28 may. 2018

"...un enorme y colorido rehilete que gira a una grandísima velocidad y nos colma de distintas melodías, sensaciones, pensamientos..."



  • Genre(s):
  • Post-Hardcore | Progressive Rock
  • Release Date:
  • 4 / May / 2018
  • For Fans Of:
  • The Fall of Troy, Sianvar, Hail The Sun
  • Links:
Para algunas personas sigue siendo un poco complicado asimilar a una banda y reconocer su trabajo basándose solamente en el nombre que los representa, una costumbre por demás anticuada. Esos soltarían una carcajada y dejarían de lado una gran oportunidad para conocer a Cat Company, un quinteto proveniente de los Estados Unidos que en vez de ofrecernos productos para nuestros pequeños compañeros felinos nos pusieron sobre la mesa su primer trabajo musical, el cual lleva su mismo nombre y se encuentra disponible para nuestro disfrute desde los primeros días de este mes de mayo.

A diferencia de algunas bandas que van anunciando el progreso de sus producciones por meses y meses, los chicos de CATCO se encargaron de hacerlo fuera de los reflectores y no dieron prueba de su existencia hasta marzo de este 2018, una vez que tuvieron todo en orden, después de alrededor de 2 años en los que fueron puliendo todos los detalles para hacer de su debut algo verdaderamente especial y loable, cosa que no fue fácil porque no contaron con la manita mágica de terceros, todo el resultado y el reconocimiento es solamente para ellos y su ardua labor que me tiene gozando desde hace ya algunas semanas.

La marca distintiva a lo largo de este EP homónimo del joven quinteto proveniente de Florida es sin duda alguna esa energía que le imprimen a la muy dinámica estructura de sus canciones. A pesar de no ser la típica banda de amigos que se conocen desde la infancia, cada uno de ellos embonó perfectamente en la idea que en un principio tenían en mente sus primeros dos integrantes, Lawrence y Sean, los guitarristas. Ryan (bajo) se les unió y poco después también Ian (batería), para luego de un largo proceso completar la alineación con la increíble voz de Jay para ahora sí poder comenzar su historia como es debido.

El 21 de marzo lanzaron el tema por el cual los conocí, "Sad Dance", su primer sencillo junto a su respectivo video oficial (lo pueden checar al final de esta reseña). Una muy buena producción audiovisual que nos ponía sobre la mesa el estilo funky y groovy del que goza la agrupación, el cual se adorna principalmente de algunos gritos que le dan agresividad y un final que parece parte de algún soundtrack de aquellos clásicos juegos de 8 bits de los ochenta, una pasada.

Antes que el anterior está "Maroon Sweater", el que abre la media decena de tracks. Este tiene un feeling más melódico que el anterior brindado por esos riffs que suenan muy a lo Dance Gavin Dance, súbitos cambios de ritmo y una aceleración extra cuando se proponen ir más profundo en el concepto de la canción: nuestros problemas personales, debilidades, inseguridades y el proceso para el entendimiento de estos percances.


El tema intermedio titulado "Kusanagi" me dejó encantado principalmente por su significado. La esencia de este se remonta a la leyenda de la espada japonesa llamada así, la cual se creía que aparte de otorgarle un gran poder a su empuñador también le atribuía un tipo de maldición mística. De modo simbólico, ese "doble filo" hace alusión a aquellas personas que sabemos nos harán daño pero igual las mantenemos con nosotros. En el sonido es evidente una fuerte influencia de aquellas bandas de rock progresivo y math de la década pasada, muy duro e impredecible en sus casi 5 minutos. "Morpheus The Black" se ha convertido en el favorito de muchos de los que hemos escuchado este EP, ya que posee una vibra demasiado positiva que se regocija en pura fogosidad juvenil, ejerciendo con facilidad cierta sensación de alegría en nuestro estado de ánimo que se reflejará en nuestros movimientos corporales. Yo no bailo, pero la liberación de dopamina me hace parecer intentarlo, como un muchacho quinceañero emocionado por haber dado un beso a su primer amor. Finalmente pero no menos importante está "Firestarter", uno más melancólico y sentimental que los anteriores. Este nos relata parte de la historia de una persona que percibe al mundo de una forma poco esperanzadora, oscura y con una desgarradora soledad. Parte siendo relativamente lento, con algunas capas ambientales muy agradables, más o menos del tipo de A Lot Like Birds, para luego volver a la línea común de su género y culminar con una demostración de la destreza que presumen, haciéndose dueños de esos cambios rítmicos que su capacidad instrumental les facilita.

Cat Company nos regala en su debut algo poderoso y a la vez extremadamente dulce, su música se podría explicar como un enorme y colorido rehilete que gira a una grandísima velocidad y nos colma de distintas melodías, sensaciones, pensamientos y demás. Mis mejores deseos para que este proyecto logre el reconocimiento que se merece, por lo pronto han comenzado con el pie derecho y eso me deja satisfecho.

8.5 / 10



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