31 mar. 2018

Uno de los proyectos musicales más ambiciosos que mejor ha sabido combinar los elementos base que dieron origen al blackgaze



  • Genre(s):
  • Blackgaze | Post-Black Metal
  • Release Date:
  • 13 / Apr / 2018
  • For Fans Of:
  • Falaise, Ultar, Lantlos,
    NRCSSST, Deluge, Deafheaven
  • Links:
Desde que me empecé a involucrar con el blackgaze hace más de un lustro, comencé a buscar por doquier a bandas que lograran satisfacerme lo suficiente como lo habían hecho los grandes proyectos pioneros de esa cautivante mezcolanza novedosa, no importaba el pasar de los años, la búsqueda de un inicio me la plantee perpetua y así fue como conocí a MØL en el año 2014 con su primer EP homónimo de tres temas que me atrapó por su asombroso manejo de la atmósfera oscura y dulce muy propia del género, y así los terminé por añadir a la lista de espera con ansias de escuchar más material en el tiempo más próximo posible. Pasó un año más para que ello fuera posible, pues lanzaron otro EP titulado II, con el cual se notó una extraordinaria maduración que solamente me hacía pensar que el día en que se animaran a sacar un álbum de larga duración, se trataría de algo ambicioso y moldeado con extremo cuidado.

Hoy, a cuatro años de su nacimiento, la banda danesa finalmente se decidió por lanzar su material debut titulado JORD, un asombroso trabajo que yuaxtapone lo mejor del shoegaze noventero con la rabia intensa y escandalosa del black metal moderno, que tiene un sonido tan peculiar e inusual que para los oídos es un verdadero deleite y con el cual se nos hace ver que no todo está escrito en el género y que siempre se puede construir un nuevo piso a lo ya edificado.


MØL ha logrado con este trabajo aportar a la escena una formula fresca y muy rica que tarde o temprano terminará por obsesionar a quien la escuche. Hablar de este disco debut es traer a colación el significado que entrañan las palabras dinamismo, oscuridad, energía, potencia y sobretodo magia, porque es justamente lo que te logra transmitir la ola de sonidos que componen los ocho temas de JORD; lo que hace de su música algo peculiar, es la presencia de una exquisita atmósfera densa y chocante que logra crear momentos de tensión que terminan por liberarse cuando los temas alcanzan el punto máximo de ebullición. No te hablo de la atmósfera común recreada por el uso del synth, sino de toda una burbuja sonora bien cimentada que logra envolverte en un ambiente impredecible en el que no sabes qué esperar, pues la composición de la estructura musical está manejada de manera que la sucesión de elementos te mantengan en vilo, no sabiendo si va a detonar una bomba vocal tortuosa que hará sangrar a tus oídos o si de pronto se te va a hacer remembrar aquellos sonidos enmielados de final de milenio que tanto popularizaron bandas como Slowdive o My Bloody Valentine.

Siendo este su primer material de estudio tras casi cuatro años desde su primer EP, era justo y necesario que estos chicos se pusieran las pilas y encendieran el switch del talento, quizá es por eso que lograron de manera tan acertada desarrollar una identidad tan propia y triunfante al grado de lograr sumergirte en su propio universo plagado de una sucesión de riffs extremadamente poderosos, melosos y refinados que hacen un crossover monumental de arreglos pesados manejados con mucho trémolo (algo propio del más puro black metal) y de escalas que se posicionan del otro lado del polo, mucho más apaciguadas y tiernas que rozan por momentos los sonidos del cosmos post-rockero formulado por grandes exponentes como Mogwai. Ejemplo claro de ello es el tema homónimo que inicia con un sonido denso y bien definido del metal moderno en su máxima expresión, que poco a poco va moldeando esa atmósfera de incertidumbre con un conjunto de arreglos juguetones en las cuerdas agudas de las guitarras, y que sin esperarse, se interrumpen justo a mitad del tema y se transforman en pasajes que me traen mucho a la memoria hitos del shoegaze como lo fue el Souvlaki (1993) de Slowdive, y no lo digo solamente por la cuestión instrumental, sino por los coros etéreos y limpios que acompañan a esa discordante melodía de ensueño. Situación que ocurre de manera similar con dos de mis temas favoritos titulados "Penumbra" y "Bruma", aunque a diferencia del homónimo, aquí denotan mucho más las influencias de bandas como Lantlos y su deleitable disco .neon, pues se reúnen en ellos los elementos más concretos del género sin hacer tanto énfasis al crossover de sonidos que se encuentra más encajado en otros temas. Ambos destacan lo mejor de la energía que MØL es capaz de ofrecer.


Por cierto, el trabajo vocal de corte high-pitched es una de las cosas que más destacan en JORD, pues los arrolladores gritos de Kim Song no son empleados solamente como un instrumento natural que complementa a la apabullante instrumentación como un elemento más, sino que los utilizan para acentuar todavía más la crudeza que funge como parte esencial de su receta, es fácil darse cuenta de ello desde un inicio, pero mi afirmación se robustece cuando empieza a sonar "Ligament" uno de los temas más vigorosos y pesados del disco, donde el trabajo de la garganta se lleva el protagonismo con un penetrable cambio de niveles vocales que se intercambian entre sí, bajándose hasta un nivel muy grave y estremecedor en los momentos en que se necesita de un punch adicional que no sería capaz de percibirse con los gritos agudos que dominan la mayor parte del tiempo. Tienes que tener en claro que dentro del trabajo de MØL te vas a encontrar con elementos generales como los clásicos blastbeats, arreglos limpios a los que se les añade un eco y delay de ensueño, riffs crudos y violentos que se enlazan con un contrastante uso de melodía, sin embargo, como lo he venido planteando, la banda tuvo el deseo suficiente de crear un sonido único, que tomó todas esas piezas maleables y las convirtió en una producción perfecta y genuina que logró de lleno su objetivo: reinventar lo que ya había sido construido y mostrarnos una faceta distinta y original de lo que hasta ahora se identifica como blackgaze.

No exagero al afirmar que este quinteto danés tiene en su poder uno de los proyectos musicales más ambiciosos que mejor ha sabido combinar los elementos base que dieron origen al blackgaze. Convirtieron las semillas que fueron puestas en sus manos, en todo un bosque lleno de sensaciones inefables, y si con JORD que es su primer lanzamiento, tiraron toda la casa por la ventana, me resulta difícil imaginarme qué nos esperará en una segunda entrega, aunque puedo vislumbrar que será algo igual de brillante que esta ópera prima.

9.5 / 10



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