18 mar. 2018

Es en su totalidad un increíble trabajo instrumental, impecable, consistente y pesado; es la manifestación expresa de una agrupación que pretende imponer autoridad dentro de su orbe para ostentarse como los mejores



  • Genre(s):
  • Post-Metal | Doom | Industrial
  • Release Date:
  • 23 / Mar / 2018
  • For Fans Of:
  • Kokomo, Pelican, Toundra, Rosetta
  • Links:
La gama de emociones del ser humano es tan amplia que una innumerable cantidad de géneros suelen avocarse a una sola rama para intentar explotar de lleno y de manera concreta, uno de los tantos sentimientos que recorren nuestros cuerpos. Así, por ponerles un ejemplo, géneros como el power metal, heavy metal o el viking metal, suelen evocar el aspecto épico de la valentía del ser humano, mientras que géneros como el black metal buscan detonar el aspecto pútrido y malévolo de nuestro psique, al igual que el death metal que propiamente busca elevar a un nivel increíble la rabia y violencia inherentes a nuestro ser.

El post-metal también entra dentro de esa ejemplificación de la que hablaba; y si por una parte el post-rock, el género a partir del cual fue creado, es el elixir perfecto que se encarga de explotar la magnificencia de la melancolía existencial de manera romántica, nostálgica y sensible, su hijo bastardo, por otra parte, es la miel que busca explotar la misma magnificencia, pero desde un plano mucho más crudo, frío y severo, y esto último lo tienen muy presente las bandas que se dedican al género, como DDENT, agrupación francesa que con su nueva producción titulada Toro, fue capaz de encapsular a la perfección en siete temas, una elegante y lóbrega percepción de la naturaleza de la vida.


Toro es un disco que de entrada tengo que aclarar que no es fácil de digerir, en primer término, porque es en su totalidad un trabajo bastante pesado, áspero y rígido, quizá de ahí el título del disco, y en segunda, por el hecho de que si bien es cierto son solamente siete temas lo que lo componen, también lo es que, salvo por dos de ellos, todos tienen una duración bastante considerable, por lo que es un requisito indispensable sentarse y ponerle la atención debida para lograr así desnudarle en su totalidad y apreciar la inclemente belleza de trabajo que este conjunto logró crear. Yo siempre suelo hablar de manera muy específica de la forma en la que los discos se componen de inicio a fin, pero creo que con este álbum pasa igual que con las buenas películas, hay cosas que sobra decir, y que las tienen que comprobar ustedes mismos, así que quiero hablar principalmente, sin aguarles todo el contenido, del porqué este es uno de los materiales que merece estar posicionado dentro de lo mejor que el primer cuarto del año nos ha regalado, y cuales son los temas que más reflejan el lugar hasta el que ha llegado esta banda.

Dicho lo anterior, hay varias cosas que destacar de este material, cosas que lo hacen ser un verdadero manjar. Entre esos detalles se encuentra la mezcolanza de ritmos entre los que es fácil percibir las influencias doom y e industrial que invaden el trabajo de DDENT desde su pasado lanzamiento titulado آكتئاب, donde se empezó a notar la presencia de riffs lentos y dominantes envueltos en una atmósfera industrializada, esa probablemente sea una de las mayores fortalezas del disco y de la banda en sí, porque esos géneros se complementan de una manera increíble entre sí, y logran crear mediante su apoyo mutuo, sonidos envolventes que logran exprimir a cabalidad el poder y potencial que la instrumentación es capaz de crear; esto es bastante notable desde que se escucha el primero de los temas del disco titulado "Dans la roseraie", el cual inicia con un arreglo auditivo tipo explosión de audio muy imponente, al que sustituyen prontamente un par de guitarras con varios tonos abajo del promedio de afinación, a las que hasta mitad de canción se les acude a apoyar con una imponente batería que, lo que logra impresionar es que a pesar de la lentitud rítmica logra ser bastante imperativa, cada golpe es una declaración de autoridad que estremece, no sé ustedes como acostumbren a escuchar la música, pero yo en mi caso, siempre suelo hacerlo con mi reproductor y mi par de audífonos, y si ustedes son de mi clan, probablemente vayan a percibir lo mismo que yo pues es a través de esa cercanía auditiva que uno se ve envuelto en la temerosidad de la rítmica de DDENT que no temen explotar, este tema es inclusive suficiente para darse cuenta de que la banda no tiene miedo de desinhibirse y componer algo áspero como este tema en particular que es un opening perfecto y a la justa medida, lento pero seguro.

El disco continúa con uno de los temas más cortos de Toro, "Dis à la lune qu'elle vienne", el que sin duda se robó mi entera atención gracias a las texturas esplendorosas que de principio a fin se proyectan de manera imponente, este tema al igual que el resto del trabajo, guarda una estructura similar al procedimiento de arquitectura, en el que se va de inicio, sentando los pilares de soporte, para pasar de manera posterior a la construcción compleja de la estructura; esto es fácil notarlo gracias a que en la primera mitad la banda se ocupa por crear una atmósfera multicapa con todo su arsenal instrumental, el trabajo de las cuerdas con distorsión es solemne, en tanto que la percusión es extraordinariamente pulcra y sobre todo muy áspera; justamente a partir de esa mitad esa magnificencia comienza a tornarse en un conjunto de sonidos exquisitamente bellos y profundos que para ser sincero creo que me es hasta imposible describir con claridad, se trata de una clase de crescendo sentimental creado a partir del jugueteo entre notas altas y notas bajas que termina por elevar a la categoría de celestial el sonido que fue moldeado de una forma muy cuidada y extraordinariamente pensada, y el fugaz punteo en las cuerdas agudas de la guitarra es lo que finalmente termina por romper el molde.

Por otra parte, si bien el disco busca encapsular una fría representación de la naturaleza emocional de la persona, cierto es que la banda no se muestra reacia en acudir a lo tierno, al romanticismo instrumental tan propio del género del que nació esta vertiente, si por una parte el primer tema del que hablaba es muy frío y severo, temas como "Longue, obscure et triste lune" hacen un pequeño paréntesis para invocar a manera de remembranza la hermosura de la nostalgia estacional que nos trae el fin de invierno (estación cuya conclusión curiosamente coincide con la fecha de lanzamiento del álbum), dicho tema evoca un conjunto de arreglos más trasparentes y melancólicos cuya presencia es muy remarcada y consistente, fungiendo como perfecto catalizador que logra ablandar la coraza sentimental para dar paso al resto del trabajo del disco; y de hecho, justo después de este tema se encuentra "Torse de Marbre", un tema para el cual se tenía que estar muy bien preparado para apreciar sobre todo la belleza de la percusión que en este tema es muy expresiva, liderando y llevándose la batuta con cada golpeteo relleno de una emoción particularmente profunda y expresiva en el que la influencia doom vuelve hacer alarde de su inclusión gracias a los punteos que las guitarras hacen como acompañamiento a la batería, muy similares a lo que se incluía en el viejo material de bandas como Swallow the Sun, o los inicios de Katatonia, mismas que por cierto fueron explotadas en su totalidad en el último de los temas titulados "Noir taureau de douleur" en el cual se cierra de manera triunfante con esa sensación rica en arreglos electrónicos industriales que robustecen la pesadez que este tema presenta en particular.

Toro es en su totalidad un increíble trabajo instrumental, impecable, consistente y pesado; es la manifestación expresa de una agrupación que pretende imponer autoridad dentro de su orbe para ostentarse como los mejores, y no temo a decir que su plan va marchando a la perfección.

9 / 10



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