2 may. 2018

¿Qué es exactamente el avant-garde? Se dice en el sustento de proponer, innovar, explorar y en general presentar ideas que rechacen lo pre-establecido por la forma libre; el juego espacial deconstruido, estructuras rítmicas re-configuradas e incluso la “asimetría” como parte del encanto musical, aunque las categorías se subdividan en la seriedad de su ejercicio. Pero también, lo que se dice avant-garde es el resultado reflejado en la experiencia del oyente, para lo que unos ciertamente tiene que ver con descubrir nada excepto el hilo negro, para el siguiente que se le cruce bien puede tratarse de algo que no puede referenciar y entonces considerarlo así. No estaría equivocado, pero hace el caso de “lo subjetivo” del asunto, tanto para el que compone como para quien lo escuche. Difícil medirse y por tanto complicado de precisarse, pero libre a la especulación.

Desde luego en el género del metal la irreverencia juega un buen papel a la hora de calificar algo dentro de tal categoría. Esta sección - decidida hacerse en serie, explora los lanzamientos que de alguna manera son inclinaciones hacia las “vanguardias” de algo específico, jugando con el borderline de lo subjetivo y por grupos de materiales dirigidos a cierto paladar de ideas. En este caso es el recaer en lo pro-ominoso, lo que es sucio, inapto e inadecuado para disfrutarse con la misma disposición receptiva. Nuevas oportunidades de observar el cliché de lo anti-estético, si así quieres llamarlo.



El 2018, la batuta al respecto pertenece al disco American Dollar Bill del trío Sumac en colaboración con la multi-instrumentalista Keiji Haino, haciendo temas que rebasan los 10 o casi 20 minutos de duración y usando de premisa esto que les digo. Desde que se filtró a finales del año pasado, el disco ha sido un fuerte himno a las reproducciones a medias por lo inaccesible que puede llegar a ser en contraste con canciones extensas. Aquí queda coronando los 4 lanzamientos que voy a comentarles.


Vampillia - Happiness Brought by Endless Sorrow
Por segunda ocasión Vampillia se une con Temple of Tortorus para publicar Happiness Brought by Endless Sorrow, un EP de cuatro canciones rondando el minuto. Una banda bien querida en el repertorio que el 4 de mayo libera este mini lanzamiento. Han hecho carrera en el experimentalismo del noise y black metal con acercamiento a las cuerdas orquestales y la cultura japonesa, en base a un ensamble de hasta 10 personas. El reconocimiento se debe en parte a las colaboraciones con los artistas The Body, Nadja y Lustmord, o con artistas anclados en el círculo alternativo de Japón como Jun Togawa y world’s end girlfriend, así como el haber trabajado con varias disqueras experimentales respetadas. Yo mismo no estoy seguro de llamarlos avant, pero la versatilidad en su repertorio es considerable y lo amplio de lo que pueden llegar a producir con su sonido personal es imponente.

Hasta cierta extensión, este trabajo puede criticarse sobre la relevancia que traería ser un material tan corto con premisa de ejecución simple, pues oprime a su mínima longitud la esencia de lo que Vampillia denomina brutal orchestra, planteando canciones súper pasajeras de su firma más directa, a través de teclados, violín, efectos harsh y un reducido cuadro repetitivo de instrumentos con gritos inaudibles entrelazados visceralmente a las armonías orquestales, aunque además son perceptibles las ideas del proyecto alterno que sostienen cinco de sus miembros en Violent Magic Orchestra, sugiriendo un sonido rígido y crudo que reserva mucho interés en sus ritmos flasheantes y el desorden en que desfilan. Si algo falta agregar es que, bueno, quizá el EP termine con el último tema “Hell PM” anunciando prematuramente lo que será su siguiente álbum, o al menos coincidiendo con el inicio de otra nueva canción que la banda publicó en el youtube de su casa predilecta Virgin Babylon Records, en el cual tenemos muestra de lo que mejor saben hacer.




