15 abr. 2018

Afterdream of the Reveller es la praxis post-mortem, la resurrección de un ave fénix cuyo canto pretende ser escuchado por todos



  • Genre(s):
  • Progressive Black | Atmospheric Doom Metal
  • Release Date:
  • 20 / Apr / 2018
  • For Fans Of:
  • Ophe, Cormorant, Drudkh
  • Links:
Con la expansión y el crecimiento del metal, las cuestiones que han ido tratando se han densificado, en algún punto de su diversificación la muerte se convirtió en algo inherente a sus lados más filosos y oscuros. Hoy día, esas son dos cosas que se asocian por mero sentido común al género, la descomposición y la transición a otro plano lo han inyectado de un carácter reflexivo, un gran paso para la formulación de postulados que han demostrado una y otra vez que existe un gran propósito detrás de la agresión lírica. Por supuesto, también está la otra cara de la moneda, que además es a la que se le ha dado reconocimiento entre las personas ajenas a este tipo de música, en la que hablar sobre los actos más viles y específicos se hace porque se puede, por el mero morbo, sin arrastrar ningún tipo de mensaje detrás. Sea como fuere, la influencia es obvia, y el disco que hoy nos atañe es un perfecto ejemplar de cómo el deceso y la destrucción son parte fundamental para el renacer.

Tras debutar con un LP llamado Before the Plane of Angles en 2012, y el lanzamiento de un pequeño EP de tres cortes lanzado en 2015 que lleva por nombre Scroll and Urn, parecía que la banda era certera sobre su camino a seguir, pero el infortunio y la desgracia se hicieron presentes, arrebatándoles al guitarrista Drew Cook en 2015. Tal suceso los marcó por completo, suponiendo lo que por mucho tiempo fue una separación total. Cuando el bajista West Lenz partió camino con ellos, la creación del nuevo material quedaría en las manos del baterista Harland Bukhart y el guitarrista Greg Brace, a quienes el partir de sus compañeros afectó drásticamente la visión que tenían.


Afterdream of the Reveller es la praxis post-mortem, el retoño en medio de un campo infestado, la resurrección de un ave fénix cuyo canto pretende ser escuchado por todos. Vayamos por partes, los trémolos y riffs blackeros siguen aquí, incluso la narrativa épica tiene sus rastros por todo el lugar, pero su sentido de armonía y melodía ha evolucionado, se han deshecho de los arreglos más vistosos para dar lugar a una ponderación sobre la estética de su sonido. Con un sentido aún más progresivo de los tiempos, la fusión del doom con un trasfondo atmosférico (que en sus momentos de más lúcidos se asemejan fan a un desenvolvimiento cinemático) y el death más crudo hacen que los 53 minutos de duración de este disco nos transporte a un paraje inhóspito y carente de vida, una auténtica necrópolis erosionada con el tiempo, de la que solo podemos inferir los eventos que tuvieron lugar allí.


Aunque este no es un álbum conceptual per se, su contenido lírico y la secuencia de sus temas delinean tal encuadre; la velocidad siempre marcada por el doble pedal y el rasgueo de las guitarras se intercala entre una dinámica necromántica y una ceremonia funeraria, a su vez, los growls y los cantos corales que aparecen de vez en cuando dotan de una capacidad inmersiva a cada uno de los ocho cortes. El primer par de ellos van directo al punto, apegados a fórmulas clásicas, la teatralidad aquí se queda en el segundo plano. No es sino con “The Last Saeculum” y “Choir of a Greater Sea” que el dramatismo se hace presente; los pasajes con guitarra acústica y alguno que otro efecto creado con pedaleras despejan el camino para la explosión de riffs, algo que recuerda mucho al Death de The Sound of Perseverance en los momentos más melódicos y en los solos, y al Opeth de Morningrise en las partes más lúgubres. Los últimos tres cortes tienen todos momentos de furia desenfrenada y desasosiego espiritual, sin embargo, es con el último track que se entiende todo el pesar que se siente por la partida de su compañero. “Pallingenesia” (tema que por cierto fue el primero en ser creado, incluso antes de la publicación de su EP) es el término del duelo, y una despedida monumental para rendir homenaje a los que se fueron antes. Que la última canción represente el cénit del disco puede resultar contraproducente una vez que termina, pero en este caso el desenlace funciona bastante bien.

Afterdream of the Reveller se suma a Litteras Ad Tristia Maestrum Solitude de Ophe y Їм часто сниться капіж de Drudkh para formar una interesante trilogía de oscuridad progresiva y experimental. Sobra decir que en la discografía de Wild Hunt, este representa su mejor trabajo hasta ahora. Los californianos hacen de 2018 un regreso espectacular, además del lanzamiento de su segundo LP, regresan a los escenarios locales y regionales, con nuevos miembros que pueden satisfacer las necesidades del conjunto, y rindiendo tributo a aquellos que estuvieron antes que ellos.

8 / 10



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