10 mar. 2018

"...el grupo no pretende vivir de revivir viejas glorias y persisten frescos a través de pequeños detalles en la producción.."



  • Genre(s):
  • Progressive Metal
  • Release Date:
  • 9 / Mar / 2018
  • For Fans Of:
  • In The Middle Of The Entombed And I
  • Links:
Si el progressive metal americano tuvo en los 90 a Dream Theater definiendo el sonido de cierre de siglo, la primera década del 2000 sin duda estuvo marcada por Between The Buried And Me como acto más consistente de la formula actual, una banda obligada de cualquiera al repaso por los más influyentes sonidos prog que detonaron la transición entre lo último etiquetado como clásico y el surgir de la nueva escuela. Si bien, del 2010 a la fecha el auge del djent y el prog de internet también han resonado en cada rincón del planeta, las bandas que lo lideran son muy jóvenes para consolidar el estatus de icono que ameritan estos americanos, lo cierto es que BTBAM construyó su relevancia en medio de estas dos épocas que menciono y continúan reafirmando cierta academia progresiva con la maestría que los caracteriza.
Criticados por sus inclinaciones al metalcore y empoderados por la insistente búsqueda de aditamentos a su sello musical, hay cosas que no se les pueden negar, eso es la importancia de ser el nombre que en gran parte define esta era.

Su octavo título en la lista Automata I, llega después de un álbum que generó opiniones contradictorias e inaugura su avance por las filas de Sumerian Records, una acción que admito me trajo serias dudas en cuanto a lo que íbamos a recibir, pero hice lo posible por no perfilarlos ni enjuiciarlo como algo negativo para su carrera, así que apenas pude me puse al tanto de lo que presenta esta primera parte conceptual.


Quien abre es el ya conocido “Condemned to the Gallows” y tras la primera escuchada te das cuenta porque es elegido para hacerlo, es una canción recalcitrante que inyecta buenos ánimos para no despegarte el resto de la reproducción. En adición la entrada nos constata dos cosas: Automata I entierra la cursilería de Coma Ecliptic en el pasado y BTBAM vienen haciendo reclamo de ese sonido que les pertenece y ha sido muy bastardizado imitado, llevándolo por donde se les pega la gana sin arrepentimiento. Si las canciones populares de la banda se toman como base, aquí y allá se perciben destellos de (por ejemplo): “Selkies: The Endless Obsession” o “White Walls” en los teclados, también cuando en la recarga de poder recurren a su propio estilo de insertar breakdowns, pero tan grandioso como sean Alaska o Colors en su repertorio, el grupo no pretende vivir de revivir viejas glorias y persisten frescos a través de pequeños detalles en la producción, esa idea llevó a los artistas un paso más allá con estas canciones, replanteando sus locos lienzos musicales con satisfacción a pesar de que nada desemboca una sorpresa mayor a lo que ya esperas obtener de ellos.


Pero este no es precisamente el enfoque común, los músicos "crecieron" marcadamente y en este álbum se entregaron completamente a los experimentos y resultó, debe decirse, muy bien. Trayendo esa rítmica calculada que a veces suena improvisada en “Yellow Eyes”, salieron a crear simultáneamente un álbum lleno de guiños a sus fanáticos y complejas estructuras, pero al mismo tiempo sin perder la cabeza, dirección, expresión e incluso melodía, así como la integridad y monumentalidad general de una composición creada en el 2018, que durante los casi 9 minutos del track alcanza para reconstruirlo tres veces de forma distinta. En ocasiones la voz limpia de Thomas hace el caso para alguien que se tomó un par de píldoras Soma y anestesiado enfatiza el drama interno de las letras, además de brindar esa aproximación robótica que describe con mucha precisión la crisis de un autómata. Al menos en lo personal esto es lo brillante que ofrece el disco.

Gran reproducción, gran musicalidad, pero el mero hecho de haberla partido a la mitad hace que muchas cosas elementales pierdan sentido y comiences a buscarlo donde no está, así sean partes negativas del ensamble. No lo digo queriendo sonar interesante, “Blot” termina abruptamente con el disco y te deja con un «¿Qué paso?»; un agujero enorme en el plot, incompleto y sin conciliar un final. Ellos dicen que lo dividieron para ofrecer una experiencia disfrutable que no agote al escucha, pero la verdad es que Automata I no parece concluir nada hecho con esa intención que vimos en The Parallax, es la mitad de una película que desarrollan de buena manera e interrumpen a mitad de la función diciéndote que así acaba para que no te canses, «vuelve en otros meses», y ahora sí siéntate con la primera parte antes de llegar a Automata II, así no excluyes ningún detalle. O bien, espérate.

En serio habría sido fácil entregar un Automata completo y dejarnos el trabajo de aceptar lo extenso a nosotros después de Coma Ecliptic podemos soportarles todo. Fue más bien una jugada de marketing y cuidado que aquí viene una grande, gorda y jugosa suposición: fue idea de la disquera, es culpa de la disquera, lo hicieron antes con Periphery y ahora perjudicaron a BTBAM. Sean pacientes y riamos un poco con el irónico (aunque muy acertado) título que lleva el disco, pero no lo tomen en contra de la banda.

8 / 10



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