4 mar. 2018

"Ser original en el ámbito musical no solo conlleva una dificultad bastante alta en el tema compositivo, también presenta la complicación de tener que ganarse adeptos que acepten y degusten un tipo de propuesta como la que recibimos en Feast For Water..."



  • Genre(s):
  • Avant-Garde | Doom Metal
  • Release Date:
  • 6 / Apr / 2018
  • For Fans Of:
  • Daxma, Devil Electric,
    Witch Mountain
  • Links:
Un acercamiento artístico mucho más completo ocurre cuando las bandas se hacen de cualquier tipo de recurso necesario para poder producir lo que de verdad tienen en mente, siendo un ámbito con tantas posibilidades y variaciones, por demás está decir que no es una tarea sencilla. Esto requiere trabajo, dedicación, talento y muchos elementos más, pero sobre todas las cosas, un conocimiento íntegro del objetivo primordial a la hora de enfrascarse en la creación de un material; darle un significado real y abstraer satisfactoriamente todo aquello que los pensamientos sugieren.

En esta ocasión toca hablar sobre Messa, una banda que lo ha conseguido hacer con creces, teniendo mucho más mérito por haberlo logrado desde 2016 con su álbum debut titulado Belfry. Dos años les bastaron para construir unos cimientos profundísimos y establecerse como una de las nuevas bandas más interesantes en la rama oscura del metal europeo, logrando conjugar un solo propósito muy original, fruto de las distintas influencias y puntos de vista de cada uno de sus cuatro integrantes.

Los originarios de Italia lograron un reconocimiento importante después de aquel épico debut, pisando no solo muchísimos escenarios alrededor de su país natal, sino también llevándolos más allá de lo que las fronteras limitan. Todo lo que han alcanzado hasta ahora me parece un justo merecimiento para el relativamente corto trayecto que tienen, el cual tuve la fortuna de conocer apenas en estos días, a poco más de un mes del lanzamiento oficial de su segundo lanzamiento, Feast For Water.

Para ponernos idealmente en el contexto adecuado, Naunet es simbólicamente ese clavado que nos sumerge en el abismo que la música representa en este álbum, con un fenomenal juego de cuerdas y al final sonidos del líquido vital tomando su respectivo protagonismo. Snakespin Drip ya nos mantiene bajo el encanto característico del estilo de la banda. Un tenue comienzo con la maravillosa voz de Sara fluyendo cual medusa en el océano, sirviendo de soporte a la primer ráfaga de doom hipnotizante, junto a riffs de unas guitarras en un tono sencillamente hecho para esto. En Leah todo parte más crudo, bajo la vibración de los instrumentos mientras va agarrando forma el ritmo, como dicen por ahí, lento pero seguro. Una proyección minimalista y ciertamente con guiños al género drone, donde es más sencillo apreciar cada detalle que, por más mínimo que sea, hace de ésta una pieza compuesta y ejecutada de manera sublime.


The Seer nos mece apaciblemente en las corrientes submarinas, de un lado a otro cual pez en pleno naufragio inducido por la catarsis que Messa genera, haciendo gala de esa increíble adición jazzy experimental que propone una atmósfera un tanto difícil de describir; sensual, tentadora, encantadora. La segunda parte del disco es presentada por She Knows, donde la originalidad del cuarteto está en evidencia a cada instante. Desde las notas ambientales muy chill, hasta la lentitud del doom que toma de la mano un stoner sucio donde nunca nada tiene desperdicio, ya que la estructura singular controla la situación paralelamente al vaivén de emociones que nos hace sentir. Escalofríos cautivadores. Tulsi se aprovecha del apogeo del tema anterior para no escatimar en su introducción, tomando su parte como uno de los más enérgicos y movidos del álbum, con algunos arranques frenéticos de black metal que complementa excepcionalmente la experiencia que nos sugieren, rebasando (por mucho) la línea de lo típico y demostrando la tremenda versatilidad con la que cuentan. Atentos al final, si a estas alturas no les ha bastado hasta ahora lo que nos presentan, les sugiero adquirir un par de pañales antes de escuchar ese sax. En White Stains nos empapamos de melancolía, el cual trae de vuelta la crudeza de las cuerdas y lo sutil de su cantante que brinda el tono perfecto que acompaña la melodía cuando ésta toma una forma más amena, descargando los feels en nuestra piel a cada segundo. Finalmente Da Tariki Tariqat se encarga de bajar el telón, una canción con un distinguido sello progresivo que, más que parecer una despedida, pareciera una irresistible provocación para estar al pendiente de lo próximo que hagan, ya que es imposible ocultar las ganas que dejan por escuchar algo más.

El rumbo emprendido por Messa está claro pero no es para nada el más simple. Ser original en el ámbito musical no solo conlleva una dificultad bastante alta en el tema compositivo, también presenta la complicación de tener que ganarse adeptos que acepten y degusten un tipo de propuesta como la que recibimos en Feast For Water, algo que podría pasar en poco tiempo, en años o quizá nunca, siendo testigos realistas de cómo se infravalora cierto tipo de música en nuestros tiempos. Mis deseos quedan ahí, en la prosperidad para ellos, citando y adaptando el viejo dicho del caminante: a falta de un camino, solo queda ir haciendo el propio mientras se avanza, no hay más.

8.5 / 10



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