26 abr. 2018

Melted On The Inch es un trabajo redondo y entretenido que supura la esencia misma del género al incrustar una amplia gama de dulces armonías en un concepto musical basado en el ruido cenagoso.



  • Genre(s):
  • Progressive Sludge Metal | Progressive Rock
  • Release Date:
  • 27 / Apr / 2018
  • For Fans Of:
  • Bossk, Baroness, Kylesa
  • Links:

En la baja zona de la música extrema específicamente en el sludge metal, al saturarse de artistas que manejan un mismo concepto e imaginación en maquinar sus ideas, el género se enfermó y cayó en la monotonía y tuvo que disputar diversas situaciones adversas que atentaban contra su legado. Sin embargo, el estilo pantanoso para muchas comunidades de músicos paso a ser un arquetipo secundario de otras escenas con mayor reputen en las masas y para otros sigue siendo una buena área de experimentación con el fin de encontrar un nuevo sonido, que tal vez pueda cambiar la perspectiva del mundo con respecto al género, además de poder desarrollar una carrera artística a un alto nivel. Un buen ejemplar de esta oleada es la agrupación oriunda de Inglaterra que hoy reseño.

Boss Keloid es una banda proveniente de la ciudad de Wigan, la cual ya aparecido en el radar de muchos fanáticos del sludge, ya que ha tenido una fructuosa trayectoria con apenas unos cuantos discos. Actualmente, la banda comienza a llamar la atención de propios y extraños al presentar su reciente LP titulado Melted On The Inch durante este cuarto mes del año.

El conjunto musical se ha caracterizado por presentar un sólido sludge en sus primeras apariciones. Su música envolvía una atmósfera espesa y fangosa que permanecía de inicio a fin que se describía como una bestia salvaje. El liderazgo y labor de Alex Hurst siempre es notorio, el vocalista posee una voz gruesa y excéntrica que inyecta originalidad al proyecto. Por otro lado, Las canciones tenían numerosos segmentos de groove durante su desarrollo, logrando una fluidez en la parte melódica. Los efectos de guitarra utilizados en ese entonces se asemejaban a un bajo estruendoso. A menudo utilizaban unos riffs empleando este efecto antes de usar una serie de power chord, lo que generará una asombrosa unión entre las partes pesadas y silenciosas de cada canción.


No obstante, esta cuarta placa deja a un lado la atmósfera densa, la producción sucia y el excesivo retumbo de las cuerdas gruesas de la guitarra. El quinteto renueva su sonido cuando presenta una descarga de distintos matices en esta nueva entrega. El álbum se vacía con climas suaves que conectan diferentes vertientes, tales como el rock progresivo y psicodélico, los cuales tomaron el protagonismo, de igual forma se notan ciertas texturas de doom y heavy metal. Esta nueva faceta deja ir sus raíces para centrarse en un estilo más estético. Gran parte del álbum evade esa base lodosa y tosca que los caracterizaba como banda en el pasado, incluso el oyente consigue apreciar un enorme segmento donde se renuncia a la violencia del metal en general.

Melted On The Inch se fragmenta es seis pistas, aunque para un análisis se puede dividir en dos grupos las melodías. En un principio están las canciones iniciales, “Chronosiam”, “Tarku Shavel” y “Peykruve”, temas que plasman el nuevo eco lleno de texturas de la cultura arábiga con esos pequeños arreglos en el teclado y guitarra, asimismo se escucha diversas velocidades en los compases generando una base rítmica enérgica, todo esto ensamblado con el clásico golpeteo de los instrumentos en el metal en los estribillos. En contraste, la tercia de cortes de “Jromalih”, “Lokannok” y “Griffonbrass” exponen los muchos ajustes prog y tejidos vintage que se traducen en tonalidades colmadas de calor y un sofocante embutido de armonías cálidas, a su vez el sedimento psicodélico engendra implacablemente una escala de notas pesadas que fortalece una dominante fuerza progresiva multidimensional. El sonido termina apenas sumerge en pequeñas técnicas de groove y sludge, un imprescindible detalle dosificador que amplio el abanico de estructuras sonoras.

Los artistas parecen contentos con el cambian de rumbo, desde su música hasta la parta del disco y miscelánea es completamente distinta. El artwork en esta ocasión no queda fuera del nivel alcanzado, la cual es muy bizarra y al mismo tiempo es tan enigmática por el juego de color verde y la enorme figura de origami con varios arreglos que abarca la mayor parte de la portada.

Melted On The Inch es un trabajo redondo y entretenido que supura la esencia misma del género al incrustar una amplia gama de dulces armonías en un concepto musical basado en el ruido cenagoso. La banda fortalece su discografía que ha hecho buenas contribuciones al género y que ahora pretende experimenta en otras áreas.

8.5 / 10



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