19 jun. 2018

El álbum es buen ejemplar de cómo se puede detallar un trabajo pleno de personalidad propia sin necesidad de moverse de terrenos bien conocidos.



  • Genre(s):
  • Doom Metal
  • Release Date:
  • 22 / Jun / 2018
  • For Fans Of:
  • Pallbearer, Yob, Crypt Sermon
  • Links:
Después de consagrar su joven carrera con un segundo álbum sobresaliente (Hunted), Khemmis regresa este año con el fin de convertirse en una agrupación cenital. Dicho objetivo se ve viable gracias a su nuevo lanzamiento titulado Desolation. Así pues, podría decirse sin sonar demasiado osado que estos norteamericanos conforman una de esas bandas tonificadoras dentro del doom metal con una propuesta que emana magia, fantasía y denota un sonido propio, ya que esta tercera reaparición termina de cuajar todos los elementos expuestos en sus trabajos pasados que los tenían como prominentes promesas en la escena.

En los últimos años, el doom metal ha experimentado una especie de resurrección. Las bandas han estado produciendo material que sale de los estándares del género. Sobre todo, esas bandas que se enfocan en producir una resonancia muy distinguible de lo clásico. Los oriundos de Denver son los que caen en la categoría anterior. A pesar de que están en un género que puede ser a veces un poco repetitivo, estos chicos tienen un sonido melódico masivo que es muy original y minimizan ese ambiente lúgubre. De alguna manera son capaces de mezclar las mejores partes de los grupos en el nuevo milenio con la sensibilidad melódica de los antiguos gigantes del metal.

El álbum es buen ejemplar de cómo se puede detallar un trabajo pleno de personalidad propia sin necesidad de moverse de terrenos bien conocidos, aunque también deja claro que para ello hace falta tener controladas dos variables críticas: un talento compositivo excepcional y pasión ferviente. De ambos factores el conjunto americano está sobrado, además de una envidiable habilidad para incorporar a su propuesta las armas que empuñan los diferentes subgéneros que dan cuerpo al doom, talmente esas texturas heavy. Ya que, Khemmis se muestra como un conjunto sólido con sus cuatro miembros exhibiendo todo su arsenal de manera frontal sin guarda ninguna habilidad en la chistera, denotando el profesionalismo que han obtenido en menos de una década de existencia, así como la buena producción en el mezclado y armado de la agenda del disco.


Bloodletting” abre con una explosión continuado de unas guitarras grandilocuentes, que parecen abrir ante nosotros el panorama de tierras lejanas y nosotros somos simples forasteros, se ve entonces una evolución musical natural antes no apreciada en su trayectoria. Tal vez el ambiente es un poco más áureo y apasionante; el guitarrista y vocalista Phil junto con sus aullidos ascienden a las alturas y ponen a prueba la integridad de sus cuerdas vocales a fin de tratar de adornar las partituras. Una fórmula que se vuelve a emplear en “Flesh to Nothing”, pero con una pequeña variación del quiebre de velocidad de una guitarra acústica al cierre del tema. Esta canción simplemente es una marea con olas de riffs cargados de energía que podrían derribar tu pequeña percepción en medio de una tormenta por la noche.

Los representados por Nuclear Blast plasman una identidad original que se escucha desde la manufactura de las vocales. Las voces son un elemento independiente del eco de Khemmis. Phil y Ben que se hacen valer con cánticos afinados y ciertos gritos que dan múltiples tejidos en los distintos cortes, además de ejecutar sus guitarras proporcionado melodías dominantes para luego simplemente fusionar estos dos elementos sublimemente. Las pistas como “The Seer” y “From Ruin” son un ejemplo perfecto.

La unión de géneros resalta en “Isolation”. Canción que toma fiado el viejo estilo de Black Sabbath en algunos gustosos elementos ambientales. Al final, después del último aullido de las cuerdas se hace un silencio dramático, dejándote con ganas de más. Al contrario “Maw of Time”, es un agradable ascenso de ritmo, ímpetu y estructura. Además de ser un corte engañoso. El intro de la canción da indicios de ser un espeso tema lineal, sin embargo, el cambio se da oportuno y mejora a tal grado de la incorporación de distintas vocales y los despavoridos requintos de guitarra para romper dicha linealidad.

Por otra parte, ¿Qué es lo que hace que Khemmis sea tan único? En contraste, los instrumentos no están ecualizados para crear los típicos riffs o golpeteos de doom borrosos y pedregosos que esperarías de unos muchachos que provienen de un estado intoxicado. En lugar de tomar el fúnebre estilo de Windhand o Monolord, la banda extirpa escalas y arreglos sonoros rutilantes de la escuela de Pallbearer. Utilizan los riffs no solo para impulsar la música, sino que usan las cuerdas para crear un ambiente alegre y mágico que se apega a su miscelánea con enfoque medieval. Cuando una banda puede lograr eso, es inminente la aceptación de un público masivo.

Estos chicos han arrojado la depresión por la borda y en cambio nos muestran su vivacidad en tan solo seis canciones. Van a ser una banda que será recordada por sus increíbles composiciones, su interpretación vocal estelar y sus canciones memorables. Pallbearer puede tener una digna competencia por el trono bizarro del doom.

9 / 10



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