6 mar. 2018

"Krosis demuestran con Solem Vatem dos factores importantes: uno, su increíble libertad compositiva y dos, que su discográfica no les ha influenciado para sonar de una u otra manera, brillando por mérito propio y no por sonar según las tendencias actuales..."



  • Genre(s):
  • Progressive | Technical Deathcore
  • Release Date:
  • 9 / Mar / 2018
  • For Fans Of:
  • Born Of Osiris, Abiogenesis, The Voynich Code
  • Links:

En reiteradas ocasiones he comentado mi fanatismo por las agrupaciones que Unique Leader Records presenta constantemente al público debido al amor que le tengo al estilo extremo que ellos representan con los materiales que lanzan cada cierto tiempo. No por nada el año pasado quedé pasmado luego de escuchar discos como los presentados por Signs Of The Swarm, The Walking Dead Orchestra, The Kennedy Veil, Arkaik… por mencionar algunos. Inclusive, este año lo inicié escribiendo acerca de la nueva placa de Alterbeast, salida de esta misma casa y que si bien no me pareció una revelación, sí que me demostró que 2018 se estaba preparando para cosas interesantes.

Algo que me pareció curioso, fue el interés por la discográfica de fichar agrupaciones que no fuesen cien por ciento de death metal (o techdeath) sino que empezaron a buscar a jóvenes promesas dentro de la escena del deathcore y hasta el momento, le habían puesto ojo a grupos que valieron completamente la pena y otros que todavía les faltaba para poder ganarse su puesto a plenitud. Siguiendo esta línea, se oficializó el fichaje de Krosis, que me tomó por sorpresa por desentonar casi desde un primer momento con lo que la casa vendía y la curiosidad por saber cómo podía encajar el quinteto junto a sus hermanos mayores, se hizo evidente.

Los norteamericanos muestran una gran seriedad acerca del porqué han decidido hacer música, citando esta frase:
“La diversa colaboración de influencias que conforman el marco de Krosis es la razón por la cual lanzamos la música que hacemos. Demasiado del death metal moderno y deathcore están limitados a un paradigma; Krosis busca eliminar los límites. Con fondos de rock, jazz, bandas de conciertos y teoría musical, reunimos muchas partes de un espectro musical para emerger el nuevo ser que es Krosis en los corazones de miles de amantes de la música pesada y temática. Krosis se enorgullece de decir que hacemos todo lo posible para que cada canción sea única, pero sin lugar a dudas Krosis”.
Manifestando así su interés por no solo salirse de los esquemas actuales, sino fundirlos y convertirlos en algo nuevo. Y público lector, desde este momento quedé cautivado con lo que podían llegar a hacer, gracias a sus favorecedores resultados.


Su primer álbum de larga duración, titulado como Solem Vatem pone sobre la mesa 12 temas que respaldan excelentemente el deseo por producir algo que suene fresco, respetando su idea de crear algo diverso, original y pesado. Éste no escatima en explorar en diversos puntos, facetas diferentes de su propuesta, por lo que en momentos somos atacados por cortes progresivos con una instrumentación djentera con un sentimiento muy bouncy que abusa de breakdowns rítmicos para hacernos mover la cabeza de arriba abajo, como de momentos math en las guitarras que asaltan con acordes melódicos asesinos, muy bien logrados y utilizados sabiamente. Composiciones técnicas también hacen gala en esta experiencia, aquellos que enfatizan en sus habilidades más complejas que en sus ideas más preparadas, dando rienda suelta a momentos de locura controlada exquisita y como no podía faltar en un trabajo de este tipo, breakdowns desgarradores, guturales salvajes, chugs entretenidos y blast-beats poderosos están a la orden del día. Todo esto en casi una hora de material.

El álbum da inicio con la progresiva apertura de “Disclosure”, con elementos electrónicos que generan un ambiente muy light para dar paso al primer contacto de los instrumentos, con una notoria afinación aguda, sonando con melodía y funcionando a su vez como el puente para “Melting Point”, atacando con todo desde un inicio, con una asesina batería que golpea sin piedad alguna. Las voces también hacen acto de presencia, sonando contundentes y la inclusión de cleans es sabia y acertada, con un resultado original. Ésta recuerda a grupos de metal progresivo instrumental, recordándome vagamente a Polyphia en ocasiones, moviéndose entre pasajes cargados de melodía y momentos donde riffs más simples hacen acto de presencia. “Void Fracture”, inicia como un tema de djent hecho y derecho, con patrones compositivos característicos del género; éste es más directo que su antecesor y los solos que presenta son una delicia para los oídos, sin lugar a dudas, uno de los elementos que aparecen los puntos correctos según avanza el tiempo. Pierre Daniel de Kadinja pone sus voces en el mismo en un breakdown con un tempo en constante movimiento, muy bueno por donde se le vea. Los synths hacen acto de presencia en “Buoyancy”, recordando desde el primer segundo a algo que Born Of Osiris o The Voynich Code preparían, siguiendo durante los casi cinco minutos que le componen una estructura similar a lo que éstos han hecho en su discografía. Siguiendo una línea más progresiva, nutriéndose de compases que varían reiteradamente, siendo bueno, pero que no llega a ser más, brillando casi exclusivamente por su final.

