9 abr. 2018

Savages habla sobre la perdición en el mundo y congruentemente entregan un sonido noqueador que logra ser un reclamo desesperado, nostálgico, violento e inyecta ganas de levantarte.



  • Genre(s):
  • Progressive Metalcore
  • Release Date:
  • 13 / Apr / 2018
  • For Fans Of:
  • The Contortionist, Protest The Hero,
    Ever Forthright, Veil of Maya
  • Links:
Dos años después de que Exoplanet (2010) fuera lanzado y comenzáramos a tener ese acercamiento del chug y breakdown a los repentinos cambios de tempo del prog metal, en varias partes del mundo ya había ganas de componer música pesada en base a ese estilo y The Dali Thundering Concept estuvo entre las primeras nacidas de Francia en el 2012, con su oleada de djent tosco entre deathcore y mathcore, haciendo temas cardiacos de polirritmias que en ese entonces ya eran prometedoras. Algo que nadie sospecharía era que, TC se iría por su lado y TDTC (ahora inclinados al metalcore) continuaría aquella línea experimental hasta el tiempo de Savages en que lo llevan muy en serio.

Siguen trabajando ese precepto de fusión atrevida y abrupta que podría potencialmente cambiar el estilo de juego para los afines de estos sonidos, pero eso sería pensando únicamente en los componentes rítmicos del tracklist y el extenso despliegue técnico de los integrantes. El album comienza con un intro a la Money - Pink Floyd en la canción “Ostrid Dynasty”, dando inicio a lo que pronto se convierte en una odisea, sobre la marea de pesadas guitarras y una batiente rítmica de compostura orgánica, principalmente orquestada bajo lo impredecible del sintetizador y los giros de velocidad aplicando el aplastante uso de breaks. En el proceso de los primeros 15 minutos los vemos interactuando con arreglos de jazz, sampling electrónico, atmósferas frías y transiciones destellantes que te meten a los sonidos con cada vez mayor interés. Conocen perfectamente el tipo de audiencia al que se dirigen y llenan su música de segmentos irresistibles sin tregua en la fuerza vocal. Para el tema tres si no has sentido que ya ocurrieron más cosas en los instrumentos de lo que normalmente obtienes, te estaría mintiendo sobre el resto del disco.


Tan pronto es el turno de “Cassandra” se rompe el mood y el synth acerca un tono diferente, este abre más misterioso, creando suspenso con un beat de fondo que crece hasta meter un control de baile en el ritmo. Esta y la canción número 8, siempre me detienen a repensar el disco y hasta hoy supe que es porque son la introducción a los diferentes capítulos. Cada una de sus canciones está hecha de muchas variaciones en los instrumentos y saben sobresalir individualmente, sin copiarse de la personalidad de otras bandas, pero a partir de estas dos introducciones la música tiende a crecer gradualmente en algo diferente que no se ha visto en el material. “Demeter” llega para darle esa redondez que no imaginaste, con el acompañamiento femenino en las voces, y luego el piano y saxofón insertando acid jazz a la mezcla. Es un momento tranquilo y bueno que va para darle identidad al trabajo de TDTC, después de esto queda claro que así es como deberían sonar quienes llevan el imponente concepto de Dalí en el nombre y la locura de una no-tan-futura sociedad distópica en sus letras. En la recta final los últimos 12 minutos aportan la sección melódica, de alguna manera retomando energías para seguir satisfaciendo, “Utopia” trae las únicas voces limpias e irremediablemente el saxofón pasa a ser requerimiento oficial de la dirección que el tema lleva, “We Build The Past” construye una salida épica de esperanza y resistencia, acabando alto con un gran cierre.

Recientemente los mencioné junto a Kadinja, incluyéndolas en un post sobre cómo el metalcore va creciendo hacia nuevas costumbres, pues me parece que la mayoría de bandas están embotelladas en el mismo grupo de ideas. Pero hay razones para saber que estos dos nombres franceses carecen de ello, destacando por un sonido propio que interviene con el prog metal sin bastardizarlo. The Dali Thundering Concept en una actitud «hágalo usted mismo» le dan total libertad a los impulsos que les vengan, dejando caer severos golpes sobre la reproducción y dinámicas de progresión que te revitalizan de todo para continuar escuchando.

Savages habla sobre la perdición en el mundo y congruentemente entregan un sonido noqueador que logra ser un reclamo desesperado, nostálgico, violento e inyecta ganas de levantarte. Lo que hicieron fue darle la vuelta a lo que el metalcore en su forma más potente puede hacer aunado a la estructura de un metal progresivo. No es perfecto, pero queda muy encima de lo que se está haciendo y eso tiene que valer oro para una banda joven en su carrera. En lo que a mí respecta, el resto del año se contará de Savages hacia abajo.

9.5 / 10



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