9 may. 2018




Ken Kängström es un joven guitarrista sueco que tuvo la suerte de ayudar a Sabaton a componer y realizar su sexto disco Carolus Rex en el 2012, un gran honor sin duda formar parte de una de las bandas más grandes de power de principios de los 2000. La experiencia fue tan grata que dio como origen a una epifanía cuyo deseo era crear su propio proyecto, y dos años después nació Follow The Cipher. Con la premisa de ser completamente nuevo y no copiarle a nadie; Kängström dio pie a una nueva propuesta que terminó por llamar la atención de Nuclear Blast y firmar contrato para sacar su primer disco homónimo este año.

La disquera conocía los logros del músico, por lo que no solo ellos, sino que muchas agrupaciones dentro de ella se entusiasmaron al saber que su banda sacaría su primer disco. Él mismo teniendo presente su propia fama no desperdició la oportunidad de incluir a su viejo amigo Joakim Brodem (Sabaton) como invitado especial en el tema "Starlight" junto con vocalistas de Astral Doors, Nocturnal Rites y Tad Morose, así como volver a crear el tema de "Carolus Rex" el cual considera su bebé cuando estuvo con los suecos bélicos, pero con un toque aun más personal. Bueno, ya hablamos de todo lo que se esperaba del debut. ¿Qué tal suena?

De buenas a primeras es muy notorio el entusiasmo del joven guitarrista por crear algo propio, pero del mismo modo en que éste se desvive por sus mismas composiciones hace que salgan a la luz unos tropiezos notorios. Es claro, el disco sí suena a algo que ya hemos escuchado, como a un Temperance en esteroides apoyándose fuertemente en la voz femenina con muy esporádicos guturales masculinos, siendo "Valkyria" el primero y más equilibrado en este aspecto vocal. Pero reconozco sus muy bien integradas ideas musicales, la ejecución de la batería es una de las mejores que he escuchado, con una fuerza implacable y sin misericordia para muchos oídos, esto lo sentiremos en la gran mayoría del debut; las guitarras se desenvuelven en muchos niveles, jugando con las tendencias melodeath al estilo In Flames y a un nivel power neoclásico, todo esto toma aún más fuerza cuando la ambientación techno-espacial se pone del lado de los otros elementos para complementarlos y darle un toque no único, pero demasiado potente, agraciado y llamativo.

Creo que comprendo la dirección en la cual el joven Kängström desea ir, el disco demuestra una producción impecable con una muy sólida participación de todos los integrantes, convirtiendo su sonido en algo memorable para bien, pero el hecho de que el entusiasta de Ken estigmatizara al disco como algo "único" dentro del mundo power solo confirma el hecho de que apenas empezó con una banda propia... aun así, siendo éste el inicio solo indica que hay más ideas de las cuales apoyarse y dar paso a un crecimiento grande en el futuro, gustoso seguiré muy de cerca sus avances.



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