11 jun. 2018

"...está a la altura de lo que se esperaba al perfeccionar el balance entre su intensidad y su delicadeza, entre lo que fueron y lo que son ahora."



  • Genre(s):
  • Post-Hardcore | Progressive | Math Rock
  • Release Date:
  • 8 / Jun / 2018
  • For Fans Of:
  • Stolas, The Fall of Troy, Hail the Sun
  • Links:
Lo mejor que le pudo pasar a una banda como Dance Gavin Dance (quienes no solo son conocidos por sus grandes aptitudes, sino también por sufrir de cierta inestabilidad a la hora de intentar mantener una alineación por más de un par de años) se presentó en 2012 con el nombre de Tilian, el tercer vocalista que llegara a la agrupación después de que ni Jonny Craig (Slaves) ni Kurt Travis (Royal Coda) lograran mantener ese puesto tan desafiante que los cleans representan en el quinteto californiano.

Sus seguidores nunca nos lograremos poner de acuerdo a la hora de decir cuál es mejor que el otro par, ya que cada persona cuenta con muy buenos argumentos sobre ellos y todo se reduce a un tema de gusto personal. Los tres son excepcionales.

Lo que sí queda claro es que su llegada ha marcado una etapa importante en los últimos años de DGD, ya que de cierto modo se ha amortiguado gran parte del daño que implican este tipo de alteraciones en sus integrantes. Este movimiento le ha concedido una personalidad mucho más clara y específica a un proyecto que imploraba un poco de calma, al menos en este aspecto, porque todo lo demás lo han sabido mantener de la manera más profesional posible, con una evidente evolución en su sonido que solamente los ha hecho crecer y crecer a pasos agigantados.

Artificial Selection es el cuarto material en el que participa el sr. Pearson y su hermosa voz en mancuerna con el frenesí ofrecido por el chico malo y sus gritos caóticos, Jon Mess, el cual me ha sorprendido por ser el elemento que mayor progreso ha demostrado en lo individual a lo largo de más de una década de darle caña a sus cuerdas vocales, puliendo un estilo que personalmente no me lograba convencer del todo en sus principios, pero que por fortuna me parece inmejorable desde hace algunos de sus lanzamientos y por supuesto, en esta placa que se suma a una discografía ejemplar de uno de los conjuntos mimados de Rise Records, por obvias razones.


Respetando esa constancia que han tenido desde la cuna a la hora de entregar materiales en tiempo y forma, este nuevo lanzamiento nos llega a poco más de año y medio de haber sacado Mothership (2016), el que, para variar, entró en las interminables discusiones sobre dónde debería posicionarse en una lista imaginaria del mejor al peor material que hayan producido (a su fanbase le encanta hacer esto, aun no entiendo el porqué), situación que se complica todavía más que la categorización de su historial de vocalistas porque éste representa ya el octavo álbum en una carrera muy vasta que ha rendido demasiados frutos, tanto para ellos como para quienes nos encanta su música y ya nos estábamos regocijando desde marzo con la noticia del trabajo que tenemos aquí, uno más para dicha lista.

Independientemente de lo que crea cada quien, a mi parecer ese álbum anterior dejó la vara muy alta para los muchachos, dentro del siempre variable sonido en sus composiciones, lograron añadir un extra de tecnicismo y agresividad (obviando el uso medido de la palabra por el estilo que ejecutan) a las mezclas que de vez en cuando desprenden esas pinceladas de pop dispuestas por Tilian en el lado más campechano y cauteloso del grupo. Esto se mantiene al pie de la letra en Artificial Selection y me atrevería a decir que todo se despliega de mejor manera; nunca antes habían logrado una cohesión como en esta ocasión.

A principios de abril el primer sencillo titulado "Midnight Crusade" nos logró atrapar a todos los ansiosos: la voz un poco rasposa apenas comenzando, las irreverencias en las letras de Mess y el trabajo instrumental exquisito de Will Swan y compañía (donde destaca más que nunca el señor de la prominente barba, Matt Mingus, en la batería), todo lo que disfrutamos del DGD actual lo obtuvimos en un avance con un también magnífico video.

"Made up magic turtle guy is feeling like he's crap, he needs to spend some time alone to understand his path..." -J.M.

Exactamente un mes después llegó "Son of Robot" (curiosamente sin un cortometraje animado), uno de los más esperados por esa relación directa con la aclamada saga del robot que han venido moldeando desde su EP debut de 2006 (WISIRO). Un ritmo un tanto más pausado que el single anterior, pero igual de bueno, donde presumen esa clase de fusión sutil con géneros como el jazz que los caracteriza. "Care" fungió como tercer sencillo y cumplió de manera grata, siendo más del tipo de balada con letra llegadora (lógica y coherente, no escriben así todos los días) que también ha sido recurrente al menos en sus últimos materiales, sumándole un twist funky tras una transición interesante con unos bongos que le dan más sabor al asunto. Me atrevo a decir que de a poco se convertirá en uno de los clásicos de la agrupación. Finalmente, a tres días de la fecha oficial pero con el álbum ya filtrado por todos lados, sacaron un cuarto adelanto, "Count Bassy", con un video que dudo que alguien pueda comprender al cien por ciento. Una dosis pesada de una vibra melancólica con esa poca ortodoxia característica de las bandas más adeptas al metal progresivo.

