa más que para hacer una pequeña comparativa en cuanto a su crecimiento. En este nuevo lanzamiento es claro que se han consolidado tras las experiencias que han acumulado como banda a lo largo de los años. El refinamiento en su trabajo es evidente, iniciando con la producción es muy notable que goza de una gran pulcritud, y gracias a ello es posible disfrutar la instrumentación a través de esos compases y riffs que como decía, en su sonoridad tienen un corte clásico que se asemejan a un death metal noventero, en especial por esa clase de pesadez lenta muy característica del género en aquellos años que más allá de buscar explotar una virtuosidad instrumental, buscaban rítmicas algo veloces y lentas pero muy pegajosas. Para ponerlos algo en contexto, la estructura tiene en lo general una influencia de trabajos como el Sorcery (1995) de Kataklysm o el Spiritual Healing (1990) de Death, guardando más similitud con este último ya que muchos de los espacios más rítmicos le toman algunos elementos al thrash metal para hacer de las guitarras un componente esencial en el tono robusto del disco en donde el estilo se apega muchísimo al sonido americanizado del death metal.

La voz tiene un timbre que se avoca a trazar una melodía dominante con un tono muy orgánico derivado de la propia naturaleza de las féminas que oscila entre un sonido grave y de corte medio, la ejecución se cuida mucho para mantener un equilibrio entre la vocalista y el resto de los instrumentos que se potencian entre sí. Es en los pasajes más lentos del disco en donde sale a relucir una crudeza exquisita, como en la primera mitad de "Deep in the grave" y en la mayor parte de "Always Pain" en donde el death es el que domina con esos rasgados de garganta tan naturales que en ningún momento se sienten forzados. Al bajo se le da también su respectiva participación estelar, pudiéndose escuchar con muchísima claridad en cada rasgueo, "Crowd in panic", "Bath of memories" y "Buried by terror" son los temas en los que más se puede apreciar por iniciar con una base lenta y creciente en la que este instrumento domina junto con la percusión que sin necesidad de externar golpeteos veloces, induce a que la sangre hierva con esa maldad que logra sentirse.

El disco también tiene sus detalles, los clásicos tropiezos con los que una banda naciente se topa y en los que Sinaya no tendría porqué ser la excepción. El más importante de ellos es que falta madurar el proceso compositivo de las canciones para que sea más notable la variación de los riffs pues por momentos se siente que alguno de los pasajes instrumentales ya se había escuchado en otro tema por la rítmica similar de los mismos, lo que a mi parecer deriva de una falta de experiencia en componer en su totalidad todo un álbum entero. Aunque bueno, al final del día son cosas que se pueden perfeccionar y realmente no es un problema que le quite algo de disfrutable al disco, más al tomar en cuenta que es un primer lanzamiento que cumple con la función de llenarte de un metal crudo durante el transcurso de los ocho tracks que lo componen. Tras un par de escuchadas, queda claro que es un debut que demuestra un potencial crudo, áspero y que mantiene el toque latinoamericano en su sabor.


7 / 10



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