21 ene. 2018

«Digamos que es un temblor interno, una sacudida repentina, porque no hay nada similar a las líneas progresivas de una luz que daña el fondo de lo narrado...»



  • Genre(s):
  • Avant-Garde Black Metal | Experimental
  • Release Date:
  • 16 / Feb / 2018
  • For Fans Of:
  • Blut Aus Nord, Anorexia Nervosa, Ævangelist,
    Lux Occulta
  • Links:
OPHE es el proyecto solista de Bargnatt XIX (Christophe Denhez), quien se encarga de las voces y las guitarras en Område, banda por la que varios de nosotros en RTMB nos entusiasmamos desde su debut en el 2016, y con especial esmero desde su lanzamiento del año pasado, Nåde, cuyo tamaño y ambición se tragaban por completo a las de su álbum debut. El dúo de franceses no se anda con futilidades, ni tiran nada al azar, cada decisión que toman, cada arreglo que hacen sigue un propósito o una serie de ellos, que eventualmente culminan en una explosión de musicalidad, poco regida por reglas preestablecidas, siempre atravesando un cúmulo de estilos distintos que se encuentran unidos por el hilo conductor de las mentes detrás de ellos. Por tal, el nombre de Bargnatt XIX ya conlleva un gran peso y me atrevería a decir que, hasta una responsabilidad, no hacia nosotros, sino para sí mismo, pero retomaré este punto más tarde.

Abriendo las puertas hacia lo desconocido está “Somnum Sempiternum”, cuya introducción de batería remite al black metal más fundamental de finales de los años noventa y principios de los dos mil. En realidad, es hasta poco después de la mitad que comenzamos a ver cómo el desarrollo en realidad se dirige hacia algo mucho más denso que la típica estructura del género, con rasgueos aparentemente sin sentido entre pasajes que después se ven ofuscados por las atmósferas increíblemente pesadas de los sintetizadores, junto con blast beats y double bass de gran velocidad. El saxofón también toma parte aquí, a manos de Val Dorr (Ævangelist ), quien va ganando fama por su gran habilidad de plasmar la esquizofrenia en cada nota que toca. “Decem Vicibus”, por el contrario, se abstiene de la brutalidad, a su propia manera por lo menos, y nos transporta a las puertas del abismo, postrándonos ante un pozo de cien mil almas en pena, todas gritando por auxilio mientras nuestros cuerpos petrificados no pueden hacer nada al respecto más que someterse ante los susurros, buscando un poco de confort en aquello que suena de fondo. “XVIIII” juega con nuestros sentidos desde el título, no, no hay un carácter demás, se trata de la visceralidad agregada a lo presentado en el tema anterior. La malicia y el terror se acrecientan desde la propia introducción, pero cuando los growls de Bargantt entran en escena la canción toma una forma completamente diferente. Quiero creer que la masterización y la mezcla de este tema en específico están hechas de forma que se sienta que la calidad se ha visto comprometida, podemos llamarle un proceso de ambientación, pero ojo, no es esto igual a una grabación de mala calidad, sino a un deterioro controlado con el único propósito de mejorar la inmersión del escucha. El tema de nombre y duración más largos es “Missive Amphibologique D'Une Adynamie A La Solitude”. A estas alturas, es normal sentirse abrumados, especialmente si se está en la primera vuelta, pulsaciónes caóticas invaden nuestro cuerpo y nos hacen sudar frío mientras la atemporalidad alarga cada segundo. No obstante, no es caos, solo modificaciones dentro de un orden, una jerarquía variable. Finalmente está “Cadent”, un epílogo que por su inherente naturaleza lúgubre y melancólica se convirtió en mi favorito. Las cuerdas se hacen del protagonismo del tema y recuerdan mucho al desarrollo de “Patterns in the Ivy” (I & II), obviando, por supuesto, que de una forma mucho más oscura.


Este debut solista nos lo trae ni más ni menos que My Kingdom Music, que el año pasado nos entregó algunos de los lanzamientos más renombrados en la prensa virtual de música extrema, entre los cuales se encuentran la última producción de In Tormentata Quiete, The First Corpse On The Moon de Lethe y Gravatum de Eva Can’t. Es bien sabido que ningún sello está exento de grabar/distribuir a bandas que a fin de cuentas quedan debiendo, sin embargo, el sello italiano, bajo el eslogan “art for a decadent age”, actúa también como curador de lo mejor que la vanguardia de este lado de la música extrema tiene por ofrecernos. Son ya dos los factores que certifican como propuesta de calidad a este debut, y es Jeff Grimal quien afianza la trinidad, con su arte en la portada del disco.

Retomando la responsabilidad de la que hablaba, es necesaria una comparación entre Område y OPHE. El desempeño en la primera no se limita a una sola persona, por lo que los momentos de brillo oscilan entre Arsenic (Jean-Philippe Ouamer) y Bargnatt XIX. Estilísticamente hablamos de dos mundos diferentes, pues ni en los momentos de más penumbra Nåde resultaba tan agobiante. En Litteras Ad Tristia Maestrum Solitude podemos escuchar el desarrollo del lado más desollador, pero a final de cuentas, la ausencia de los elementos melódicos que más sobresalen en Område podría ser contraproducente si se espera algo similar. El debut solista de Bargnatt carga con esa responsabilidad en sus hombros, y para un servidor, sale muy bien librado una vez que se entiende un poco mejor que lo que trata de evocar aquí no es una faceta opuesta ni alternativa, sino complementaria de lo que no pudo entrar en la música de sus otros proyectos.

Litteras Ad Tristia Maestrum Solitude supone un desafío para cualquier oído, la cantidad de capas presentes consiguen convencernos de “darle otra escuchada y ya”, una y otra vez, no solo por el reto que representa, sino por el aura inherentemente onírico que se ajusta, milimétricamente, a un desconcierto, digamos que es un temblor interno, una sacudida repentina, porque no hay nada similar a las líneas progresivas de una luz que daña el fondo de lo narrado. Porque aquí la narración se expone a cambios abruptos y fortuitos que dejen vulnerable a quien la contempla, sin embargo, debajo de esta “desavenencia” de ideas, yace un acuerdo que juega con lo disonante y la estética de un cúmulo de desolación y decadencia, una parafernalia de un solo hombre que revisita los preceptos más básicos de la composición, añadiendo un carácter propio, que ya para este punto, es inconfundible.

9 / 10



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