夢遊病者 一期一会 ( Sleepwalker — Ichi-go Ichi-e )
Para no matar el sabor, inmediatamente debe seguir Sleepwalker, el colectivo con miembros de Rusia, USA y Japón que por segunda ocasión ofrece material, cuyo título se traduce a Ichi-go Ichi-e ("for this time only, never again"). Se definen como un acto de psychedelic/avant-garde black y es debatible que lo sean, lo que sí, hay múltiples capas de despreciables mashups y recorridos poco transitados de la exageración discordante. Admito ser entusiasta de grupos en este contexto experimental cuando se trata de Mamaleek o Botanist por ejemplo, y Sleepwalker hace justicia al bagaje sonoro que cabe entre ambos nichos, pero atentan más allá de lo superficial y el emplaste ceremonial del black, ayudado por el caos catártico del free jazz, el tribalismo del kraut y lo que en ocasiones puede quedar dentro del estilo zeuhl. Para ello existen los temas “Sitting for the road” e “If return - a Mirror Glance”, adentrando a su mundo de percusiones étnicas y la disolvencia del psych setentero superpuesta en la melodía de las guitarras.

Debo haber estado muy molesto la primera vez que lo escuché pues no recuerdo que me causara bienestar de algún modo el panorama general del disco. Con una segunda escuchada las cosas mejoraron, es claro que hay algo interesante fluyendo en el bombeo sanguíneo de lo que hacen. Cada track es único caracterizando el perfil de autenticidad de la banda y embiste de formas inesperadas, mientras “No Premature Celebrations” se concentra en los paisajes de tranquilidad, “Never Ailments on Oneself” de frente propone la incomodidad demencial, que se crece de la violencia vocal siempre presente, digna de los alaridos más sangrientos de Greg Puciato. Resulta ser un experimento visionario bien informado que, optimiza al máximo los segundos de composición y en sus ratos de lucidez cuadra un afilado vórtice de ritmos a través del prisma de la distorsión frenética, la superposición de lo musical y lo contracultural (al menos) en lo artístico del concepto.




Kekal - Deeper Underground
El postre es la tercera banda asiática de la lista con lanzamiento en mayo. Por más de dos décadas los originarios de Indonesia han dado solidez a una profesión dedicada a lo experimental del metal extremo, desde lo casi desconocido del bajo mundo. De sus 11 álbumes honestamente sólo puedo hablar a partir del 2015 con los dos anteriores a este, pero es predecible que predominen influencias comunes que quedaron de la primera década del 2000 en el metal avant-garde francés y nórdico, especialmente del noruego. Lo hacen con destreza, no todos los extranjeros que intentan aciertan en el estilo de Arcturus y Manes, menos combinando ambos lados en una especie de rock experimental con ratos carroñeros de black metal enseriado, arreglos industriales y aventurados pasajes electrónicos. Es complicado caer en una comparación que englobe apropiadamente el sonido que plantean, pero tal vez Kekal sería la versión masculina de la corriente que a la fecha continúa viva en proyectos como Lethe.

Deeper Underground combina de manera muy efectiva la estética podrida de la música extrema y los complejos arreglos digitales. Suena elegante, básico, cinematográfico y al mismo tiempo no aburrido (aunque en momentos pueda adormecerte). No es algo que llegue a sorprender totalmente, como tampoco se trata de algo que puedas clasificar, está hecho con familiaridades y todo tipo de contrastes estilísticos que en más de una ocasión llevan al disco a toparse con hallazgos sonoros inusuales. Suficientemente propositivo y carismático para el repertorio de cualquiera.




Abstracter - Cinereous Incarnate
Me estoy adelantando un poco con este álbum pero la ocasión amerita, es el plato fuerte de la carta que viene en junio y de eso se ha encargado I, Voidhanger Records. No se trata de un grupo habitual haciendo metal poco accesible, sino la comunión de diferentes artistas ajenos, con el propósito de perforar un hoyo negro más grande que tus expectativas sobre esta clase de pesadez mental.

ABSTRACTER fusiona el asfixie de una burbuja opresora con el agobio del nihilismo, creando ondas de blackened doom, crust, death metal y oscilaciones penetrantes de drone y dark ambient. Cada track es un castigo lentamente aplicado sobre tu asimilación a los sonidos; la negatividad y desesperanza son conceptos que se derriten sobre la interfaz de Cinereous Incarnate, cual si fuera ácido sobre estática gris.

A diferencia de los otros tres, este sustituye la velocidad cercenadora por el estudio de un mineral duro que crea sonidos psicológicamente gruesos y porosos, dignos de musicalizar toda imagen de ansiedad y fatalidad.



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