9 may. 2018


RTMB es un sitio que se ha caracterizado siempre por dar una visión alternativa de la música moderna. Exponemos ante la gente ideas, conceptos o simplemente opiniones sobre lo que nos apasiona. De ese afán de intentar entregar algo distintivo han surgido muchas secciones que esperamos que estén disfrutando, una de ellas fue el especial de Jazz 2017, el cual tuvo una muy buena recepción y fue parte aguas para la creación de este formato.

Jazz society surge de la poca visualización que tienen los exponentes contemporáneos, si bien los clásicos siguen teniendo muy buena acogida, son pocos los fanáticos de esas obras que realmente se adentran mucho más en este mundo, en parte por el portafolio tan inmenso y abismal que existe, y en parte por la falta de referencias, pero bueno, trataremos de que esto se haga de forma regular, así sea mensual o bimestral. Sin más dilación, bienvenidos a nuestra cruzada.

Ryan Porter – The Optimist
Encabezando esta selección se encuentra uno de los nombres que más fuerza esta tomando dentro de la escena estadounidense. Ryan Porter es un compositor que ha tenido esporádicas apariciones con figuras muy importantes del ámbito mainstream, pero nunca se había aventurado a presentarnos una obra enteramente suya. Afortunadamente se animó, y hoy presenciamos una viñeta llena de matices y sensaciones increíbles. Con una sensibilidad especial, el señor Porter nos transporta por los mundos que lo hicieron dedicarse a la música. El elemento que sostiene todo ese abanico de influencias es precisamente el jazz, el libre albedrío compositivo que le genera una comodidad que es casi palpable es su sello más solido, ahí está "The Instrumental Hip-Hoppa", con uno de los grooves más espectaculares que he escuchado en los últimos años, declarándonos esa alegría tan característica de la costa oeste de los estados unidos. Un exponente exquisito de la sensualidad y las luces de neón.




Julian Lage – Modern Lore
En 2018 hemos tenido lanzamientos de varios guitarristas importantes como lo son Al Di Meola o Bill Frisell, discos geniales que se quedan eclipsados ante la pasión y la entrega del californiano Julian Lage. Este sujeto es un digno sucesor de esos grandes nombres, un enamorado del sonido limpio y sentimental de la guitarra. Durante 43 minutos nos da un repaso por sonidos melancólicos, reflexivos, que evocan tranquilidad y emotividad, logrando generar esos aires del cool jazz más sentimental, pero con un toque de modernidad, el cual es aportado por las melodías joviales y angelicales que producen las cuerdas. Las ejecuciones son fantásticas y hacen gala del talento que tienen para ofrecer. Una placa que respira vitalidad en todos sus apartados y que nos pone delante de un artista que promete llenar los zapatos de las leyendas.




Chick Corea y Steve Gadd Band - Chinese Butterfly
Y ya que de leyendas hablamos, no podía quedarse afuera lo nuevo del maestro Corea. Tuvieron que pasar 5 años para que este prodigio de los teclados volviera a entregarnos un material. De la mano del camaleónico Steve Gadd nos presentan sonoridades amigables, y relajantes, nos dan una exposición de técnica y musicalidad como pocos pueden hacerlo. La improvisación es pan de cada día dentro de este titánico trabajo, brindándonos además un recorrido por estilos latinoamericanos como la samba, la salsa, pasando por muestras de música afroantillana como el boogaloo, hasta llegar a cosas como el soul o el funk. Honor a quien honor merece y el padrino del jazz fusion ha vuelto a poner orden.




COAST – COAST
El debut de estos australianos es algo que llego para quedarse, con una intención delicada pero potente y una producción moderna, que suena bastante progresiva, nos van acomodando a su molde. Una dinámica dulce y sofisticada sirve como base ante arreglos de piano y vientos metales que susurran melodías preciosas, sencillas, pero suaves como la seda, o el algodón. Su presentación no es deslumbrante, son los detalles los que cuentan. Este es un material que vale la pena para esos momentos de relajación, aquellos momentos de espiritualidad que un tipo como Sun Ra promulgó por tanto tiempo. Si buscan algo para la noche es algo que debería estar en su playlist.



Owane – Yeah Whatever
El disco más apasionado y dinámico de toda la lista. Un divertidísimo y fresco material que llega para validar la tesis de que las nuevas generaciones aún tienen mucho que ofrecerle al género. Un popurrí de sonidos que convergen entre sí de forma esplendida. Nos encontramos con progresivo, riffs pesados, pasando por el nu jazz, pero todo con ese desenfreno y virtuosismo que haría sacar una sonrisa a los Weather Report. La guitarra es el eje central de toda su propuesta, pero los arreglos son los que le dan ese salto de calidad y fluidez que inquietan, además de ese ataque exquisito de requintos que generan una intensidad incesante, acompañados de una base rítmica potente que nos hace vibrar y ser partícipes de algo que está en harás de ser muy grande.



Hailu Mergia - Lala Belu
Una joya que deslumbra por su rareza y eficiencia. Hailu Mergia es un músico que lleva muchos años trabajando en la escena de su país, pero ha querido llevar mucho más allá su mensaje. Una iniciativa que nos presenta con el nombre de "Ethio-Jazz" es lo que nos entrega en este trabajo relativamente corto para los estándares. No le sobra ni le falta, con un acordeón como columna vertebral, construye una pintura orgánica con herramientas poco convencionales para el oído de occidente. Los ritmos parecen desfasados de los arreglos, y estos últimos por momentos parecen desentonar, pero es de forma intencional, generan una incertidumbre muy particular de seguir descubriendo que hay detrás de todo, además esa aura de misticismo que la producción se encarga de otorgar, siendo esta una virtud que hace más interesante el disco. Si quieren escuchar algo que los saque de su zona de confort, este puede ser un perfecto candidato.



GoGo Penguin - A Humdrum Star
Para culminar les quiero presentar la pieza que menos encaja estéticamente dentro de todo lo presentado anteriormente. Este trió británico ya nos había deleitado con materiales como, v2.0, donde mostraban a un conjunto de artistas talentosos que entendían a la perfección las facultades del jazz y la música electrónica, y no solo eso, también lograban conjugarla de forma mutualista, y los fans de ambos sectores se sentían satisfechos. A Humdrum Star no es más que la consolidación de todo lo bueno y maravilloso de antes, pero con muestra de una gran madurez musical. Este es un álbum repleto de grandes momentos, de melodías enérgicas que salen de un piano, las cuales son sostenidas por samples y beats álgidos que no desentonan en ningún momento. Si no conocen al conjunto esta es una buena oportunidad para hacerlo.





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