17 may. 2018

"Esta clase de aparición comandada por el sax trae nuevas posibilidades a la mesa. Esquivan el cliché y tanto en el papel como la práctica es más original de lo que aparenta".



  • Genre(s):
  • Death Metal, Experimental
  • Release Date:
  • 24 / May / 2018
  • For Fans Of:
  • Pestilence, Acrania (Mex), Death
  • Links:
Si te digo que una banda de death metal agrega el saxofón en alguna de sus canciones, casi seguro piensas en el género con la firma de algo actual –moderno– o al menos en las usanzas que se ha visto ponerse de moda, si no, la otra opción acostumbrada es la de un grupo tirado a la experimentación que también se lleva buena tajada del cliché en que se ha convertido. Tal vez no pienses así o simplemente no te convence el a-veces-banal uso que le dan, pero en cualquiera de los casos la banda belga del día quedaría fuera de estos peligros.

Wound Collector decide irse a lo primitivo pensando un par de décadas atrás sin caer en los refritos, con el sax siendo la clave de una propuesta bien planteada de Pestilence en una realidad alternativa; el saxofón será el elemento endulzante de la experimentación jazz añadida a las canciones y encima es la cuchara que batirá todo el plato. Por ahí se cuela algo en esta banda que a primera vista no sólo es interesante sino diferente (un orden de factores importante para la ecuación). Habiendo recorrido todo el contexto se vuelve algo engañoso reconocérselo pero termina dejándome seguro que la propuesta lleva su mérito detrás.

Después de unos años de formación informal los cuatro integrantes agarraron seriedad y se fabricaron un debut de ocho canciones que nombraron Eternal Bloodcult, con la idea de producir death metal directo y basicote en la ejecución, por medio de guitarra, bajo, batería y agregando el twist de que su vocalista (y reconocido saxofonista) tendría la dirección y protagonismo con su instrumento cuando sea que le placiera. Y así lo hace.


La canción introductoria “Worship of the Aton” es una especie de declaración, tejiendo un acompañamiento de suciedad thrash y carácter despreciable del death noventero que inmediatamente asimilas, mientras el vocalista sustituye las partes armónicas que comúnmente hace la guitarra líder por las notas del sax, a manera de anunciar la dinámica de las canciones que estarás viendo en buena parte del disco. La otra suerte que corren los temas es la de someterse a pasajes deambulatorios y para eso llega el segundo de la lista “Bloodcult”, haciendo notar que es un virtuoso del brass con los solos que implementa a la par de transformar la estructura de la pieza, pero la técnica con su instrumento no la emuestra en la forma que otros saxofonistas inmiscuidos en el metal nos han enseñado, este dude lleva la huella personal grabada y la aplica ensanchando piezas que por su cuenta no tendrían mucho de especial. Siendo honesto los hace sonar más imaginativos de lo que son.

Con “Recapturing The Throne” volvemos a la postura inicial, es un tema de ritmo carnoso que durante los primeros minutos se olvida del saxofón y mete riffs sencillitos pero ponedores con el blast simple de la batería. En la segunda mitad la voz se apaga y el sax se hace cargo. Aunque para entonces la premisa ya queda bastante clara las sorpresas siguen apareciendo y él sigue dándole la vuelta a lo que se espera recibir. “Crucifixion To The Inverted Cross” inicia con mayor potencia, de nuevo emulando la técnica del tapping en el sax y ahora azotando con mayor presencia las cuerdas del bajo. Pronto la canción se la roba ya saben quién y se avienta un delicioso solo acompañado de lo que es hasta ese momento la primer melodía en forma de la guitarra. En el caso de “History Of Torture” se quitan el sello de seguridad y se avientan una canción por la que vale la pena recordar el disco, es el más sangriento y el más suelto en el sentido de descontrol e inestabilidad, pero el vocalista aun así acaba conectando un buen pedazo de solo que pone en otro nivel la locura que traía, además aventándose unos gritos diferentes que si no te gustan mínimo se compensan conectando una de las mejores secciones del álbum. Justo después “Hopelessness” hace honor a su nombre con un salto de humor al doom y la vibra fúnebre, guiada por sax, las pulsaciones de distorsión lenta y el clarinete exprimiéndole limón a la herida. Era la última oportunidad antes del outro para demostrarnos que saben cambiar de formas y están orgullosos de eso.

Acabé siendo muy enfático en la parte obvia pero vale la pena doblar la expectativa. A pesar de los varios ejemplos que tenemos ya dentro del metal y lo clásico de la ejecución de Wound Collector, esta clase de aparición comandada por el saxofón trae nuevas posibilidades a la mesa. Al menos no es lo que se está viendo en otros lados. En el apartado de las decisiones compositivas el bajo sabe aprovechar las oportunidades que se le dan y las guitarras no llevan mayor sorpresa a las acentuaciones que requiere hacer este modelo de temas, la batería por su cuenta no siempre está a tope de habilidad pero cuando hace falta deja una limpieza en la técnica que no cualquiera. En conjunto esquivan el cliché y tanto en el papel como la práctica es más original de lo que aparenta.

8.5 / 10



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