4 mar. 2018

"...un trabajo de composición tan impecable como magnifico pero muy duro en cuanto a la aproximación al gusto por lo fácil o lo que salta a la vista".



  • Genre(s):
  • Progressive Blackened Death Metal
  • Release Date:
  • 21 / Feb / 2017
  • For Fans Of:
  • Maladie, Emperor, Enslaved,
    Inquisitor, Aenaon
  • Links:
Es común que una banda opte por quedarse en la vía independiente aun cuando hay ofertas discográficas o perteneciendo a una de renombre en el bajo mundo, como lo fue para Horizon Ablaze el haber figurado en las listas de Aural Music (Aenaon, Hail Spirit Noir, Imperial Triumphant), la disquera que presentó el debut de Ne Obliviscaris y a la fecha continua acrecentando su catálogo de excelente manufactura avant-garde alrededor del mundo. En fin, no vengo con intenciones de entender las razones de su decisión al elaborar la obra que en palabras de ellos es la que lleva la ambición del grupo a otro nivel con recursos obtenidos a través de una campaña de fondos, sino para hablarles del resultado en dicha producción. The Weight of a Thousand Suns es el tercer álbum de los intrincados noruegos del metal extremo que se anticipó demasiado, tanto que pasamos de la ansiedad por escucharlo a no saber que esperar.

El renombre que tienen se debe a combinar audazmente toda la gama de técnicas del black metal y death metal con una determinación progresista que no tiene par.


Por un lado, The Weight of a Thousand Suns profundiza aún más en el “arte” por el placer de ser en lugar de buscar, es decir, la complejidad de los movimientos en su música y una extraña composición multicapa son quienes reflejan la renovada actitud en su personalidad y no la irreverencia como herramienta, creo esa es la parte que nos habían prometido sería la magnificencia de su nuevo álbum rompiendo los límites y limitaciones de Horizon Ablaze. Por el otro lado el sonido se ha vuelto un tanto menos pirotécnico, más compartimentado y transparente; llevadero e inverosímil sin la remarcada presencia de agudos cambios de dirección y aquellas atonalidades afiladas que presentaba Dodsverk, las cuales ahora fungen como el pegamento que da unidad a todo el ensamble. Además, sin restarle carácter la voz de Andrè Kvebek se ha vuelto más lírica y suave de lo que se haya registrado antes en HA o en cualquiera de sus participaciones en otras agrupaciones (Pantheon I, 1349).

Si estos cambios son buenos o no es una cuestión de gustos, pero lo que sí es seguro es que tal consistencia les ha permitido en este trabajo ajustarse a temas más extensos y concisos de lo que nos habían acostumbrado, engendrando un material digno pero primordialmente capaz de crecer en ti con cada repetición. La entrada al disco es poderosa con “Sleep Is the Brother of Death” y paulatinamente se asienta sobre el espíritu del sonido que es de ellos: la melodía ennegrecida, ensangrentada y encarnada con el punch de los remates rítmicos death metaleros. Pasando a “Delusions of Grandeur” el estilo comienza a recaer sobre riffs pesados devoradores de atención, posteriormente la manera desenfrenada y deliberadamente sucia en el juego de instrumentos detrás de las voces limpias llega para sorprender y a dibujar los primeros suspiros avant-garde en la estructura, digo suspiros porque nada llega para quedarse, tenemos solo la muestra de secciones expresivas pero al mismo tiempo fugaces, creando composiciones vivas, dinámicas e integrales acumulando cambios de velocidad que al final de cada tanto promueven la exitosa idea original de la banda. “She Who Walks Upon the Sea” inicia tenebroso, construyéndose lento y aprovechando de recurso los armónicos sollozantes de las cuerdas, varias agrupaciones actuales que se jactan de hacer metal con estructura vanguardista siguen esta línea encantada por disonancias y aullidos chillantes en la guitarra, es una corriente europea del black metal melódico que poco a poco ha ido inclinándose al death metal o metal progresivo pero, mientras nombres como Maladie, Aenaon o Dodheimsgard al final optan por ayudarse del saxofón o instrumentos poco ortodoxos, los noruegos se apegan estrictamente a lo tradicional, lo cual es un gran atractivo para quienes prefieren ver al estilo crecer dentro de los limites intrínsecos de la música extrema.


Abriendo la segunda mitad está “The End of a Dream” con un crescendo Tool-esco, las voces limpias crean atmósfera y las percusiones se alinean a los movimientos inusuales que dicta la melodía a base de trémolo, entrando a paso lento pero seguro sobre una psicodelia profunda y extraña, desquebrajándose con la distorsión y el grito de Andrè que para este momento se aprecia irreconocible entre lo visceral del black y la guturalidad del death. “Behind The Veil” refuerza lo anterior siendo la canción que más se sostiene de la batería. “My Soul Divided” llega con ganas de desbaratarlo todo, por pocos segundos es el de menor duración pero le echa ganas para doblar el poder que hasta entonces los temas han demostrado, entre este e “Insidious” se debaten por ser la médula ósea de la obra, aunque como cierre del disco no hay duda que el segundo fue la mejor opción pues hace el resumen de todos los pasajes y recorridos por los que nos llevaron durante 40 minutos.

The Weight of a Thousand Suns es complementado de diversas texturas, en momentos el acompañamiento rítmico peca de ser básico pero la manera de entrar con una nueva idea retoma el interés general por el disco y de paso suma al carácter experimental, de ese modo sorprende y te mantiene enganchado. No me apresuraría a describirlos como vanguardistas en su totalidad sino más bien un estilo bastante difícil de identificar, un trabajo de composición tan impecable como magnifico pero muy duro en cuanto a la aproximación al gusto por lo fácil o lo que salta a la vista. Si lo que buscas es el reto, el confort y de paso un sonido identificado como la corriente de avanzada actual del metal extremo, aquí tienes una grandiosa opción.

8.5 / 10



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