Continua “Emigrate”, con una enérgica intro, veloz y que no se detiene en ningún momento, volviéndose tenaz en su cometido y los sintetizadores de fondo le agregan una profundidad agradable. Similar al anterior, funciona por su instrumentación preparada correctamente, pero que no aporta más allá de uno u otro momento atractivo, con un breakdown satisfactorio. Llegamos al punto medio con uno de los mejores tracks, “Apathos: Vacant”, que empieza a desenvolverse con sonidos orquestales y elementos electrónicos creando una atmósfera sorprendente. Su extensión le permite al quinteto explorar a plenitud sus capacidades compositivas; al desarmarlo nos encontramos con diferentes puntos en el mismo: su intro, con un breakdown rítmico a compás de chugs djenteros, preparado para hacernos mover la cabeza de arriba abajo, luego la toma de velocidad muy influenciada por el death metal contemporáneo, pasajes progresivos más lentos que le añaden un ambiente fascinante, un feat. con John Robert C. de The Last Ten Seconds Of Life increíble que abre paso a una segunda entrada orquestal y unos blast-beats bestiales y unos cleans que recuerdan a algo que podría estar presente en la música de The Faceless. Así, este sexto corte plasma en sus casi 8 minutos, el interés del grupo por destrozar todos los esquemas posibles.


La segunda mitad empieza su marcha con “Apathos: Renaissance”, los sintetizadores otra vez se alzan ante nosotros y es desde este punto donde las ideas técnicas se dan a la fuga. Ésta muy a diferencia de su primera parte es brutal en su mayor parte, unos riffs que mezclan la técnica y la melodía le dominan y ponen en alto a los instrumentos de cuerda y cerca del medio del mismo se crea una atmósfera que merece ser mencionada. Si bien esta séptima canción funciona, no es más que una preparación para lo que está por venir. “Immolation Fist”, el octavo y primera probada pública de Solem; una intro experimental es lo primero que escuchamos, atrapándonos desde el primer segundo. La forma en la que este está construido, en una primera instancia, me pareció atractiva pero me hizo dudar de la calidad que la banda podía llegar a tener, pero a medida que va mostrando los elementos que le componen disipa toda duda de ser un mero relleno, tachándolo actualmente como mi favorito indiscutiblemente. Con un vigor notorio, dominándola a plenitud, se vuelve uno de los más preparados y progresivos de este recorrido… y ese final, madre mía, ese final. Un material como este no podía dejar fuera una instrumental y “God Rays”, destaca esta faceta, desnudándose lenta pero calculadoramente y se vuelve una inclusión inteligente para este larga duración. Solos extensos, un ambiente de grandeza, un bajo con una presencia imponente y esos samples de Rick And Morty lo hacen destacar del resto. El antepenúltimo es “Malestrom”, con una instrumentación con compases complejos, que no suelta los golpes reales hasta que se asoma al primer minuto, donde se vuelve gradualmente más progresiva y el feeling oriental que tiene es muy atrayente. La homónima no es más que un interludio con un monólogo sampleado y sonidos electrónicos, pavimentando el camino para el cierre, “Terminus”, con unos riffs que son fácilmente de los más sustanciosos y la batería resalta por su técnica y por su apabullante participación. Con esta notamos las diversas creaciones atmosféricas y cómo éstas se apoyan en los sintetizadores y solos, encajando todos estos elementos a la perfección. Uno de los breakdowns más tétricos aparece con unos cánticos fantasmagóricos y la voz de Duncan Bentley, vocalista de Vulvodynia (y un montón de grupos más) lo vuelve un cierre brutal.

Así, Krosis demuestran dos factores importantes con Solem Vatem: Uno, que son capaces de componer con una libertad increíble, dejando de lado esquemas actuales para poder moldear a su gusto sus ideas y darles vida como les parezca mejor, agregando a su mezcla diversas influencias y no se censuran en presentarlas de formas interesantes y en cierta medida, innovadoras. Segundo, que el hecho de estar en una discográfica que se ha dedicado casi exclusivamente a lanzar producciones de death, brutal death y techdeath, no les ha influenciado para sonar de una u otra manera. Que sí, que darán de qué hablar por cómo desentonan frente a lo demás que hay en el rooster de Unique Leader, pero lo harán por su demostración de cómo brillar por mérito propio y no por sonar como las tendencias actuales piden que las bandas suenen. Y eso no está mal, para nada, pero una vez que las tendencias actuales mueran, grupos como éste, se mantendrán fuerte por no tener que limitarse a lo de hoy, sino que componen pensando en el mañana.

8.5 / 10



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