30 mar. 2018

Un material que va más allá de los paradigmas que envuelven al metal instrumental moderno, escucharlo es fundirte totalmente con la naturaleza en un campo que roza lo cósmico, que va más allá de lo terrenal



  • Genre(s):
  • Blackgaze | Post-Metal | Instrumental
  • Release Date:
  • 5 / Mar / 2018
  • For Fans Of:
  • Austen, Violet Cold, Nullingroots,
    Trautonist, Sannhet
  • Links:
Estaremos todos de acuerdo en que hacer música instrumental, sea el género que sea, no es algo tan sencillo como parece, el hecho de suprimir el uso de una voz prácticamente le arrebata a tu proyecto la manera más sencilla de llegar a las personas, es decir, la palabra, e inherentemente el mensaje que se puede compartir a través de la misma, y al hacerlo, como músico te ves obligado a suplir esa falta de mensaje directo con un talento que debe ser lo suficientemente consistente para lograr afectar el estado anímico de tu escucha con el uso de un conjunto de notas y ritmos musicales, debes ser un huracán de emociones, un tornado de pasión y entrega, si es que lo que quieres es que se te tome en serio. Así que partiendo de ello, alguien que a partir de su originalidad logra ponerte la piel de gallina con el mero uso de su instrumento, merece un gran respeto y cabal admiración.

Sobre ese tema de respetabilidad, no tuve ninguna duda en cuanto a TRNA desde que los conocí en el año 2015 con su primer álbum llamado Pattern of Infinity, y si bien en ese entonces consideré que aún les faltaba un poco más de maduración, este año definitivamente están cosechando el fruto del esfuerzo que han invertido desde su nacimiento, con su nuevo álbum titulado Earthcult, un magnífico y asombroso trabajo que logra sumergir a cualquiera dentro de una abismo etéreo y monumental, del cual es muy difícil salir siendo el mismo.


Para empezar a hablar de este nuevo material se tiene que tomar en cuenta que las cuatro canciones que componen a Earthcult sobrepasan los quince minutos de duración, será fácil para muchos el ponerse a pensar de inicio que, o los tipos son unos locos pretenciosos o de verdad tienen un talento tan plausible que lograron crear algo consistente y certero, y para no dejarlos con la duda hasta el final les digo que la respuesta es lo segundo. Si bien es cierto este trabajo es algo complejo y difícil de digerir a la primera, pues van a necesitar repasarlo un par de veces para apreciarlo a cabalidad, también es cierto que este álbum fue creado de una manera tan refinada y precisa que la monotonía ni a la fuerza habría tenido cabida aquí.

Planteado lo anterior puedo decir que el sonido que la agrupación rusa manejó en su nueva entrega, es una clase de simbiosis de su primer material y el anterior a este, titulado Lose Yourself to Find Peace, aunque a diferencia, ahora la banda se dio a la tarea de ensombrecer mucho más sus ideas, ya que Earthcult es un trabajo más oscuro que se ocupa por ir más allá de lo tradicional, con él se buscó crear un sonido iracundo y pesado sin dejar de lado la elegancia, si el anterior material te invitaba a perderte en ti mismo para encontrar la paz, en este es todo lo contrario, pues la contundencia de los elementos que lo componen de entrada son una representación sonora de la relación que el ser humano guarda con la naturaleza, es decir, algo que si bien es bello, también es muy violento.


La fórmula base de todo el material tiene como pilar fundamental el uso de una rítmica bastante agresiva, muy propia del blackgaze, sin embargo, a la misma se le incluyen diversos apoyos sonoros que enriquecen la mezcla, como por ejemplo el añadido de una sutil atmósfera celestial y apocalíptica que otorga mayor consistencia a los lapsus etéreos de temas como "Everywhere and Nowhere", robusteciendo la ambientación de caos sinfónico que la banda logra crear con la iracunda ejecución de sus herramientas, así como también existen elementos complementarios muy emotivos como las secuencias de crescendos muy bien cuidadas, que terminan por obligar al sonido del álbum, a orillarse a un lado más sucio e impredecible, influenciado de manera mucho más directa por el post-black metal rabioso, que por el shoegaze ensombrecido y afable.

El uso de una percusión notablemente dominante, es parte de los elementos esenciales que dotan a Earthcult de un poderío muy convincente y aplastante, y lo curioso es que en realidad ni siquiera fue necesario hacer uso de una perpetua velocidad extrema en el golpe de tambores para dotar de energía al resto de elementos que componen el material, sino que el liderazgo rítmico y consistente es lo que termina por prevalecer al ejecutarse el instrumento alternando ritmos enérgicos y ritmos más suaves, acordes a la configuración instrumental que a veces se torna muy técnica, y otras se torna bellamente sencilla y atinada. A partir de las primeras repasadas que se le dan al disco, se puede notar además que se tomó como articulación por parte del post-rock común, un patrón limitado de posibilidades que terminaron por convertir en una identidad muy propia, la originalidad de la mezcla destaca la expulsión del estrés cotidiano en forma de un rasgueo iracundo a las cuerdas que me trae a la mente lo que en su momento llegó a hacer Nullingroots en su disco Shrouds of celeste, pues en la cuestión de la guitarra, la composición se formuló a partir del uso de escalas y acordes menores que son potenciados con una ejecución rabiosa que termina por crear una ola de polifonía y orden cósmico; probablemente los temas en que esto es más patente es en el homónimo "Earthcult" y en uno de mis favoritos, "The Heart of Time", en los cuales destaca la alternancia entre la magnificencia de lo simple y la majestuosidad del desorden, y por sobretodo, la asombrosa capacidad de los músicos de TRNA de complementarse a sí mismos de una manera inexplicable, lo cual es para mí lo que hace de este disco algo especial, el que se te haga sentir al mismo tiempo a través de la música, lo que circula dentro de los corazones de tres individuos entregados y unidos totalmente a sus instrumentos.

Hablamos de un material que va más allá de los paradigmas que envuelven al metal instrumental moderno, de un trabajo que indudablemente dotó de una nueva identidad muy propia y definida a este trío ruso. Escuchar Earthcult es fundirte totalmente con la naturaleza en un campo que roza lo cósmico, que va más allá de lo terrenal, y a pesar de que el viaje que implica escucharlo culmina sin haberse pronunciado ni una sola palabra, el mensaje es claro: la oscuridad y violencia es inherente a nuestra propia naturaleza.

9 / 10



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