12 abr. 2018

No siempre actuando de una forma destacada pero si trabajando bajo los radares de quienes tenemos y albergamos esperanza en que la música es más que “eso que se oye”.



  • Genre(s):
  • Progressive Doom, Post-Metal
  • Release Date:
  • 18 / May / 2018
  • For Fans Of:
  • Giant Squid, SubRosa, Kayo Dot
  • Links:
Adivinar desde que tiempos he estado esperando el nuevo material de Grayceon. Después del fabuloso EP que fue Pearl and the end of days pensé no volver a escucharlos. Fue en los finales del 2010 cuando conocí a Giant Squid y siguiendo el camino logré toparme con semejante obra maestra como lo fue This Grand Show. Y de ahí se derivó la historia de un fan más en las filas de Grayceon.

Uno en el camino de la vida debe ir aprendiendo la diferencia sustancial entre expectativa e ilusión, eso nos hace crecer como personas, sobre todo en distinguir lo que conviene, dejado del ego o de lo que todos gustan clasificar como conveniencia, puesto que existe dentro de la música un sin número de bandas que han logrado con creces impresionar, trabajo tras trabajo, a sus seguidores, principiantes y también a quienes ya tienen un largo recorrido.

IV repite la formula, pero no por ello debe ser “aburrido” y “tedioso”, aquí tras ataque de cuerda de cello eléctrico, riff retumbante y tamborazo, Grayceon, mediante una voz cargada de furiosa melancolía, sorprender a más de uno, incluyéndome.


“Silver Moon” levanta el telón a quienes ya sabemos que es lo que se avecina, Jackie Perez y su característica voz nos previene de la luna que ilumina los oscuros senderos cargados de misticismo y, quisiera no decirlo, esoterismo que carga la lírica presentada, seguido de un abate del cello el cual logra destacar en todas y cada una de las partituras de la canción. “By-the-wind Sailors”, mediante una melodía suave y fresca. Un viaje que tranquiliza a aquellos que pasamos por ciertos momentos de plages media y cotidianidad salvaje. Siendo sorprendidos por un grito desgarrador hacia una ventisca bíblica y desenfrenada. Que ni si quiera a quien el mar y los vientos le obedecen logrará calmar.

“Scorpion” obedece a la fórmula de más por menos llevada en las venas, metal y progresivo. Debe haber un acuerdo entre el trio para no sobrepasar sus influencias, esto es un ejemplo de un buen trabajo de equipo siendo el resultado un sonido propio ya de una banda con miembros independientes, no tan solo con una vida y proyectos encima con otros ideales, si no de encuentros fructíferos y definidos de no copiar o cambiar por otras obras pasadas o futuras. “Let it go”, nos depara a un desierto cuyo oasis contiene aguas toxicas, pero no por el hecho de que puedan hacernos daño, si no de embriagarnos tal cuales efectos neuronales de alguna droga, canción de cuna nos sumerge por 2 minutos con 10 segundos para después soltarnos: LET IT GO. Esto me recuerda a aquella canción que fue mi estandarte por un tiempo: WE CAN. Después adentramos en una marea que sube y baja, obligándonos a no soltarnos de nuestra única roca. “Slow Burn”, nos bate en el suelo con un riff atronador, seguido de un acompañamiento entre cello y batería que no nos suelta para llevarnos en una espiral de notas y después encontrarnos en la respectiva linealidad de la realidad. Quemando y dando camino propio a “The Point of Me”, obrando en un cataclismo sin precedentes.

“Pink Rose”, nos demuestra que no todo es color de rosa (ay que gracioso) si no que existen ciertos momentos que los recuerdos pueden atacarnos, hechos en los que se hace presente la angustia y la soledad. Esto debe de ser una referencia, tanto por la carga lirica como también por el título mismo a Mother de Pink Floyd, cuyo disco no puede dejar de rememorar y hacer incidencias sobre regresar al vientre materno donde uno puede sentirse cálido y seguro, para así acabar con el caótico mundo en el que vivimos. “Dreamers” cierra con el disco, destacando a voz de pecho: WE ARE DREAMERS! Declarando que no van a rendirse y seguirán en el camino elegido.

Grayceon concreta con esto su estilo y sonido. No siempre actuando de una forma destacada pero si trabajando bajo los radares de quienes tenemos y albergamos esperanza en que la música es más que “eso que se oye”, sino un vínculo entre alma y ser. Ya que sin eso que se oye, la vida sería un error.

7.5 / 10



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