20 mar. 2018

Un sonido único avalado por una propuesta peculiar y atrevida conjugan un trabajo con mucha personalidad, que te hará reconsiderar lo que consideras como música extrema.



  • Genre(s):
  • Contemporary | Avant-Jazz | Metal
  • Release Date:
  • 30 / Mar / 2018
  • For Fans Of:
  • John Zorn, Koenji Hyakkei
  • Links:
A lo largo de los años en los que he estado inmerso en el universo de la música extrema, sobre todo del metal, me he topado con bandas o artistas que me han generado una expansión de conceptos referentes al género. Son muy diversas las razones por las cuales estos llegan a calar en mi persona, pueden ir desde la fusión de estilos, la forma de componer su música, la manera de emplear la producción en beneficio de su propuesta, el uso de ciertos elementos como los arreglos o detalles en su instrumentación, hasta la virtud con la que más que cuesta trabajo encontrarme, las bandas que no tienen la instrumentación característica del metal en su sonido. No solo es peculiar encontrarse con conjuntos así, también genera un reto el escucharlos, para muchas personas no es fácil salirse de su zona de confort, por eso muchas veces se generan polémicas o las frases típicas que buscan atacar a las generaciones actuales sobre su entendimiento de este tipo de influencias. Es por eso que para mí lo hecho por Inhumankind no resulta ser una mera curiosidad o anécdota.

El dueto español que debuta bajo el seno del emblemático Colin Marston nos ofrece un extraño pero atractivo material, mostrando las bondades que pueden alcanzar músicos con ideas nuevas, los cuales pueden impulsar la música moderna. Puede que para muchos resulte un tanto pretencioso en su primer acercamiento, y es que a simple vista un grupo conformado por un flautista y un contrabajo que se dedican a crear sonoridades oscuras y potentes, que pueden competir con los riffs más caóticos y pesados del metal, puede ser problemático, pero luego de que te adentras en ese mundo frio, calculador y lapidario es difícil salir de él.



Durante muchos pasajes de esta obra pensaba, ¿qué determina que una banda sea considerada como metal? ¿los growls, la distorsión, la composición, los instrumentos típicos? Son muchos los exponentes que pueden llegar a refutar los puntos anteriormente mencionados, el problema aquí es qué todos sabemos cómo diferenciar qué es considerado como tal y qué no, pero no existe una definición clara. Esta banda rompe con esas barreras y nos deja un libro abierto, debido a la dualidad que genera en el consumidor, en primera instancia nos topamos con melodías funestas, opacas, que salen de una herramienta musical acostumbrada a generar emociones muy diferentes. Las atmósferas que van construyendo son monstruosidades incesantes que se van manteniendo y acrecentando a medida que pasan los minutos, complementándose con un profundo y grueso juego de acordes del contrabajo, el cual se encarga de crear ese colchón armónico solido y compacto, dando ese toque agresivo distintivo de proyectos muy ajenos a ellos. Uno de los elementos más interesantes de esta placa es la inclusión y uso de las voces, me sorprendió el hecho de no encontrarme con algo meramente instrumental. Los coros angelicales hacen una esporádica y dramática aparición en los distintos temas, presentándose con mucha fuerza logrando generar esa intensidad lírica que se adapta a la perfección con el trabajo instrumental. Cabe resaltar también la exposición de growls, los cuales siempre han sido poco recurridos en este tipo de música, aquí, son declamados con un poder apabullante, son como letanías próximas a una invocación. Los apartados de producción sonora y visual vale la pena remarcarlos. El misticismo con el que rodean el material se siente casi genuino, me recordó mucho a lo trabajado por esa nueva ola de bandas de black metal, las cuales toman prestado ciertas excentricidades de las distintas religiones, y como era de esperarse la mezcla es sensacional, incluso en esos momentos donde los músicos se dejan llevar y toman partido de armónicos naturales y demás detalles propios de unos buenos ejecutantes, todos ellos se escuchan a la perfección.

Lo arriesgados que fueron este par es algo que vale la pena valorar, no creo que estemos ante algo revolucionario, ni tampoco considero que lo hayan pensado sus exponentes, pero como dije al principio me gustan esta clase de conceptos que me hacen salirme de lo cotidiano y ampliar mis horizontes. Sobre si esto lo considero metal o no, creo que lo único que hace es llegar a una discusión banal que lastra las virtudes que tiene el trabajo por si mismo. Prefiero quedarme con el buen sabor de boca de un buen disco que no necesita etiquetas para demostrar su valía.

8 / 10



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