9 may. 2018

"No tiene lugar a vacilaciones. Un estilo potente con disminuciones de fuerza que son meros acentos para humanizar el dialogo de su interpretación".



  • Genre(s):
  • Melodic Hardcore, Post-Metal
  • Release Date:
  • 25 / May / 2018
  • For Fans Of:
  • Brutus, Oathbreaker, Deluge
  • Links:
Me gusta cuando los sonidos se complementan en grupos de tres, cuando no es igual pero inexplicablemente convergen en la raíz de algo similar y enriquecen la asimilación que provocan en ti esa gama de ruidos. Digamos que es la continuación de una historia registrada en los archivos ocultos de tu oído, contada a través de diferentes visiones e influencias pero partiendo de la base de un género, el que queda semi-ausente bombeando energía mientras el torbellino de cosas pasan. Como fue Neurosis-Isis-Cult of Luna, puede ser Gojira-Nero Di Marte-The Ocean o Fallujah-Rivers of Nihil-Black Crown Initiate... soy una persona básica y hago ilaciones básicas. El punto en la mayoría de los casos es marcar un sonido particular, sosteniendo tal vez las ideas segregadas de una generación o manteniendo el parámetro estilístico que los define ahora, muy aparte de dónde hayan surgido o lo popular que sean.


Todo ese párrafo para introducir a la banda del Reino Unido que merece ser mejor presentada, Svalbard, un grupo desconocido hasta antes de escucharlos con It's Hard To Have Hope que inmediatamente hizo click y tuvo sentido en la forma intermedia de otras dos bandas, y digo, el sonido de este cuarteto puede reflejarse en varios otros actos, pero con encontrar la tercera punta del tridente me es suficiente. Es el caso con Brutus y Oathbreaker, dedicándose al hardcore como origen nativo de sus ritmos aunque sepamos que hay muchas otras cosas sucediendo que las separan, misma situación a la que el cuarteto inglés se acerca, componiendo en la escala melódica del género y con la furia angustiosa de su respectiva vocalista Serena Cherry, unificando lo que sería conocer una poderosa vertiente femenina en tres actos basados en el hardcore, punk y black metal. Es peligroso comparar así, pero valorando en la balanza de tres: lo que yo aprecio, contra lo que vas a obtener del disco y lo que de verdad es relevante, vale la pena tenerlo en consideración a un costado del análisis.


Su mensaje es político-social, en protesta y no tiene lugar a vacilaciones. Aplica en su música y el cómo llevan a cabo un estilo potente con disminuciones de fuerza que son meros acentos para humanizar el dialogo de su interpretación, siendo la mejor parte los grados de intensidad de un tema a otro. De “Unpaid Intern” obtienes ese primer acercamiento sin censura a ritmos rápidos y agudos, con el constante corte ennegrecido de las guitarras y el redoble repetitivo de la batería, aun así, llega a sentirse acogedor gracias a su doble tracción al post-metal, son esas ocasiones en que la dinámica violenta se interrumpe y de pronto aparece la desconcertante calidez de un paisaje frio. Al turno de “Revenge Porn” te reciben con ese sentimiento para después duplicar la dosis anterior, esta ocasión con cambios de ritmo más articulados.


Esa actitud te espera el resto de temas. Hay espacio para cleans aunque sean el mínimo porcentaje, con modulaciones inesperados de rabia a crudeza, de lo enérgico a la reflexión o de certeza a incertidumbre, siempre con la pauta instrumental dictando su lugar de pertenencia en el tracklist, dígase con la intención atraparte en su estilo como los tres primeros, tenerte enganchado a inteligentes desarrollos en la composición como los dos siguientes: “Pro-Life” y “For the Sake of the Breed”. Incluso reservando su todavía-más agresiva personalidad en “How Do We Stop It”, con aumento en el grosor de la distorsión y la encarnación de un tipo hardcore negro o black metal enternecido que justifica la aparición de “Try Not To Die Until You’re Dead” (no es el nombre más listo que haya leído), una baladita larga reposando en la suavidad del ambiente shoegaze con la transitoria modalidad de post-black y screamo, plantando un giro de 180° a la dirección del disco. Durante, al menos una ocasión esperé que esto llegara y la banda supo responder.

A este punto quedo satisfecho con las sorpresas, la textura musical modificada de forma continua y controlada y el buen rato que paso asemejando la propuesta de Svalbard con los nombres que les mencioné y más. Afortunadamente le toca terminar al tema “Lorek”, con una salida de dos minutos de post-rock que coordina bastante bien los 10 minutos anteriores. Firmando el trabajo con el guiño placentero de un material superior a su repertorio que es muy fluido de una forma a otra.

8 / 10



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