29 abr. 2018

La peculiaridad del folk cinemático con influencias latinas e injertos de metal progresivo lo hacen uno de los trabajos más cautivadores del año



  • Genre(s):
  • Progressive Metal | Cinematic | Ambient | Folk
  • Release Date:
  • 6 / Apr / 2018
  • For Fans Of:
  • Ulvesang, Foscor, Katatonia, Lunatic Soul
  • Links:
Por si no se dieron cuenta, tuvimos a Hypno5e en México hace tan solo un par de meses y fueron varios los estados que tuvieron la oportunidad de presenciar lo que supone una experiencia de hipnosis colectiva. Su servidor tuvo la fortuna de verlos en su pequeña ciudad, algo no solo inesperado, sino que además rayaba con lo surreal, porque vamos, uno fantasea sobre ver este tipo de bandas en grandes festivales europeos, pero no somos tan ilusos como para esperar verlos en nuestras ciudades como si se tratase de un concierto local más. Sobra decir que fue una experiencia increíble y que aquellos videos de YouTube si bien permiten que nos asomemos al tipo de espectáculo que ofrecen, no hacen justicia a la experiencia cara a cara. Cierto es que el motivo de dicha gira no fue la presentación del álbum que hoy nos atañe, pero me parece importante hacerles saber los esfuerzos que se han estado haciendo por traer a artistas extranjeros a la mayor cantidad posible de ciudades, luchando a su vez por una descentralización de una sola metrópoli musical.


Alba – Les Ombres Errantes es la cúspide del trabajo creativo de Emmanuel Jessua, miembro fundador, para quien la necesidad de expresarse requiere de siempre moverse hacia adelante, implementando nuevas técnicas y métodos. La significación (y la posterior resignificación) que el término cinemático tiene aquí va más allá de un adjetivo del que se abusa hoy en día (como un ornamento para la categorización y diseminación textual de la música). Álbum musical, película y espectáculo en vivo; Alba fue pensado para ser todo eso al mismo tiempo, tres facetas de una sola figura que apunta hacia una de las representaciones multidisciplinarias más ambiciosas en el medio artístico de esta década. Un hecho así solo puede ser una respuesta a la enorme cantidad de artistas que pasan toda su carrera labrando en un solo ámbito, refinándose a sí mismos en el área que se han dispuesto a dominar, y si bien están muy lejos de ser los primeros en hacer algo así, el mérito que les corresponde no decrece. Tomemos a Ayreon por ejemplo, su acto en vivo es quizá uno de los más aclamados dentro del círculo de la música pesada, estamos hablando de producciones de cientos de miles de dólares, diseñadas para dar un cálido asombro a toda la familia como si se tratase de una película de cierta compañía de cómics. Luego tenemos a Hypno5e, quienes consuman toda la narrativa de una vida en un continuo juego de impresiones perennes en un mundo donde el tiempo lo ha devorado todo, permaneciendo solo las ascuas de los fantasmas del pasado y el petricor de las lluvias de la juventud, de la forma en que Ciro Guerra relataría un guion de Guillermo Arriaga.

El cambio de sonido se hace presente desde “Who Wakes up from This Dream Does Not Bear My Name”, y aunque no fue descartado por completo, el metal pasa a ser un personaje secundario en una historia donde los protagonistas son el tiempo y el lugar. Esta misma transición la hemos visto suceder con Foscor, Katatonia, Opeth, Anathema, Arcturus, etc., quienes limaron las asperezas de su oscuridad y la moldearon para lograr una compatibilidad con otros estilos musicales, distanciándose muchas de ellas del metal del que fueron forjadas. Si bien desde Shores of the Abstract Line podíamos ver una potenciada afinidad a guitarras más terciopeladas, aquí los rasgueos se sienten como punzadas de nostalgia en el corazón que, junto a los samples cien por ciento originales, nos hacen partícipes de esta ficción. La influencia de compositores como Isaac Albéniz y Gustavo Santaolalla se hacen presentes en numerosas ocasiones, reimaginando la imagen de un músico bohemio que parece no encontrar su hogar en Bolivia, México ni Francia, un verdadero ciudadano del mundo que ha arrastrado el espíritu de esas culturas en cada una de sus canciones, lamento que trasciende las barreras del idioma y las fronteras virtuales de la sensibilidad.


Aunque todas las canciones están impregnadas de ritmos latinos, es en “Cuarto del Alba”, “Los Heraldos Negros” y “Ojos Azules” donde nos perdemos en un pueblito mágico con pinta colonial escondido entre las montañas bajo un amanecer sempiterno. La familiaridad que nos remite se debe en parte a la lírica multilingüe de la banda, que como nunca antes hace uso de las habilidades lingüísticas de Jessua. “Night on the Petrified Sea”, “The Wandering Shadows” y “Light of Desert and the Shadows Inside” son por su parte los temas de más pena y aflicción, en un tiempo presente plagado de decadencia y lobreguez, donde la muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Algo que se vuelve notorio desde la primer vuelta es que aunque el contenido de los distintos segmentos de las canciones no es predecible, la duración de estos sí lo es. Menciono esto no como un acierto o desacierto de la banda, sino como un dato curioso de la buena métrica que hay en las letras y la música, pues cada parte obedece a cierta toma o escena de la película.

Alba - Les Ombres Errantes es una obra multifacética que de forma intrépita se aventura en la búsqueda de la forma de inmersión más expícita posible.La peculiaridad del folk cinemático con influencias latinas e injertos de metal progresivo lo hacen uno de los trabajos más cautivadores del año, solemnes a la elegancia de la nostalgia. Si podemos esperar lo mismo para su próximo lanzamiento es algo que no puedo asegurar, de momento lo único que puedo recomendarles es que este es un álbum imperdible y fuerte candidato a disco del año. Para quienes estén interesados en la película dirigida por Emmanuel Jessua, pueden dar click aquí.

9.5 / 10



¿Cuál es tu opinión?

Copyright © 2018 RTMB


Ir Arriba