12 jun. 2018

"Pierde elasticidad y agilidad frente a su catálogo, pero ser más rígidos los mantuvo bien orientados a un resultado que construye coherencia e importancia sobre el competido mundo que los rodea".



  • Genre(s):
  • Atmospheric Deathcore
  • Release Date:
  • 8 / Jun / 2018
  • For Fans Of:
  • Kardashev, Still Falling,
    The Room Colored Charlatan
  • Links:
Hay esta fiebre en las bandas que están separadas o inactivas por regresar al estudio y en el deathcore los anuncios solamente este año ya se han acumulado. Aegaeon no estaba formalmente retirada, es una banda que después del EP Being (2012) estuvo amenazante cada par de años con 2 temas sueltos que prometían bastante en la dirección del grupo. Si las 11 canciones inéditas de Age pueden considerarse un regreso muy esperado tras una actividad lenta, se debe en parte a estos dos temas que les antecedieron y por supuesto, a la particular formula dentro del género por la que se inclina su discografía.

Sin embargo la dirección de su nuevo álbum no continua donde habían quedado, al menos no es lo que corresponde al estilo de “Neural Union” e “Integral Path” y por lo tanto dista de ser lo que la mayoría si no es que todos estábamos esperando. Age es su más grande material en duración y no cabe duda que los retos compositivos que ofrece una obra arriba de 40 minutos, los sufren en este disco, haciendo un material duro de roer que afortunadamente recompensa su duración con una burbuja de credibilidad hacia el estilo atmosférico que desenvuelve. Habiendo dicho eso, la producción no está en el mejor estado si tomamos de referencia al primer álbum Dissension (2011) y mancha el desempeño de los instrumentos tanto como la valoración a un trabajo que llega siete años después y en teoría debería cuidar esos detalles, pero si logras pasar eso por alto puedes seguir leyendo.


Musicalmente recibes un panorama crudo e intrincado dentro de sus patrones simples, que además reconcilia la marca deathcore de la banda en el reducido campo creativo de los que muchas veces quedan atascados en su propio fango. Desde el instante en que suelta las primeras notas “Existence”, comienzas a recordar porque Aegaeon tiene su lugar bien reservado, con ese peculiar modo de intervenir de la batería (y con el nuevo refuerzo Matthew Paulazzo) para matar la monotonía de cualquier situación, y esos repentinos cambios de velocidad en los ritmos que te mantienen alerta, con una voz casi neolítica que en la repetición de su mismo tono grave termina erigiendo una barrera de macices, que se contrapone a la ligereza que la instrumentación pretende evocar y le queda fantástico.

Durante su lapso de ausencia otro proyecto americano que se hizo cargo de pulir el asiento fue Kardashev y bien podría haberse ganado el derecho de estar sentado ahí, pero en más de un sentido el sonido primitivo de Aegaeon los hace resonar con mayor dureza en la pared de distorsión y les genera una distancia muy personal sobre lo que ya se ha visto, auténticos, enseriados y determinados a dar batalla. El tracklist genera un hilo de continuidad dentro de sí que se fractura al reproducir los temas por separado, presenta momentos de suspenso en la cronología que te perderías de otro modo, así que no esperes quedar convencido de escucharlos solo con el single “Ruination”.

Al principio no causa gran impresión, en parte por la regresión en el estilo y las debilidades de la mezcla y el volumen de los instrumentos, aunque ya entrados de lleno en el dialogo del disco se va ganando claridad sobre la trama de la historia y sus matices empiezan a hacerte bien. A partir de “Void” la música y lo llevadero de su rollo adquiere poder de convencimiento sobre el escepticismo inicial y las cosas van siendo mejor recibidas. La entrada de “Silence” crea una puerta gigante sobre la secuencia de Age - un antes y después en el carácter de su música avisando que la cosa se pondrá más interesante. Tendrás que esperar para recibir la verdadera recompensa a partir de “Metamorphosis”, no cambia mucho realmente pero la destreza del grupo se suelta y la ambientación sinfónica se derrama como tinta sobre el agua y entonces la dinámica se vuelve un espectáculo.

No sé qué me perdí antes de esto pero en adelante esa clausura en conjunto con “Life” y “Age” le pertenece a un disco grandioso, que quizá yo no supe interpretar. Lo cierto es que Aegaeon pierde elasticidad y agilidad frente a su catálogo, pero ser más rígidos los mantuvo bien orientados a un resultado que construye coherencia e importancia sobre el competido mundo que los rodea, incluso si no es lo mejor que pueden ofertar.

8 / 10



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