El resto de las canciones mantiene una solidez notable, nunca se estancan en lo lineal a pesar de ser 14 pistas y durar más de 50 minutos, jamás escucharemos dos canciones similares continuas que nos obliguen a re checar el listado de tracks para corroborar la entrada de uno nuevo, eso no es para nada algo de DGD.

"Suspended in This Disaster" ofrece un arranque fuerte que se prolonga en una canción dinámica y divertida, con ese tipo de pausas que cortan el compás y lo llevan a otro punto totalmente diferente. "Flash" brilla por los geniales toques ambientales con los que cuenta en esa buena mezcla de todos los instrumentos que hacen "su jale" a rajatabla, de la mano con el coro pegajoso tirado a su faceta más pop. "The Rattler" es esa canción que destaca por romper los cánones que se iban estableciendo hasta este séptimo tema. Un desquiciado 'Mess' (literalmente) es quien abre camino a esa onda math que más me agrada de ellos, recordando a Secret Band, ese proyecto alterno que conforman él, Will y Mingus junto a otro par de camaradas, crudo y con un final flipante.

"Will you ever feel it again? Like you’re part of something? Worth fighting for? Worth dying for?" -T.P.

A continuación la esperadísima "Shelf Life", donde Kurt Travis se adhiere completamente como en los viejos tiempos en un tema muy sentimental, profundo gracias a las diferentes capas que lo conforman, mayormente tranquilo y listo para humedecer los ojos a aquellos que extrañen la era del niño bueno, logrando uno de los puntos cumbre en ArSe. Tim Feerick (bajista) figura en el inicio de "Slouch", abriendo paso al feeling happy bien movidito, un groove fresco muy apetecible, principalmente para Pearson que ya lo imagino interpretándolo con sus típicos bailecitos mientras Jon desgarra su garganta frente al público. "Story of My Bros" llega para darle un sentido diferente a aquello más recurrido por la banda, los rasgueos y el tempo de la percusión lo hacen asemejarse a un tema pop-punk con un estilazo playero a la vieja escuela, donde no logra serlo del todo por esos esporádicos destellos de su parte caótica. "Hair Song" pone a prueba a ambos vocalistas en un vaivén de sonoridades donde la energía fluye hacia todas partes, es el tema más corto y uno de los que más se disfrutan por esas ráfagas incesantes y un puente cantadito superb. Tilian se sigue luciendo en "Gospel Burnout", el cual es casi siempre tenue y se acopla a la clase que más le favorece al ex vocalista de Tides of Man. Pop y progresivo al extremo con excelsos screams en el background.

El final memorable inicia desde "Bloodsucker" con un math que sigue una línea cercana a "The Rattler" pero con partes mucho más soft que se ponen "de pechito" al antes mencionado, algo semejante al clásico DGD y su arrojado riffeo que curiosamente tiene algo nuevo que ofrecer cada vez que los escuchemos. Ahora sí, la despedida se llama "Evaporate" y cuenta con la participación de Andrew Wells (Eidola), un viejo conocido que los ha apoyado desde hace rato como guitarrista secundario y que ahora ejecuta de manera sublime la oportunidad de aportar al micrófono. Muy heavy al principio para hacernos fruncir el ceño y con innumerables cambios de ritmo, donde las palmas se las lleva ese final con un puñado de referencias a algunos temas de su pasado que pondrán la piel como lija del 40 a sus fans de toda la vida, un excelente broche de oro.

Para continuar con la tradición de Dance Gavin Dance (constantes también con Mattias Adolfsson como su ilustrador, quien no deja de sorprendernos con esa calidad en su trabajo visual), nuevamente nos han regalado un álbum extraordinario que si no te logra atrapar a la primera es seguro que lo hará tras algunas repasadas más, su estilo es algo complejo y cuesta un poco la digestión incluso para aquellos más ávidos de lo que musicalmente se encuentra lejos de lo típico. Podría resumir a Artificial Selection como una antología de su carrera, está a la altura de lo que se esperaba al perfeccionar el balance entre su intensidad y su delicadeza, entre lo que fueron y lo que son ahora. A pesar de que la banda ha dado indicios de que su final (un descanso, o en el mejor de los casos solamente un cambio abrupto) se aproxima, el deseo de poder seguir disfrutando de su arte está más vivo que nunca.

9 / 10

"You always see right through me when I am lost and out of place. You always watch me stumble down, while you wait for me to drown..." -A.W.


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