14 abr. 2018

Un disco con el cual se apartaron del estilo que habían manipulado hasta entonces y que representa una nueva faceta que remoldea la identidad que ya habían logrado formar



  • Genre(s):
  • Shoegaze | Post-Hardcore
  • Release Date:
  • 13 / Apr / 2018
  • For Fans Of:
  • Lodz, Hundredth, Viva Belgrado
  • Links:
Debo decir que la primera vez que escuché a Tengil y su disco debut Six (2015), me quedé bastante satisfecho por el gran manejo que lograron hacer del shoegaze y un género tan poco maleable como lo es el post-hardcore. Las secuencias dramáticas de ese álbum simplemente me envolvieron, la desesperada voz cortada de temas como "My Gift to You" con un trabajo nivelado entre gritos y una voz fina que tenía como fondo un sonido de corte Slowdive con toques de Mogwai, terminó por conquistarme y sin más me convertí en uno más de sus fans que quedó a la espera desde aquél año, de escuchar una segunda entrega en la que pudiera ser testigo del avance tremendo que me supuse lograrían tener por la inherente evolución que el paso de los años por sí mismo trae aparejado y por tan excelente lanzamiento inicial.

Ahora, tres años después del debut de aquél material desgarrador y de ensueño, la banda sueca ha retornado a los escenarios con su más reciente material de estudio titulado Shouldhavebeens, un disco con el cual para mi sorpresa se apartaron del estilo que habían manipulado hasta entonces, y que representa una nueva faceta que remoldea la identidad que ya habían logrado formar.


Cuando recién me enteré de que la agrupación lanzaría nuevo material este año, me alegré de inmediato y me entró ese natural cosquilleo de curiosidad por saber cómo sería el sonido de su nueva placa. De inicio, la portada fue lo que detonó aún más mi anhelo de descubrimiento, pues a diferencia de Six, donde el cover art es crudo, macabro y de corte sombrío, en Shouldhavebeens sucede lo contrario, ya que la portada del álbum, en la que se retrata a un par de amigas que reposan sobre un montón de fotos viejas, refleja algo que no tiene nada de tintes oscuros, sino que en todo caso transmite un sentimiento de nostalgia y anhelo, así que la pregunta que me vino a la mente por obviedad era si su sonido seguiría la misma línea cruda o si tomarían un camino distinto.

No pasó tanto tiempo hasta que tuve la oportunidad de escuchar completamente esta nueva entrega y lograr darme cuenta con ello de que mis suposiciones no estaban nada erradas, pues en este nuevo disco, lo último que se puede encontrar es un sonido descarnado y frío, sino que contrario a ello, uno se ve envuelto en una atmósfera etérea radicalmente distinta de la que ya caracterizaba a Tengil. El sonido que adoptaron ya se enfoca más en un sonido limpio que abraza con mayor fuerza al shoegaze como base principal de la estructura musical, ya no existen punteos y pasajes que hacen remembrar la melancolía que por naturaleza aporta el post-rock, género al que recurrieron con anterioridad, sino que ahora explotan a full la naturaleza de ese género noventero plagado de atmósfera y efectos sonoros, aunque a mi gusto no lo hacen de una manera muy acertada, sino regular, pues no se salen fuera de la tangente en algún aspecto, y se mantienen al margen de lo común. A eso hay que sumarle que el estilo vocal ya no se apoya en gritos desgarradores, simplemente ya no encajan en el camino que al menos para esta placa la banda acordó tomar y ahora decidieron darle espacio a un dinamismo que se enfoque únicamente en una vocalización que robustezca la atmósfera de anhelos y esperanzas que rodea su nuevo trabajo.


Dentro de todo lo que conforma esta nueva entrega, debo reconocer que existe en cierta forma una consistencia musical; las ideas son claras y la estructura clarifica sutilmente las aspiraciones de a dónde quiere dirigirse el conjunto, es evidente que buscaron refinar su sonido, pues temas como "It's all for springtime" y "And the best was yet to come" denotan un deseo enorme de lograr envolver a sus escuchas en un ambiente celestial y tranquilo, a través sus arreglos musicales ligeros. Sin embargo, no podría quedarme tranquilo si no dijera que desde mi perspectiva, haber abandonado de tajo el estilo que de manera tan perfecta habían logrado controlar, no fue del todo un acierto, pues dejaron de lado su esencia propia y terminaron por acomodarse a un estilo promedio que muchas bandas ya lideran, contrario a lo que ocurría con la identidad que anteriormente tenían, inclusive como ya comentaba, siento que muchos de los pasajes del disco si bien endulzan el oído, también es cierto que llegan a caer en el campo de lo común, y eso es algo que Tengil que debutó profesionalmente de manera extraordinaria, no debió haber permitido.

Lo que puedo decir con seguridad de Shouldhavebeens, es que se trata de un material que bien puede gustar a todo aquél que disfrute de algo de shoegaze de corte moderno como el último disco de Hundredth, sin embargo, para su carrera no considero que represente un avance, y creo que esta banda tiene la capacidad de hacer aún mejor las cosas, cosa que espero sea así en su próximo material.

6.5 / 10



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