4 may. 2018

"La frialdad glacial... representando perfectamente un futuro sin sobrevivientes, desolado, donde todo ruido es un muro sónico inagotable que perdió dirección".



  • Genre(s):
  • Experimental | Electronic | Dark Ambient | Drone
  • Release Date:
  • 27 / Apr / 2018
  • For Fans Of:
  • Arikon, Hologram_, Certain Creatures
  • Links:
El fin del mundo es un acontecimiento catastrófico que muchos de nosotros nunca llegaremos a ver. Pero podemos vislumbrarlo gracias al interés en que año tras año, escritores o directores cinematográficos han tratado de representar de múltiples maneras (en ocasiones absurdas), siguiendo la idea de que en la hora menos pensada todo caerá en pedazos. Es llamativo visualmente cómo todo lo que conocemos se desmorona, presentando un recordatorio atrayente de lo finitos y vulnerables que somos. Dentro del campo musical es común el tocar este tema bajo diversos ángulos de lo filosófico y la ficción, desde lo rebuscado a lo básico, dígase porque nos condujimos a tal destino o porque otras entidades se encargaron de ello, porque se supone que deba pasar y un largo etcétera que demuestra el curioso interés de la humanidad por lo que aún no llega. A pesar de ello y del vasto número de intentos por darle forma auditiva a eventos en cuestión, muy difícilmente encontramos grupos o músicos que puedan hacer palpable este sentir de desolación. Bajo la grandilocuencia del campo de la electronica, el proyecto de frente ha logrado manifestar algo terrible: el soundtrack para el apocalipsis.

Prairie es el proyecto del multi-instrumentalista Marc Jacobs. Desde el 2013 se ha encargado de componer materiales electrónicos oscuros usando instrumentos de cuerda, baterías programadas, sampling, efectos sonoros metálicos y demás para plasmar un sentimiento de naturalidad que varía de placa en placa, conjurando cientos de palabras en la mente sin manipular las vías convencionales. Su debut, I’m So In Love I Almost Forgot I Survived A Disaster puso una mezcla de diversos géneros y elementos con un sentimiento sombrío, reluciente por su atmósfera densa construida inteligentemente. Su segundo, Like A Pack Of Hounds, retó lo que había propuesto con anterioridad, convirtiéndose en un planteamiento más directo que detrás de su aparente furiosa escondió momentos de belleza envidiables. Pero para este nuevo disco, titulado After The Flash Flood, el señor Jacobs lleva todo lo que conoce a un nuevo nivel y exhibe el material más ambicioso en su haber, definiéndolo como la música acompañante para el día más frío del planeta.


El ambiente que desprende este material es la frialdad glacial, esa que por instinto te dice debes cuidarte a ti mismo. Aquí la base son densas ondas industriales con mañosas mordeduras del obscurantismo electrónico y el drone líquido, representando perfectamente un futuro sin sobrevivientes, desolado, donde todo ruido es un muro sónico inagotable que perdió dirección, atacando carente de piedad y aun así encontrando momentos de noble fragilidad. La construcción de los temas está encarpetada en diversos subtextos, el post-industrial sirve de comodín en el tejido entre lo clásico moderno y las apariciones análogas; los instrumentos de cuerda tienen una abstracción de melancolía ocasional mientras de fondo el noise satura la mezcla, ejemplo de ello el tema “A Permanent War Economy”, donde podemos escucharlas muy oscuras, eliminando partículas de optimismo e ilusión. Por su parte, la batería es otro de los recursos que resaltan con mayor facilidad, estando programada para resonar firme sobre las pulsaciones y sin vacilaciones, con molde natural y la dureza de un iceberg que se alza ante nosotros, dándo poder al ambiente que escuchamos durante cada canción, reflejado por ejemplo en “Rabid Ibrahim”. Todo esto es reforzado gracias a la inclusión de grabaciones de exteriores y diversos ambientes, que recuerdan a trabajos de post-metal como los de Oyaarss, dándole una profundidad notoria a la experiencia, con un sentimiento de soledad abismal que alabo, porque aún con los momentos esperanzadores de cortes como “Hard Water:Craked Ice” y “Hayashi Clock”, no permite abrazar un futuro para nosotros. Y hablando de esta última, una vez que entra a la mitad y va llegando a su final, el desesperanzador ambiente se convierte en un grito cálido de ayuda que lastimosamente no llegará a nadie. Un final digno de un larga duración como este, llevando la tensión creada a su punto máximo.



Tomo prestada una cita de la información promocional de este trabajo que representa con exactitud lo que se siente al reproducir este material: “al escuchar este álbum, nos deslizamos por una serie de paisajes congelados que hacen gestos a un ambiente post-apocalíptico”. Así, Prairie lleva sus límites a nuevos terrenos, volviendo este tipo de música oscura algo fresco e interesante que escuchar debido a la forma excelente que tiene dar vida a tantos elementos que en conjunto logran resonar al unísono para crear imágenes en nuestra mente de un futuro helado, teniendo en su núcleo una interesante mezcla de drone, vibras de post-metal, de un notorio dark ambient y de música electrónica de alta calidad que extrañamente suenan coherentes al ser mezcladas con pasión y sabiduría, siendo esto lo que más peso me parece que tiene ya que es complicado fusionar correctamente tantas cosas tan contrastadas entre sí y la forma tan pura en la que se nos presentan es la más honesta y virtuosa representación de las habilidades de la mente detrás de este proyecto. Marc logró reproducir el ambiente que tuvo su primer EP pero no se quedó en ello, lo llevó a un campo completamente nuevo y nos recordó que no estamos esperando un final feliz y que muy probablemente lo que está por venir sea como After The Flash Flood: un corto vistazo a un futuro imposible. En general, amasa algo bueno y relevante. Impresionante y vigorizante. Escuchada necesaria y reutilizable.

8 / 10



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