27 feb. 2018

"Algunas veces no se trata exclusivamente sobre la música sino sobre quienes están detrás del producto, cuando es así el peso de los músicos determina también que tan bueno o malo es el resultado".



  • Genre(s):
  • Alternative, Progressive Rock, Math Rock
  • Release Date:
  • 9 / Feb / 2018
  • For Fans Of:
  • Circa Survive, The Butterfly Effect,
    Red Handed Denial, The Fall of Troy
  • Links:
Leyendo opiniones de varios conocidos entusiasmados y declarando We Will All Be Gone como un gran lanzamiento a principios del año, estuve indeciso de ser la persona adecuada para hablar de él en la página, ya que en la primera escuchada supe que no tendría buenas cosas que decir, quizás muy pocas siendo positivo. En ese momento lo único en la mente era que me inflé de expectativas y debía esperar a que se enfriara con unas reproducciones más.

La verdad apenas Good Tiger hizo el anuncio oficial ya se anticipaba algo bueno en mi cabeza. Siempre me pasa. Aunque el primer single “The Devil Thinks I'm Sinking” no denotaba algo fuera de lo ordinario, regresaban firmados por Metal Blade y era entendible si se trataba de un tema regular solo para encender los ánimos, lo importante era el segundo material de un proyecto que en su debut A Head Full of Moonlight, dejó un sonido espectacular que les valió reconocimiento en todas partes; músicos experimentados en el metal técnico se reunieron de manera independiente a elaborar un concepto de rock fresco que no sacrificaba la ejecución demandante, sin embargo era muy agradable al gusto universal. Y lo consiguieron en tiempo récord, otro factor determinante para que en el 2018 se presentaran con la confianza depositada ciegamente.


We Will All Be Gone llega en circunstancias especiales, si no me equivoco es la primera ocasión en que Alex Rüdinger está para un segundo material con alguno de los tantos proyectos que se ha involucrado y eso también elevaba el asta. En fin, los más de dos años de formación, los tours y demás circunstancias debieron reforzar el compañerismo entre los integrantes o la dinámica del proceso creativo que origina el estilo de Good Tiger, con todo a favor era impensable algo negativo de ellos, pero es simple y llanamente lo contrario. Seguro piensas que estoy loco, cómo puedo menospreciar el buen sonido que trae, la melodía pegadiza, el goce de una producción limpia, el atinado compás y lo fácil que se disfruta. Bueno, de lo último abusaron demasiado y nos quitaron la oportunidad de discernir con lo que pudo haber sido, una buena historia no se hace únicamente del buen sabor o lo apuesto de los protagonistas, sino del sinsabor de villanos que destaquen al héroe; los altibajos que hagan apreciar los buenos momentos, el distinguirse desde ángulos distintos, la emoción de un giro en la narrativa, el mensaje o finalmente la conclusión que confunda y te motive volver a resolver dudas pendientes (incluso los cuentos infantiles lo llevan). Aquí no es el caso y si no has adivinado, me parece un disco plano que inicia como acaba: sin resolver nada, pero puedo estar totalmente equivocado. En cualquier caso esto evidencia que no hay fórmula definitiva para hacer un gran disco, aun con todas las herramientas necesarias a disposición.

Excluyendo el interludio “Cherry Lemon”, personalmente no encuentro canción aparte de “Nineteen Grams” que me proponga mirar dos veces, ese tema en particular continua lo que “Salt of the Earth” encamina, desarrolla cierta disonancia en las armonías de la guitarra que sobrepuesto a las demás capas le dan un toque extra entretenido. En el resto tengo un disco disfrutable que, al igual que entrega todo, pasa sin pena ni gloria. Comercial no es un adjetivo que acostumbre usar para descalificar un material, tampoco aplica con Good Tiger pues su debut iba de la mano a esa concepción, es más bien la imagen de un objeto colorido y sin forma; el gusto por algo que se pierde entre los muchos sabores que pretende involucrar. Pasaron del buen tigre a manso tigre, dulce tigre, empalagoso tigre. El mundo sabe que son músicos competentes fuera de lo normal, ahora hagan algo interesante con ello.

Algunas veces no se trata exclusivamente sobre la música sino sobre quienes están detrás del producto, cuando es así el peso de los músicos determina también que tan bueno o malo es el resultado. Una repetición tal vez me habría gustado más que rebajar la dosis, pues considero We Will All Be Gone el álbum de un grupo talentoso haciendo el menor esfuerzo permisible. Tres años atrás se tomaron la molestia de proponer y brillaron, aquí ese ímpetu quedó ausente, no es propio de quienes están detrás hacer esto, si piensas como yo entonces recomiendo escuches el EP de tres tracks que lanzó Night Verses en enero pasado, un claro ejemplo de cómo invertir la energía de este estilo siendo novedoso y con más amplio alcance.

7 / 10



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