8 jun. 2018

"La diversidad de estilos engendrados en la placa proporciona un toque fantástico y extático con el que envuelven todas sus melodías".



  • Genre(s):
  • Alternative Metal | Hard Rock
  • Release Date:
  • 4 / May / 2018
  • For Fans Of:
  • Mastodon, Consequents
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Es curioso cómo a veces dejamos en el olvido a las bandas australianas del género. Con una gran diversidad de proyectos no solo en el metalcore, la industria musical en el país oceánico es de una calidad remarcable. Una muestra que representa la madurez de la escena del metal es Red Bee, un conjunto que está dando caña al no resguardar arsenal alguno en su nuevo álbum de estudio titulado Silent Enemy. La agrupación oriunda de Blue Mountains se debate entre el hard rock y el metal alternativo, el sonido del nuevo álbum es más movido y pesado que en su anterior trabajo, incluso en sus temas más representativos, optando por el metal alternativo casi en su totalidad. Si antes su sonido era más parecido a las bandas europeas de la escena, ahora es más asemejado a una faceta vanguardista.

De la llamativa portada al estupendo primer single en forma de video oficial que nos ofrece el grupo, lo tercero es saber que existe un cambio radical de su debut a lo expuesto este año. Posiblemente esta sea su fase más revolucionaria. La diversidad de estilos engendrados en la placa proporciona un toque fantástico y extático con el que envuelven todas sus melodías, una mezcolanza entre sofisticación, distinción y exaltación. La columna vertebral de la entrega es el metal bien manufacturado, aunque por prolongados segmentos se presentan otros diversos estilos, como son algunas pinceladas de groove, pequeñas texturas de funk y su respectivo hard rock, un recurso muy utilizado a lo largo de su anterior disco. Este segundo álbum, contiene un excelente galopé fluido en el transcurso de los cortes, impactantes ritmos y estructuras tradicionales donde los coros conducen al clímax de cada pista, la sincronía de los músicos es admirable y se demuestra en sus distintas composiciones.


En la progresión y en la inclusión de distintos géneros como el funk bajo el acelerado ritmo del estilo alternativo se encuentra el vigor que entusiasma en su propuesta, acompañado por algunos recursos como riffs sincopados, los cuales alternan con ecos frenéticos del groove, casi pasando desapercibidos. La manera que “Dead Inside” introduce al contenido pronto penetra un aura peculiar de pasión, con rasgueos extravagantes en las guitarras que se apegan al compás de la batería que junto con sus golpes dan un cierre delirante, sin llegar a lo tradicional. Lugo de la cálida bienvenida, “One Way Heart” aparece mediante coros que revelan un apego al estilo tipo stoner que remarca un metal más moderno que el tema anterior, el cual aunado a las voces bien afinadas exhiben una vibra deslumbradora, lo cual va esclareciendo el rumbo de las pistas siguientes. “Chasing Shadows” y el track homónimo proporcionan la mayor pesadez al disco, individualmente en las armonías traen la base de las otras canciones, aunque estas bajan el ritmo, antes de insertar capas de sonidos destructores que son tan maravillosas y casi imposibles de describir, aparte de que existe una dinámica y estructura extremadamente inteligente en el trascurso de las melodías. Por otro lado, “Lotus-Eater” y “Autumn Blood Horizon” exponen elementos melódicos con un matiz tranquilo a la mitad de sus desarrollos, en cambio los inicios y cierres son súper enérgicos, en ellos se aprecia una explosión sónica mayor. “Melody to the Apocalypse” es una gran epopeya, estos australianos han depurado su técnica, y este tipo de pistas aclaran el panorama. La melodía y el ritmo denso en este track se entrelazan con la increíble precisión y armonía que despiden el baterista y el bajista. La última es “Forever”, canción encargada de cerrar el álbum tal cual como comenzó: explosivo, melódico, y simplemente una pieza con varios arreglos vocales bien ejecutados que acompañan a la melodía hasta la última nota.

Cada track otorga un nuevo sentido de solidez en el álbum en general y es difícil apreciarlo por algún momento o canción en específico. Y es que Red Bee no solamente hace una propuesta positiva sino además un trabajo redondo, por demás disfrutable a medida que reiteras las reproducciones.

Silent Enemy disipa cualquier posible cuestión que se tenga sobre el estado de la música australiana, es un buen ejemplar para comenzar a indagar en sus creaciones. El conjunto se ha consolidado con una fuerza contundente en la escena musical actual y dominará muchos recintos en un abrir y cerrar de ojos. Esto es realmente un trabajo apto para todos los gustos en lo que se refiere a lanzamientos de álbumes australianos este año. Sin duda, un muy buen disco multifacético dado por una banda que genera emoción y hace idóneo cualquier momento para escucharlos.

8 / 10



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